¡Un centenario, un desgobierno!
Los panameños conmemoramos este año el Centenario de la República. Hay mucho de orgullo soberano, pero más hondo pesar y tristeza, porque hoy más que nunca, Panamá necesita la acción sabia, viril, honesta y desapasionada de un presidente, de un verdadero estadista. El actual desgobierno (lamentablemente activo hasta 19 meses más), ha resultado ser el más grande "fraude" cometido contra el pueblo panameño en el decurso de nuestra historia republicana. Pareciera ser que es éste el "trofeo" antihistórico a que se habría hecho acreedor el desgobierno de la señora Moscoso.
Por muy fácil que resulte hallar puntos de partida para un enjuiciamiento negativo de la gestión gubernamental de la señora Moscoso, toda su fuerza y su peso acumulativo no hacen justicia al fenómeno histórico del "azar" y el fanatismo de la política que facilitó su ascenso al Poder. Es una verdadera "desgracia nacional" el grado de frustración, de desengaño y lo traicionado que se siente el pueblo panameño por los efectos nefastos de un régimen al cual ya ni siguiera podemos definir (¿Es acaso un régimen dictatorial, fascista, democrático?)
Todo lo actuado por este desgobierno permite presumir el grado de pesadumbre y de desconcierto, evidentemente indestructible que, negativamente ejerce, con toda su deficiencia, corrupción, nepotismo y problemática, sobre tanta gente (más de dos millones y medio de panameños), de tal manera que el pueblo diariamente clama en diversas formas pacíficas, pero con acento enérgico, porque ocurra algo que lo libere de esta "pesadilla", o que muy pronto llegue el fin -aún faltan 19 meses- del período constitucional del actual desgobierno.
Pero sí merece reconocimiento y respeto, especialmente en este año del Cincuentenario, mucho cuanto hicieron estadistas diligentes y progresistas, tales como el Dr. Belisario Porras, el Dr. Harmodio Arias, don Enrique A. Jiménez, don Ricardo M. Arias Espinosa y don Roberto F. Chiari para el Estado panameño y que perdura hoy todavía. Así, por ejemplo, sus esfuerzos en pro del desarrollo del país, cuyas huellas externas han sobrevivido a todos los cambios y transformaciones de la superficie política. Sus aportaciones patrióticas en la fundación de instituciones jurídicas, sociales, culturales y de fomento económico, por ejemplo, la organización de la Administración Pública y Judicial, el Hospital Santo Tomás, la Universidad de Panamá, la Zona Libre de Colón, la primera Reunión de Presidentes de América en Panamá, la defensa de la soberanía y la dignidad nacional, por mencionar algunas de las más importantes obras que han demostrado, por encima de los destinos históricos del país, que estaban preñadas de futuro. Entonces funcionaba un Estado sano en sus fundamentos porque los gobernantes mencionados cumplían y hacían cumplir la Constitución y las leyes de la República, siempre con un alto sentido de sensibilidad humana y social.
Contrario a todos esos ejemplos edificantes, como se habrá advertido y denunciado por todos los sectores políticos y sociales del país, el fracaso del régimen mireyista se debe, además de su particular incompetencia y señalamiento de corrupto, al ningún empeño con que los partidos turnantes de la alianza política "Unión por Panamá" se han ocupado de modernizar eficientemente la vida panameña. Y esto en todos los órdenes: ni en los más alto del derecho y la justicia, la equidad social y la educación, ni en lo mediano de la técnica administrativa, ni en los inferiores de la más elemental higiene popular. ¡Qué desgracia para la nación panameña!
¿Aceptaría la ciudadanía panameña, después de las elecciones del 2 de mayo de 2004, la tutela de otro presidente incapaz (pero astuto y negativo) como lo ha sido la señora Moscoso? ¡Evidentemente, no; de ninguna manera!
Finalmente, tenemos que buscar juntos la formación de una conciencia panameña para que nuestro país llegue algún día -no lejano- a trabajar unido como un todo compacto por la defensa de los intereses comunes, por la defensa de los ideales que sirvieron de fundamento a la lucha por la Independencia y la soberanía en todo el territorio nacional. La gesta patriótica generacional que culmina con la aprobación y puesta en vigencia de los Tratados Torrijos-Carter, es el testimonio más grandioso que nación americana alguna pueda ofrecer al mundo civilizado, hoy día, en pleno siglo XXI. Por eso, y por mucho más, presidenta Moscoso: ¡Los panameños queremos que en Panamá habite la inteligencia y reine la justicia!
"Hay que estar claro que el HISMA para muchos es el patito feo, porque promueve un modelo totalmente distinto al tradicional, donde la mayoría de las personas que trabajan en el sector salud desconocen a fondo cómo trabaja el hospital y por eso caen en críticas, que no son constructivas para el modelo", manifestó la fuente médica. Contreras explicó que este modelo implica una nueva mística de trabajo atendiendo de manera diferente al paciente.
Agregó que una de las principales quejas de los usuarios del sistema de atención de salud es la impersonalidad con la que se le trata, debido a que el médico nunca llega a tocar al paciente, ni tan siquiera le toma la presión. Manifestó que en cambio, el sistema del HISMA busca un trato diferente, amable, con una relación estrecha entre el facultativo y el paciente.
El modelo de atención en el HISMA permite que el médico se entere de todas las circunstancias en que vive y se desarrolla el paciente, porque allí puede descubrir el origen y cura de su enfermedad.
La historia clínica que es conversar con el paciente y obtener los datos de su enfermedad requieren de un tiempo prudencial, no puede darse en cinco minutos, por eso es importante que haya ese contacto entre el facultativo y el paciente, indicó Contreras.
Explicó que no necesariamente por esa forma como funciona el sistema la cantidad de pacientes que atiende el hospital es menor porque se hace énfasis en la productividad y se programa el recurso humano de acuerdo al comportamiento de la demanda de pacientes.
Según el Dr. Pedro Contreras, las quejas de que el HISMA traslada pacientes a otros centros aún con problemas de salud, radica en el hecho de que éste funciona como un hospital regional o sea de segundo nivel .
Manifestó que cuando llega un paciente con problemas de salud, que en el HISMA no se pueda resolver, se traslada a un hospital de tercer nivel, que cuenta con mejor tecnología y un recurso humano más capacitado para salvarle la vida a la persona. "No podemos quedarnos con un paciente que no podemos ofrecerles, por ejemplo un cuidado intensivo que no tenemos", destacó el galeno.
En tanto, Luz Ortega, secretaria general del Sindicato de Trabajadores del HISMA, aseguró que esta agrupación gremial prefiere mantenerse al margen de los conflictos existentes con las empresas prestadoras de servicios, pues su misión es "velar por el bienestar de los empleados".
Es más, argumentó que el Patronato, de acuerdo con la Ley 28 de 1998 que lo rige, puede escoger por concurso o contratación directa". Esa es su decisión, incluso "a nosotros no nos invitan a esos eventos".
Aseguró que si en determinado momento esos conflictos llegasen a afectar atentar contra el bienestar de los empleados, si pudieran inmiscuirse en el mismo y hasta protestar.
Por su parte, Luis Murillo, también dirigente del sindicato, reconoció que aunque en la actualidad están desligados de esas negociaciones, si consideran importante que en un futuro puedan tener una intervención directa, mediante la participación de un representante de los trabajadores dentro del Patronato. Sin embargo, reconoce que esto no es fácil de conseguir, pues implica cumplir con una serie de requisitos, como contar con una central obrera y ser nombrado por medio del Consejo Nacional de Trabajadores (CoNATO).
Aclaró que esta actitud no implica que "respaldemos la administración", sino que están tratando de garantizar que todo lo que allí se hace, sea por el bien de los trabajadores y de la comunidad que utiliza los servicios.
Por muy fácil que resulte hallar puntos de partida para un enjuiciamiento negativo de la gestión gubernamental de la señora Moscoso, toda su fuerza y su peso acumulativo no hacen justicia al fenómeno histórico del "azar" y el fanatismo de la política que facilitó su ascenso al Poder. Es una verdadera "desgracia nacional" el grado de frustración, de desengaño y lo traicionado que se siente el pueblo panameño por los efectos nefastos de un régimen al cual ya ni siguiera podemos definir (¿Es acaso un régimen dictatorial, fascista, democrático?)
Todo lo actuado por este desgobierno permite presumir el grado de pesadumbre y de desconcierto, evidentemente indestructible que, negativamente ejerce, con toda su deficiencia, corrupción, nepotismo y problemática, sobre tanta gente (más de dos millones y medio de panameños), de tal manera que el pueblo diariamente clama en diversas formas pacíficas, pero con acento enérgico, porque ocurra algo que lo libere de esta "pesadilla", o que muy pronto llegue el fin -aún faltan 19 meses- del período constitucional del actual desgobierno.
Pero sí merece reconocimiento y respeto, especialmente en este año del Cincuentenario, mucho cuanto hicieron estadistas diligentes y progresistas, tales como el Dr. Belisario Porras, el Dr. Harmodio Arias, don Enrique A. Jiménez, don Ricardo M. Arias Espinosa y don Roberto F. Chiari para el Estado panameño y que perdura hoy todavía. Así, por ejemplo, sus esfuerzos en pro del desarrollo del país, cuyas huellas externas han sobrevivido a todos los cambios y transformaciones de la superficie política. Sus aportaciones patrióticas en la fundación de instituciones jurídicas, sociales, culturales y de fomento económico, por ejemplo, la organización de la Administración Pública y Judicial, el Hospital Santo Tomás, la Universidad de Panamá, la Zona Libre de Colón, la primera Reunión de Presidentes de América en Panamá, la defensa de la soberanía y la dignidad nacional, por mencionar algunas de las más importantes obras que han demostrado, por encima de los destinos históricos del país, que estaban preñadas de futuro. Entonces funcionaba un Estado sano en sus fundamentos porque los gobernantes mencionados cumplían y hacían cumplir la Constitución y las leyes de la República, siempre con un alto sentido de sensibilidad humana y social.
Contrario a todos esos ejemplos edificantes, como se habrá advertido y denunciado por todos los sectores políticos y sociales del país, el fracaso del régimen mireyista se debe, además de su particular incompetencia y señalamiento de corrupto, al ningún empeño con que los partidos turnantes de la alianza política "Unión por Panamá" se han ocupado de modernizar eficientemente la vida panameña. Y esto en todos los órdenes: ni en los más alto del derecho y la justicia, la equidad social y la educación, ni en lo mediano de la técnica administrativa, ni en los inferiores de la más elemental higiene popular. ¡Qué desgracia para la nación panameña!
¿Aceptaría la ciudadanía panameña, después de las elecciones del 2 de mayo de 2004, la tutela de otro presidente incapaz (pero astuto y negativo) como lo ha sido la señora Moscoso? ¡Evidentemente, no; de ninguna manera!
Finalmente, tenemos que buscar juntos la formación de una conciencia panameña para que nuestro país llegue algún día -no lejano- a trabajar unido como un todo compacto por la defensa de los intereses comunes, por la defensa de los ideales que sirvieron de fundamento a la lucha por la Independencia y la soberanía en todo el territorio nacional. La gesta patriótica generacional que culmina con la aprobación y puesta en vigencia de los Tratados Torrijos-Carter, es el testimonio más grandioso que nación americana alguna pueda ofrecer al mundo civilizado, hoy día, en pleno siglo XXI. Por eso, y por mucho más, presidenta Moscoso: ¡Los panameños queremos que en Panamá habite la inteligencia y reine la justicia!
"Hay que estar claro que el HISMA para muchos es el patito feo, porque promueve un modelo totalmente distinto al tradicional, donde la mayoría de las personas que trabajan en el sector salud desconocen a fondo cómo trabaja el hospital y por eso caen en críticas, que no son constructivas para el modelo", manifestó la fuente médica. Contreras explicó que este modelo implica una nueva mística de trabajo atendiendo de manera diferente al paciente.
Agregó que una de las principales quejas de los usuarios del sistema de atención de salud es la impersonalidad con la que se le trata, debido a que el médico nunca llega a tocar al paciente, ni tan siquiera le toma la presión. Manifestó que en cambio, el sistema del HISMA busca un trato diferente, amable, con una relación estrecha entre el facultativo y el paciente.
El modelo de atención en el HISMA permite que el médico se entere de todas las circunstancias en que vive y se desarrolla el paciente, porque allí puede descubrir el origen y cura de su enfermedad.
La historia clínica que es conversar con el paciente y obtener los datos de su enfermedad requieren de un tiempo prudencial, no puede darse en cinco minutos, por eso es importante que haya ese contacto entre el facultativo y el paciente, indicó Contreras.
Explicó que no necesariamente por esa forma como funciona el sistema la cantidad de pacientes que atiende el hospital es menor porque se hace énfasis en la productividad y se programa el recurso humano de acuerdo al comportamiento de la demanda de pacientes.
Según el Dr. Pedro Contreras, las quejas de que el HISMA traslada pacientes a otros centros aún con problemas de salud, radica en el hecho de que éste funciona como un hospital regional o sea de segundo nivel .
Manifestó que cuando llega un paciente con problemas de salud, que en el HISMA no se pueda resolver, se traslada a un hospital de tercer nivel, que cuenta con mejor tecnología y un recurso humano más capacitado para salvarle la vida a la persona. "No podemos quedarnos con un paciente que no podemos ofrecerles, por ejemplo un cuidado intensivo que no tenemos", destacó el galeno.
En tanto, Luz Ortega, secretaria general del Sindicato de Trabajadores del HISMA, aseguró que esta agrupación gremial prefiere mantenerse al margen de los conflictos existentes con las empresas prestadoras de servicios, pues su misión es "velar por el bienestar de los empleados".
Es más, argumentó que el Patronato, de acuerdo con la Ley 28 de 1998 que lo rige, puede escoger por concurso o contratación directa". Esa es su decisión, incluso "a nosotros no nos invitan a esos eventos".
Aseguró que si en determinado momento esos conflictos llegasen a afectar atentar contra el bienestar de los empleados, si pudieran inmiscuirse en el mismo y hasta protestar.
Por su parte, Luis Murillo, también dirigente del sindicato, reconoció que aunque en la actualidad están desligados de esas negociaciones, si consideran importante que en un futuro puedan tener una intervención directa, mediante la participación de un representante de los trabajadores dentro del Patronato. Sin embargo, reconoce que esto no es fácil de conseguir, pues implica cumplir con una serie de requisitos, como contar con una central obrera y ser nombrado por medio del Consejo Nacional de Trabajadores (CoNATO).
Aclaró que esta actitud no implica que "respaldemos la administración", sino que están tratando de garantizar que todo lo que allí se hace, sea por el bien de los trabajadores y de la comunidad que utiliza los servicios.