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Un Estado judío democrático


Por gentil invitación del Gobierno de Israel, tuve la oportunidad de viajar a dicho país, ver de cerca lo que está sucediendo y conocer la opinión de intelectuales y políticos israelistas de gran relieve sobre el presente y el futuro de las relaciones israelí-palestinas y del conflicto en Medio Oriente. Fue una experiencia sumamente interesante y enriquecedora.
En estos momentos, el gobierno de Sharon ha tomado la determinación unilateral de retirar la presencia israelí de la Franja de Ghaza en primera instancia y luego, del área de Cisjordania. Esta decisión ha generado un gran debate a lo interno de la sociedad de dicho país, entre quienes apoyan la medida como un paso necesario para alcanzar un acuerdo de paz con la Autoridad Nacional Palestina y quienes la adversan, porque la consideran una claudicación o una concesión infructuosa, porque al no estar condicionada a nada, estiman que no traerá resultado alguno. En mi humilde opinión, de acuerdo a lo poco que conozco y a lo que pude ver y oír en mi corta estadía, el "Plan de Desconexión", como le llaman al retiro unilateral, es la decisión adecuada.
Pero el título de este artículo responde a una afirmación que continuamente plantearon los representantes del Gobierno de Israel. Esto es, que sí es posible un Estado judío y democrático, en un país donde el 20% de la población no es judía, sino árabe. Confieso que a mí me parece una contradicción que un Estado se defina a sí mismo como totalmente democrático y al mismo tiempo, se defina en una forma que excluye a los que no profesan una religión o no pertenecen a un pueblo determinado. De hecho, nos explicaban que la razón fundamental de proceder al retiro de las áreas hoy ocupadas, responde al hecho cierto que, de no hacerlo, en un futuro no muy lejano, habrían más árabes que judíos en Israel y se perdería el carácter judío de dicho Estado. He allí una gran contradicción.
Pero al mismo tiempo, entiendo la preocupación de los judíos, que han sido un pueblo o una religión que ha sido perseguida por siglos y que ven al Estado de Israel como la concreción de una larga aspiración. Igual, me pregunto qué tanta diferencia existe entre un Estado que se proclama judío, un Estado que se proclama musulmán y un Estado, como el nuestro, que declara que la religión oficial es la católica. ¿No sería más exacto definirnos como un Estado católico democrático?
La visita a Israel me ha convencido más de la conveniencia de construir Estados democráticos y laicos, donde la tolerancia a las ideas ajenas sea la norma básica. Eso es válido para Israel, para los países árabes y para nuestro Panamá. Es un tema que volveré a abordar en el futuro cercano.
Este joven hace un llamado de conciencia a los ciudadanos con el propósito de cuidar y conservar los animales para que puedan vivir en su entorno, lejos de la caza indiscriminada y del peligro latente que los acecha.
Las Ley General del Ambiente establece que las empresas que infringen las normas pueden ser sancionadas con multas que no excederán el millón de dólares.
Países centroamericanos y México iniciaron en Panamá una estrategia regional para la prevención y combate de incendios forestales, los que perjudica ngravemente el hábitat natural de las especies.
Actualmente se encuentran protegidas alrededor de 30 mil especies de plantas y animales. El Halcón Peregrino, el Águila Arpía, la boa y el Mono Tití se suman a las especies en peligro.

101 años de Panamá América

 
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