Un comunicado electoral grato
Hace aproximadamente un mes, leí un comunicado dirigido al pueblo panameño, firmado por los tres principales magistrados, con la intención de informar al público lector, sobre los nuevos y modernos métodos que están poniendo en práctica para organizar las próximas elecciones generales, que se efectuarán el 2 de mayo de 2004, con la principal finalidad de garantizar la pureza de las venideras elecciones evitando las ilegales prácticas de fraude, de vieja data, que la mayoría de los políticos aspirantes a puestos de elección popular acostumbraban poner en práctica, violando el mandato de la Constitución vigente, la cual exige la pureza del sufragio.
Sin embargo, lo más importante de ese comunicado es la sugerencia de que se incluya en las urnas una quinta papeleta, ese mismo día de las elecciones generales, con el fin de consultar al pueblo si desea o no una nueva Carta Magna, moderna, democrática y libre, completamente, de malos parches militaristas y dictatoriales.
Aprovecho el presente artículo de opinión para manifestar públicamente mi voto favorable a la propuesta del Tribunal Electoral (TE) para la inclusión de una quinta papeleta, la cual considero excelente idea y esperanzadora noticia, porque si triunfa el Sí, sobre el No, significaría que nos acercamos al verdadero cambio de la vieja Constitución por una nueva de urgente necesidad para que Panamá pueda progresar democráticamente por el buen camino.
He escrito, como lo han hecho muchos otros honorables ciudadanos panameños, sobre la necesidad que tiene nuestro país de adoptar nueva Constitución, para poder conseguir el verdadero cambio; y yo me baso en el simple y honesto criterio siguiente: Después de la caída de la dictadura militar dictatorial en el año 1989 hasta la fecha actual, han transcurrido unos 14 largos años, y ninguno de los tres gobernantes (semi-democráticos), que han ocupado el solio presidencial, ni los anteriores magistrados del Tribunal Electoral que actuaron durante los dos primeros períodos de gobierno (del expresidente Endara y del expresidente Pérez Balladares), no se atrevieron o no quisieron gestionar el urgente cambio de la obsoleta Constitución vigente, que es la responsable de la debacle y difícil situación económica actual, el aumento de corrupción, desorden en la administración de justicia, legal y oportuna, enriquecimiento ilícito, robo a mano armada, crímenes cometidos por la dictadura y recientes, sin investigar y sin castigar; aumento del consumo de drogas, incremento de juventudes exhaustas, corrompimiento en las bajas y altas esferas gubernamentales y privadas, y también en las escuelas primarias, secundaria, universitarias, etc.
Para colmar y derramar la copa, la Constitución de la República que hemos heredado desde 1968, y que los gobenantes ya mencionados, desde 1989 hasta estos momentos, han permitido que la copa continúe derramándose cada vez más.
Además, es necesario agregar la retahíla de podredumbre a las cuales hemos llegado en el campo de la inmoralidad, la cual empezó en 1968, que tiene sus raíces alimentadas por la abominable inmunidad, madre de la corrupción y de la impunidad, y falta mencionar muchas cositas bonitas, que no caben por falta de espacio. Sólo quiero hacer constar que no soy político, ni abogado, ni periodista, ni educador y no tengo enemigos políticos, ni personales; pero soy panameño y deseo un mejor futuro para mi amada patria, Panamá.
Sin embargo, lo más importante de ese comunicado es la sugerencia de que se incluya en las urnas una quinta papeleta, ese mismo día de las elecciones generales, con el fin de consultar al pueblo si desea o no una nueva Carta Magna, moderna, democrática y libre, completamente, de malos parches militaristas y dictatoriales.
Aprovecho el presente artículo de opinión para manifestar públicamente mi voto favorable a la propuesta del Tribunal Electoral (TE) para la inclusión de una quinta papeleta, la cual considero excelente idea y esperanzadora noticia, porque si triunfa el Sí, sobre el No, significaría que nos acercamos al verdadero cambio de la vieja Constitución por una nueva de urgente necesidad para que Panamá pueda progresar democráticamente por el buen camino.
He escrito, como lo han hecho muchos otros honorables ciudadanos panameños, sobre la necesidad que tiene nuestro país de adoptar nueva Constitución, para poder conseguir el verdadero cambio; y yo me baso en el simple y honesto criterio siguiente: Después de la caída de la dictadura militar dictatorial en el año 1989 hasta la fecha actual, han transcurrido unos 14 largos años, y ninguno de los tres gobernantes (semi-democráticos), que han ocupado el solio presidencial, ni los anteriores magistrados del Tribunal Electoral que actuaron durante los dos primeros períodos de gobierno (del expresidente Endara y del expresidente Pérez Balladares), no se atrevieron o no quisieron gestionar el urgente cambio de la obsoleta Constitución vigente, que es la responsable de la debacle y difícil situación económica actual, el aumento de corrupción, desorden en la administración de justicia, legal y oportuna, enriquecimiento ilícito, robo a mano armada, crímenes cometidos por la dictadura y recientes, sin investigar y sin castigar; aumento del consumo de drogas, incremento de juventudes exhaustas, corrompimiento en las bajas y altas esferas gubernamentales y privadas, y también en las escuelas primarias, secundaria, universitarias, etc.
Para colmar y derramar la copa, la Constitución de la República que hemos heredado desde 1968, y que los gobenantes ya mencionados, desde 1989 hasta estos momentos, han permitido que la copa continúe derramándose cada vez más.
Además, es necesario agregar la retahíla de podredumbre a las cuales hemos llegado en el campo de la inmoralidad, la cual empezó en 1968, que tiene sus raíces alimentadas por la abominable inmunidad, madre de la corrupción y de la impunidad, y falta mencionar muchas cositas bonitas, que no caben por falta de espacio. Sólo quiero hacer constar que no soy político, ni abogado, ni periodista, ni educador y no tengo enemigos políticos, ni personales; pero soy panameño y deseo un mejor futuro para mi amada patria, Panamá.