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Un compromiso insoslayable


Confieso que nuestras permanentes críticas a muchos legisladores que debieran representar las esperanzas y los intereses de las comunidades del país en el seno de la Asamblea Legislativa, han sido animadas de la mejor buena voluntad y del deseo de que los "Padres de la Patria" cambien de actitud frente a la problemática que vive la República en todos sus aspectos de vida.
Y es que desde el seno de la Asamblea se puede hacer mucho para la solución de los tantos problemas sociales, económicos, políticos y culturales que parecieran agravarse por la indolencia de quienes son los llamados a dar respuesta a las aspiraciones del pueblo.
Nuestro permanente llamado a los señores "Padres de la Patria" continúa sin respuesta y en lugar de traducirse en cambios positivos orientados hacia la construcción de una nación nueva, lo que observamos es la eterna lucha por los intereses personales y de partidos y la ambición desmedida de lograr el poder político y económico a toda costa.
Esta lucha de ambiciones e intereses partidistas se ha hecho sentir desde el inicio del actual régimen con el propósito de entorpecer la marcha de la administración mireyista y de ir preparando el terreno que asegure un posible triunfo en las elecciones de Mayo del 2004 a partidos como el PRD o Acción Popular.
Ese no es el papel que deben cumplir los partidos políticos con sus legisladores en el seno de la Asamblea; ellos tienen serios compromisos con las comunidades del país y estos compromisos tienen prioridad a las ambiciones de poder y de dinero.
La comunidad nacional se ha cansado de observar sesiones estériles en el seno de la Asamblea Legislativa en donde sólo impera la componenda politiquera, el cálculo partidista, la falta de unidad para el estudio de los problemas nacionales y una ausencia de espíritu de trabajo constructivo en beneficio de las clases más humildes de la nación.
La Asamblea Legislativa actual tiene que profundizar más en su compromiso insoslayable con el país, debe comprender que la nación es primero; que de la labor que realicen los legisladores, dependerá en gran parte, el atraso o progreso de esta República llamada a ocupar una posición preponderante en el concurso de las naciones democráticas del continente, dada su posición geográfica y su condición de dueña del Canal. No hacerlo es condenar al país al peor de los casos económicos, políticos y sociales y el pueblo no está dispuesto a soportar por más tiempo tan indigna actitud.
Hay que trabajar por el país sin que medie el compromiso politiquero, sin que para lograr la aprobación de un proyecto en beneficio de Panamá, haya que ofrecer prebendas que tanto daño están haciendo en la conciencia de muchos legisladores.

101 años de Panamá América

 
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