Un Ejecutivo atascado
La Ley 30 fue gestada por el gobierno de Cambio Democrático bajo el entendimiento de que les permitiría “acelerar la toma de decisiones gubernamentales” y las inversiones prometidas. No obstante, las fuerzas democráticas del país se han opuesto a la famosa “ley chorizo” como se la conoce y, tras los estallidos sociales de los últimos acontecimientos, el Ejecutivo muestra síntomas de falta de efectividad y anda errando rumbos que lo han atascado.
La eficacia de la gestión pública del mandatario pasa por su peor momento, pues las críticas a su gestión no han cesado. Los trágicos sucesos ocurridos en Changuinola le han cosechado una grave pérdida de credibilidad. Y en esta encrucijada política, el presidente Martinelli procura fortalecerse presionando firmemente a su entorno político, aunque su cuestionado gabinete no es necesariamente su mejor arma, pues aunque cargan con las responsabilidades, están claramente debilitados, e inclusive algunos están siendo señalados en casos de corrupción. La férrea autoridad que Martinelli quiso aprovechar al inicio de su administración como método de gobierno, ahora actúa como un “boomerang” y podría aislarlo en esta crisis.
Pareciera que el único camino que le queda es la búsqueda del extraviado consenso entre todas las fuerzas políticas y sociales del país. Será decisivo este cambio de gestión para salir del estado actual. Es más, el simple hecho de no intentarlo podría atascarlo aún más.