Triste indiferencia
Nos ha causado asombro enterarnos por la prensa local de que nuestro país, a nivel de Latinoamérica, tiene estadísticamente 3.5%, el más bajo índice de donantes de sangre a ser usada en transfusiones para salvar vidas.
Tal información asombra, porque el panameño siempre se ha distinguido por su generosidad y sus altos índices de contribución en colectas públicas para fines sociales.
Asombra, porque, tanto en instituciones como fuera de ellas, se contribuye a la celebración de actos no pocas veces superfluos, triviales y hasta ridículos.
No obstante, a pesar de distinguirse por cooperador y caritativo, nuestro pueblo no se revela misericordioso. No se detiene a pensar que si da una porción de su sangre estará contribuyendo a prolongar una vida y evitar una muerte; especialmente si la dona voluntariamente y sin interés en venderla. Tal es el tipo de donación ideal.
¿Sabía usted, amable lector, que la sangre cuando es apta para transfusión la repone el propio organismo tan eficazmante que es posible que una persona pueda, sin riesgo alguno, donar de la suya hasta tres veces al año?
¡Arriba corazones! Contribuye con tu donación voluntaria, caro lector. Levanta de la cama a alguien que aunque no sepa quién dio la sangre que recibió se sentirá agradecido, y tú, aún sin saber quién la recibió, tendrás la satisfacción de haber contribuido a salvar una vida.