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Un aplauso para el Papa


"La religión ha hecho mucho por promover el sexo, al convertirlo en pecado". (Voltaire) Del Vaticano nos llega una noticia alentadora, el Obispo de Boston ha "renunciado". Sus acciones y omisiones, en relación con los sacerdotes involucrados en actos de pedofilia, no dejaban alternativa, a menos que la Iglesia católica desee continuar mermando su presencia e influencia, así como las vocaciones sacerdotales. Estos argumentos son sustentados por el crecimiento de las diversas confesiones cristianas y el déficit sacerdotal, ambas situaciones visibles a nivel mundial.
Los penosos acontecimientos en Boston, así como en otras parroquias, tanto en USA como en otras latitudes, hacen evidente, entre otras cosas, que el gran disuasivo de las vocaciones sacerdotales lo constituye el celibato y, por ende, la imposibilidad de integrar familia. En gran medida, de estas limitantes emergen los conflictos síquicos-sexuales que incluso han obligado al Vaticano a brindar tratamiento clínico a los sacerdotes con esta clase de problemas. En una añeja película, dos excondiscípulos se encuentran; uno sacerdote, el otro carpintero, como buen italiano, venía con un pequeño batallón de hijos. El sacerdote, emocionado por el encuentro, alzó en brazos a los más pequeños y le comentó al envidiado padre de familia: "Contrario a lo que la gente supone, no es del placer sexual del cual nos vemos exentos los sacerdotes, sino del placer de la paternidad".
Esto me hizo recordar que, luego de un emotivo y didáctico sermón, el padre Cosca, dijo, a manera de despedida: "Vayan ustedes con Dios y las bendiciones que les ha dado a través de sus hijos, sus familias, el sacerdote se retira con su soledad..."
Religiosos como el mencionado, el padre Emiliani, el padre Guardia, y quien sabe cuántos más que han hecho de su vida un verdadero apostolado, con gran y contagioso entusiasmo que exteriorizan en sus intervenciones personales o televisadas (y su momento en la lucha contra la dictadura), se distinguen precisamente por eso, la vida que ponen en sus mensajes. Sin embargo, no son precisamente estas cualidades las que evidencian algunos sacerdotes católicos en sus sermones, contrario a lo que acontece con muchos de los pastores o hermanos de otras confesiones cristianas, algo irrefutable considerando el avance que han tenido en el cuerpo social y en el mundo de la fe, y a quienes, dicho sea de paso, sí se les permite casarse y procrear.
"Dejad que los niños vengan a mí". Así como hace unos años la Iglesia católica reevaluó la infalibilidad papal, muchos tenemos el presentimiento de que algún día humanizará los requerimientos para aspirar al sacerdocio, incluidos las posibilidades de familia. Adicionalmente, con la experiencia, serán mucho más realistas y coherentes los mensajes, sugerencias y recomendaciones que brinden a sus feligreses con relación al matrimonio, al saber por experiencia propia de lo que están hablando, incluidos hijos adolescentes y suegra.
En el fondo, todo hombre es el padre de cada niño, y todo niño es un ser sagrado. Son dos aforismos validos para quienes sepan valorar la presencia de Dios, que nos otorga través de los hijos. De allí que sea comprensible la fe en los propósitos de los sacerdotes, a quienes los padres de familia confían sus hijos para adentrarlos en el mundo de la fe. De allí también lo doblemente condenable cuando sacerdotes que no merecen ese título abusan de la credibilidad de los niños y sus familias. Hubo una época en que el maestro, el médico y el sacerdote, eran considerados los oráculos de las comunidades. Ante un reciente desfalco bancario, uno de los clientes perjudicados, interrogado por su excesiva credulidad en el banquero implicado, manifestó: El era para nosotros, (sus clientes), era como un obispo...
Panamá merece un mejor futuro, el que estamos seguros puede lograr con una eficiente administración gubernamental. Al actual gobierno, a diferencia de la dictadura, no lo defenestrará ninguna fuerza militar extranjera, sino el pueblo con la fuerza del voto.
Mientras eso ocurra, vamos a guardar el comunicado del PRD en contra de las reformas tributarias para seguir al pie de la letra la revisión que ha prometido el hoy candidato presidencial Martín Torrijos, si logra ser favorecido con la voluntad popular en el 2004.

101 años de Panamá América

 
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