Un fenómeno llamado Martinelli
Se despiertan los políticos que han gobernado desde el tránsito a la democracia en el ?89. La gente, harta de ellos, quiere algo diferente: Tiene que haber otra alternativa, además de las dos existentes desde que cayó la dictadura: Arnulfistas o PRDs.
Los panameños quieren darle toque de queda a las improvisaciones, la irresponsabilidad y el desorden; de los indultos que sólo Dios sabrá si tuvieron un precio; a los que llegan al poder para llenarse los bolsillos, llámense Pérez, Moscoso, Young o Torrijos, confundiendo, sin el menor pudor, los bienes públicos con los privados. Se hartaron de los hermanos, tíos, sobrinos, primos y parientes; de los amiguitos y compañeritos de escuela, de funcionarios que reciben porcentajes por lo que deben hacer diligentemente, pagados como ya están por nuestros impuestos; de los que coimean hasta por lo que discute y aprueba el Gabinete.
Están saturados de ver, al final de cada gobierno la misma rebatiña de gallinazos hambrientos. Ayer, cuando terminó de "secarse" la Fundación Mar del Sur; mañana, quizás, con la "cinta costera" y otros proyectos que a lo oscuro se impulsan antes de que se vayan: sin que nadie de ésos caiga preso o siquiera lo investiguen. Se asquearon de tanta cuenta rara y tanto dinero público dilapidado.
Ese golpe de encuesta que coloca a Martinelli como el más votado si las elecciones fueran hoy, los debe tener patidifusos. Aun con los más de diez millones de dólares "invertidos" por los partidos mayoritarios en sus primarias y en todo lo demás; y los otros veinte o treinta que tendrán guardados para las elecciones, Martinelli -sin haber "metido todavía el acelerador hasta el fondo"- logra la aceptación que se morirían por tener los otros aspirantes; ahora será el blanco de sus ataques, que producirán un efecto bumerán: subirá más en su nivel de aceptación.
No hay que ser experto en encuestas: Frente a la pesadilla de una repetición del PRD o la vuelta del Panameñismo, el pueblo busca desesperadamente el cambio. Desde ya les está diciendo: "No se vistan que no van". Y ese cambio, les guste o no, se va formando alrededor de un solo candidato apoyado por un partido de reciente historia, pero con mucha gente que silenciosamente se le suma: Ricardo Martinelli.
El país exige ese cambio y apostará lo que tenga para lograrlo. El panameño común percibe tras este ideal, conocimiento ("know how"), experiencia y ganas de hacer; quiere algo distinto y nuevo. Como buen panameño espero no suframos otra decepción como la vivida en los dos últimos gobiernos.