A tres años de la tragedia...
El año pasado escribí un artículo con el mismo título, pero a dos años de la tragedia. Confieso que con las promesas que escuché de los grupos políticos que se disputaban el poder, pensé que a éstas alturas del tiempo transcurrido desde que el nuevo gobierno, del cambio, asumió el poder, se habrían dado los primeros pasos para mejorar el sufrimiento de los usuarios del transporte público de pasajeros, hubiese por lo menos, disminuido. Desafortunadamente, nada se ha hecho. Simplemente se ha reiterado la promesa de que dentro de algunos años, contaremos con un transporte público masivo de pasajeros que será, un Metro.
Es cierto que en este mes de octubre, se han concretado algunos pasos iniciales sobre la promesa mencionada, pero no se ha hecho lo necesario para adecentar y mejorar el actual sistema, durante los años que va a demorar la construcción del mencionado Metro. Todo sigue igual, las víctimas de los graves accidentes que han llenado de mucho luto y dolor a muchas familias panameñas, siguen esperando que se les haga justicia y por otro lado desde la trágica fecha del 23 de octubre de 2006, horrendos accidentes han ocurrido y en los años subsiguientes han aumentado las víctimas por accidentes de tránsito, simplemente porque no se han tomado las medidas necesarias para evitarlos y en cuanto a la clase transportista, sigue haciendo lo que le da la gana. Sus actuaciones violatorias de las leyes se mantienen impunes porque las autoridades competentes tienen temor de aplicar normas legales vigentes.
Hace unas semanas se llevó a cabo un paro del transporte que causó muchos perjuicios a ciudadanos y empresas comerciales en la ciudad de Panamá y en el Oeste de la provincia, estudiantes no pudieron llegar a las escuelas, ciudadanos pendiente de atención médica perdieron sus citas, trabajadores no pudieron llegar a sus puestos de trabajo, muchas empresas perdieron grandes cantidades de dinero, etc. Todos los afectados aceptaban pagar el sacrificio, siempre y cuando los transportistas involucrados fueran ejemplarmente sancionados y sin embargo, a ninguno se le aplicó sanción alguna, a pesar de que las establecidas, contemplan hasta la cancelación del certificado de operación, cuando sin razón alguna, la unidad deja de prestar el servicio publico al que esta destinada.
Creyente como soy, de que cuando se critica se debe aportar soluciones, he entregado a las autoridades competentes, estudios que pueden contribuir efectivamente, a la reducción de accidentes de tránsito y víctimas fatales. Igualmente, he suministrado las medidas de aplicación inmediata para adecentar el transporte público y mejorar significativamente éste servicio público. Lo anterior en base a disposiciones legales vigentes y unas muy pocas normas adicionales.
Estas sugerencias no han sido tomadas en cuenta por las actuales autoridades competentes, porque las mismas implican poner orden y enfrentar la anarquía con que se maneja la dirigencia transportista. Medidas que de ser aplicadas tengo la seguridad que no solamente mejorarían el servicio del transporte publico y por lo tanto una mejor calidad de vida a los usuarios, en tanto que también reducirían la cantidad de accidentes y víctimas fatales por accidentes de tránsito. La excusa de que solamente han transcurrido tres meses y un poco más, de gestión del actual gobierno no es válida, porque las acciones que hay que tomar son sencillas, pero necesita valor y voluntad política para aplicarlas.
Mientras el actual gobierno no se decida por la aplicación de medidas inmediatas como las sugeridas, que le hemos entregado, los usuarios del transporte público, seguirán viviendo su calvario y los accidentes de tránsito y sus víctimas fatales seguirán en aumento. Ahora le toca al pueblo…