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Un alto al costo de la vida


Las empresas dedicadas a la venta de piezas de automóviles, de materiales de construcción, de artículos para el hogar, de medicamentos y derivados del petróleo, la energía eléctrica y los teléfonos mantienen una elevada alza en sus precios; los supermercados, en donde nos proveemos de la canasta familiar, continúan con su oferta y demanda que les permite cobrar a su antojo y es el consumidor, el pobre pueblo, el que está sufriendo, en carne viva, la falta de medidas gubernamentales que detengan tanta injusticia de estas empresas que siempre, han sido favorecidas por todos los gobiernos de turno.
Resulta my fácil hablar del alto costo de la vida y de cómo está afectando al pueblo panameño, lo difícil es conseguir que las instituciones del Estado, principalmente la Asamblea Legislativa, se dispongan a estudiar esta grave situación para tomar las medidas que más convengan a los miles de compatriotas que devengan sueldos de hambre y a los desempleados que ya no pueden soportar por más tiempo esta grave injusticia.
Esta falta de respuesta a las inquietudes populares de parte de las agencias del Estado, va generando incredibilidad y oposición a la gestión de gobierno que debiera estar más cerca del sufrimiento de los más humildes, a fin de buscar las soluciones que más le convengan.
El alto costo de la vida viene sin solución desde la administración endarista y se agudizó durante el régimen del PRD cuando su presidente, Ernesto Pérez Balladares, se dio a la tarea de implantar políticas neoliberales con el incondicional respaldo de legisladores perredista que hoy no tienen argumento para defender los errores cometidos; un alto costo de la vida que continúa sin solución en el presente régimen con sus estragos en las clases más necesitadas y frente a esta realidad, muy grave por cierto, se oyen voces aisladas de protesta sin que tengan la fuerza suficiente para mover la voluntad de las instituciones para que trabajen por el bienestar de la nación.
En este drama que vive el país por el alto costo de la vida, debe surgir la voz de todo un pueblo y de todas las fuerzas vivas con el propósito de exigir al gobierno de turno la protección de sus intereses. Tanto el Ministerio de Comercio como la Asamblea Legislativa, necesitan hacer suya esta inquietud del país y trabajar como lo requiere la situación y así, darle salida al problema.
El alto costo de la vida en Panamá es una realidad insoslayable y el régimen gubernamental imperante, le corresponde actuar, con toda energía, frente a una situación creada por empresas especuladoras que lo único que les interesa es el enriquecimiento a costa del sudor del pueblo panameño.

101 años de Panamá América

 
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