Un diálogo que triunfa
EL ACUERDO logrado por los trabajadores de la construcción de la República, la CAPAC y el gobierno, constituye un paso hacia el trabajo constructivo y un aporte que ha de traer tranquilidad y un clima de paz para el desarrollo y progreso en la vida del país; ha sido el diálogo sincero, sin tapujos que ambas organizaciones han mantenido, despojado de todo interés y ambición personal, para alcanzar una negociación que traerá beneficios al sector obrero, a la nación y a la CAPAC.
El gobierno nacional, a través del Ministerio de Trabajo, ha mediado en este diálogo con magníficas intervenciones y podemos manifestar que ha cumplido, dentro de sus posibilidades, para evitar movimientos que hubieran podido perjudicar la normal marcha de las actividades económicas y la seguridad pública de todos los panameños. De esta manera, queda comprobado que es la comprensión, el respeto y los anhelos de servir a la nación, lo que debe tomarse en cuenta, para encontrar soluciones a los problemas que está confrontando el pueblo panameño. Gran lección nos han dado los miembros de la CAPAC y los trabajadores de todo el país, al debatir, con altura y mucho respeto, el salario mínimo. Se ha operado un cambio de actitud para mirar positivamente las dificultades y ofrecer los mejores esfuerzos para que la nación se encamine por verdaderos senderos de progreso y bienestar. La huelga que se había anunciado para el lunes 29 de mayo y que hubiera traído a la República muchos males de orden económico y social, se derrumbó bajo el peso de la ecuanimidad, del respeto, la comprensión y del inteligente análisis para encontrar soluciones. Tanto miembros de la CAPAC, como trabajadores de la construcción y el Ministerio de Trabajo, tomaron gran interés en llevar adelante el tema de la justicia social y su importancia en los momentos actuales; analizaron, inteligentemente, la realidad nacional y, sin odios ni rencores, decidieron acatar una convención colectiva que, durante algunos años, será instrumento para la concordia entre la CAPAC y los trabajadores.
Con ese mismo espíritu de amor a la patria, debemos enfrentar el trascendental problema de la ampliación del Canal; no caben en estos momentos los debates intrascendentes que tienen más sabor politiquero y que en nada ayudan a la realización de esta obra que, necesariamente, debe llevarse adelante.
De ambas partes, la ACP y los que presentan algunas razones para no dar luz verde al proyecto, siempre debe estar presente la verdad, la honestidad y el análisis sencillo que pudiera ser entendido por las grandes mayorías nacionales. En estos momentos, se escucha la voz firme de los agricultores de la cuenca del Canal que sienten temor de ser perjudicados. Todavía queda tiempo para llevar hasta los rincones más apartados del país la gran verdad de la ampliación del canal. Nosotros no hemos perdido la esperanza de que Panamá alcanzará en un futuro, no lejano, el desarrollo y progreso integral, porque seguimos creyendo en los hombres y mujeres de esta patria: en aquellos que tienen como sostén y guía, la presencia de valores éticos y morales, en aquellas organizaciones cívicas y de trabajadores que han tenido su origen en el deseo supremo de aportar a la nación los mejores esfuerzos y sueños, para que alcance la realización de sus más grandes ideales.
Por esta razón, felicitamos a los trabajadores de la construcción, a la CAPAC y al Ministerio de Trabajo, porque han demostrado ante la faz del país que el diálogo sincero y respetuoso es y seguirá siendo el mejor instrumento para llevar, a la mesa de discusiones, las mejores propuestas y las más sabias ideas para ponerlas al servicio de la República.
El gobierno nacional, a través del Ministerio de Trabajo, ha mediado en este diálogo con magníficas intervenciones y podemos manifestar que ha cumplido, dentro de sus posibilidades, para evitar movimientos que hubieran podido perjudicar la normal marcha de las actividades económicas y la seguridad pública de todos los panameños. De esta manera, queda comprobado que es la comprensión, el respeto y los anhelos de servir a la nación, lo que debe tomarse en cuenta, para encontrar soluciones a los problemas que está confrontando el pueblo panameño. Gran lección nos han dado los miembros de la CAPAC y los trabajadores de todo el país, al debatir, con altura y mucho respeto, el salario mínimo. Se ha operado un cambio de actitud para mirar positivamente las dificultades y ofrecer los mejores esfuerzos para que la nación se encamine por verdaderos senderos de progreso y bienestar. La huelga que se había anunciado para el lunes 29 de mayo y que hubiera traído a la República muchos males de orden económico y social, se derrumbó bajo el peso de la ecuanimidad, del respeto, la comprensión y del inteligente análisis para encontrar soluciones. Tanto miembros de la CAPAC, como trabajadores de la construcción y el Ministerio de Trabajo, tomaron gran interés en llevar adelante el tema de la justicia social y su importancia en los momentos actuales; analizaron, inteligentemente, la realidad nacional y, sin odios ni rencores, decidieron acatar una convención colectiva que, durante algunos años, será instrumento para la concordia entre la CAPAC y los trabajadores.
Con ese mismo espíritu de amor a la patria, debemos enfrentar el trascendental problema de la ampliación del Canal; no caben en estos momentos los debates intrascendentes que tienen más sabor politiquero y que en nada ayudan a la realización de esta obra que, necesariamente, debe llevarse adelante.
De ambas partes, la ACP y los que presentan algunas razones para no dar luz verde al proyecto, siempre debe estar presente la verdad, la honestidad y el análisis sencillo que pudiera ser entendido por las grandes mayorías nacionales. En estos momentos, se escucha la voz firme de los agricultores de la cuenca del Canal que sienten temor de ser perjudicados. Todavía queda tiempo para llevar hasta los rincones más apartados del país la gran verdad de la ampliación del canal. Nosotros no hemos perdido la esperanza de que Panamá alcanzará en un futuro, no lejano, el desarrollo y progreso integral, porque seguimos creyendo en los hombres y mujeres de esta patria: en aquellos que tienen como sostén y guía, la presencia de valores éticos y morales, en aquellas organizaciones cívicas y de trabajadores que han tenido su origen en el deseo supremo de aportar a la nación los mejores esfuerzos y sueños, para que alcance la realización de sus más grandes ideales.
Por esta razón, felicitamos a los trabajadores de la construcción, a la CAPAC y al Ministerio de Trabajo, porque han demostrado ante la faz del país que el diálogo sincero y respetuoso es y seguirá siendo el mejor instrumento para llevar, a la mesa de discusiones, las mejores propuestas y las más sabias ideas para ponerlas al servicio de la República.