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Un debate de altura


EL TEMA DE LAS concesiones administrativas o privatizaciones, como se les llama de manera popular, no escapa ni a los legos ni a los letrados.
A los panameños nos gusta presumir de saber mucho de todo y echarle al gobierno la culpa de todo. Las "privatizaciones" de la electricidad y las telecomunicaciones son motivo de viscerales ataques hasta de los supuestamente más educados, no digamos de la gente del pueblo.
En otros artículos he tratado el asunto de la necesidad que tuvo el gobierno panameño de ponerse al día en la modernización del servicio de telefonía, para permitir que hoy día más de dos millones de panameños andemos pegados todo el día del dichoso aparatito celular, además de comunicarnos por Internet a diestra y siniestra. La insistencia de las altas tarifas de electricidad tiene su justificación, no solamente porque las generadoras están sufriendo el alto costo del petróleo, sino porque cada día el planeta está más caliente y necesitamos enfriarnos más. Creo que se ha catalogado a Panamá como el único país donde uno tiene que abrigarse para entrar a un lugar.
Todo lo anterior para resaltar el estupendo encuentro, en uno de los programas de debates matutinos, entre el Dr. Ernesto Pérez Balladares y el señor Guillermo Ford. Lo que todo el mundo estaba esperando, un aguerrido combate entre dos personajes de la política nuestra, que han ocupado las posiciones más altas con las que los panameños los pudimos distinguir, uno Presidente y el otro Vicepresidente, se convirtió en una conversación aleccionadora. Y todo alrededor del "lleva y trae" de sobre quién recayó o quién tuvo la culpa de privatizar la electricidad.
Quedó muy claro, tanto por la sapiencia del presidente Pérez Balladares, como por la aguerrida pero dosificada -ese día- espontaneidad del vicepresidente Ford, que después de la invasión estadounidense, y en orden de modernizar el Estado panameño, era urgente y necesario comprometerse a revitalizar la economía, y eso solamente lo puede hacer un Estado moderno, con la diligencia que la empresa privada le puede imprimir. Y que fue el gobierno del presidente Endara quien se comprometió a hacer los cambios estructurales que se necesitaban y el gobierno del Presidente Pérez Balladares, cambiando el esquema de privatización cien por ciento al de concesiones administrativas, donde el Estado se queda con una parte, quien la ejecutó. Siempre he sostenido que el quinquenio Pérez Balladares fue mejor por lo que dejó de hacer el gobierno que lo precedió.
También se explicó, a un nivel de altura envidiable, cómo la pobre ejecución de la entidad encargada de hacer cumplir los contratos de concesión ha fallado desde los inicios del año 2000, cuando se obligó a renunciar a los profesionales que estaban al frente del entonces Ente Regulador y nombrar a representantes de grupos de poder.
La urgencia de que se cumpla con la construcción y puesta en marcha de hidroeléctricas, en un país bendecido por recursos hídricos, aliviaría los altos costos de la energía. Todavía recuerdo cuando a principios de 1991 se empezaron, en el verano, los cortes programados del fluido eléctrico. ¿Cómo sería ahora, con tanto desarrollo que ha tenido Panamá, si no se hubiera puesto en manos de empresas con la obligación de invertir millones en la generación, dineros que le era imposible al IRHE desembolsar o siquiera tener acceso?
Hay que perfeccionar el modelo de concesiones, así como hay que modernizar la estructura de la entidad reguladora y no depender del petróleo tanto como lo hacemos ahora. Lo que yo espero que hayamos empezado a perfeccionar es la forma de debatir en público, con el ejemplarizante programa de opinión donde se sentaron dos importantes figuras de la política criolla, terminando con un abrazo y una singular frase "Toro, hermanazo". "Mi verdad? No, la verdad.. y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela".

101 años de Panamá América

 
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