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Tres mensajes presidenciales


En un plazo de menos de treinta días, la Presidenta de la República ha dado tres mensajes de singular trascendencia: 1) El que hizo en el discurso que pronunció en la concentración pública con la que concluyó la convención del Partido Arnulfista, en la que fue postulado como candidato a la presidencia José Miguel Alemán, para declarar su intención de apoyarlo, dentro de los límites de la ley. 2) El llamado a todos los candidatos para que eleven el contenido de su discurso electoral y los concentren en propuestas y eviten recurrir al insulto y la diatriba. 3) El anuncio de que la inauguración de obras públicas no será utilizado para fines de propaganda electoral.
El primero de esos anuncios ha merecido muchos comentarios de voceros de la oposición y también de “orientadores” de la opinión pública, casi todos negativos. Como seguramente la ventilación del tema no ha concluido y los comentarios recrudecerán a medida que avance la campaña política, estimo oportuno dejar algunas consideraciones como aportes iniciales para el debate.
En los Estados Unidos, hacia donde todos miramos como referente del sistema democrático, ocurren cosas que si se comparan con lo que vemos en Panamá deberían ser materia de escándalo, pero no lo son porque, a mi juicio, hay más ecuanimidad para evaluar las conductas presidenciales.
El presidente de los Estados Unidos, republicano o demócrata, para el caso es igual, se empeña directa en las campañas electorales. Por ejemplo, durante la campaña para la gobernación de la Florida, el presidente Bush realizó, no uno sino varios, viajes para promover la candidatura de su hermano, y ese apoyo directo fue clave para su reelección. Y nadie se escandalizó por eso.
Igualmente, en el avión presidencial, los presidentes se desplazan para participar en actividades de apoyo, incluida la recolección de fondos, a favor de los candidatos a senadores y congresistas, especialmente en aquellas circunscripciones electorales donde la elección se vislumbra estrecha y la presencia del presidente puede contribuir a inclinar la balanza.
La razón por la que el presidente norteamericano se involucra a esos niveles es porque considera que tiene derecho a defender su proyecto de gobierno y también a poyar a aquellos candidatos que se identifican con su pensamiento político. En Panamá, por el contrario, se pretende que los presidentes asuman una absoluta y absurda neutralidad y hasta privárseles del derecho a expresar sus preferencias políticas. Volveré sobre el tema, porque como dejo dicho arriba, éste será recurrente, por ahora le dejo hasta allí.
Difícilmente algún otro Jefe del Estado panameño ha sido blanco de ataques, con los tonos groseros e irrespetuosos, como los que se han hecho a la presidenta Moscoso. Sin embargo, a pesar de tener todo el derecho para hacerlo, casi nunca ha respondido, demostrando unos niveles de tolerancia verdaderamente ejemplares. Ese antecedente le da más valor al llamado que ha hecho para que se eleve el discurso electoral; se abandone el insulto y se presenten propuestas. Ojalá que se la escuche.
El tercer mensaje cobra mayor valor, frente a las especulaciones, siempre negativas, de que los actos de inauguración de obras públicas se utilizarían para promover al candidato del partido gobernante. No habrá tal cosa. Y la presidenta Moscoso ha sido contundente en ese sentido, para que no queden dudas.
-Los mensajes presidenciales están relacionados y son más que oportunos.
Creo que los tres contribuyen a precisar los parámetros dentro de los cuales actuará la Presidenta de la República frente al proceso electoral que se avecina. Desde luego, los negativistas profesionales y los interesados políticos no les reconocerán ese valor y oportunidad, pero a ellos no están dirigidos sino para el electorado que los quiera recibir y analizar con objetividad.
Aseguró que lo ocurrido es que se está mezclando dos cosas distintas, "una que en teoría cualquier cosa puede pasar, pero las fallas de las que habla (Jaime) Toral, son las que ocurren en el Atlántico y pueden tener algún efecto si hubiese una falla mayor, pero si el ingeniero se detuviera ante todas las posibilidades teóricas realmente sería difícil tomar decisiones para llevar a cabo la obra".
Aclaró que los consultores contratados para la obra son reconocidos dentro y fuera del país y que utilizando códigos internacionales concluyeron que en el área se podía desarrollar la obra, a tal punto que la empresa que realiza el proyecto no arriesgaría su prestigio si en los terrenos no fuera confiable edificar.
"Los estudios se hicieron en su momento, identificando la existencia de realidades geológicas distintas, pero se hicieron todos los análisis suficientes para poder hacer una obra de esta magnitud", afirmó.
Previó que si en un futuro fuera necesario la construcción de otro puente y éste se hiciera cercano a la Costa Atlántica, no existiría temor de llevar a cabo a obra.
"Sí las fallas existen, pero si en unos años se hace otro puente en la región atlántica cercana a las placas tectónicas, no quiere decir que vamos a tener miedo y cohibirnos de hacer las cosas, nosotros tenemos que trabajar con el terreno que tenemos", agregó de Obaldía.
No obstante, el funcionario del MOP argumentó que esta falla geológica es fósil o inactiva, la Red Sismológica del Instituto de Geociencias ha reportado pequeñas pulsaciones en el área, lo que indica que están activas.
Esto significa que tarde o temprano esto podría generar un peligro de ocurrir un evento natural, sin que en la obra se hayan tomado las prevenciones requeridas para construir un proyecto cerca o sobre una falla geológica o tectónica.
Un informe de la Fundación para la Prevención de Riesgo Sísmico (FUNDARIS), de Venezuela, establece que una falla geológica es una superficie en la que se unen dos tectónicas o dos bloques rocosos de la corteza terrestre.
Señala que la corteza terrestre está compuesta por varios pedazos (placas tectónicas) que estos se mueven con velocidades diferentes unos con respecto a otros, se producen choques entre ellos en los que se genera una zona de contacto entre dos placas.
Esto crea fronteras conformadas por una serie de fallas geológicas o zonas de fallas geológicas, que son los planos en los que se establece el contacto entre las dos placas.
En otras palabras, se puede pensar que una falla geológica es una superficie en la que se unen dos placas tectónicas.

101 años de Panamá América

 
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