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Un año después


Hace un año vivimos momentos de horror. Se incendia bus donde mueren 18 panameños: niños, adultos, ancianos. Dos días antes se confirma origen de las muertes por envenenamiento en el Seguro: Dietilenglicol, jarabe producido con insumos traídos de China.

¿A quiénes afectan estas muertes que aún siguen causando estragos por los seres queridos perdidos, en enfermos que continúan el vía crucis de la intoxicación y en los no recuperados de sus quemaduras y el gobierno no termina de ayudar? A los más pobres; a los que no tienen acceso a buena atención médica y que no les queda más remedio que usar el infernal transporte público. A los sin acceso a una educación integral, ya porque las escuelas tienen materiales contaminantes en sus techos, porque los antisociales les roban lo poco que les queda dentro o, porque como en el Artes y Oficios e institutos profesionales y técnicos carecen de herramientas para enseñar a sus alumnos a aspirar a una vida mejor y a salir del estado de pobreza en que viven. Lo que escuchamos: todo radica en la inseguridad que se percibe. Quieren se repriman los múltiples cierres de calles que se multiplican, pero critican que la Policía adquiera un vehículo que, a través de chorros de agua, disperse a quienes con justicia protestan.

Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero debe ser un esfuerzo de muchos que decididamente busquen mecanismos para erradicar la pobreza que corroe los cimientos de nuestra sociedad. Los esfuerzos que hacen se concentran en la ampliación del Canal, en cómo hacer más negocios, cómo lograr que la construcción aumente; cómo atraer más capitales extranjeros y turistas.

Requerimos, sin olvidar lo anterior y hasta para preservarlo, que prestemos atención a lo que significa que cuatro de cada 10 panameños estén en la pobreza y la pobreza extrema, muchos más en las áreas indígenas, y a todos que no les queda más remedio que ser atendidos en un hospital público, donde no hallan medicinas, camillas, camas o mamógrafos; que deben tomar un bus cuatro horas antes para llegar a la escuela o a su trabajo; que carecen de una buena educación. De ese Panamá es mejor que no nos olvidemos.

101 años de Panamá América

 
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