Un fraude "inventado en Texas"
Un creciente cuestionamiento a la guerra de Irak se está cerniendo como el huracán Isabel sobre el panorama político de Estados Unidos (EU), para crear lo que se perfila como una primera seria amenaza a la reelección del presidente George W. Bush. Algunos veteranos ya evocan el espectro de la agonía que produjo Vietnam para los planes de reelección de Lyndon Baines Johnson, quien, en medio de la crisis, decidió no entrar en la contienda de 1968.
Días pasados, al sorpresivo anuncio de la candidatura del general retirado Wesley Clark, con un duro ataque a la guerra, se sumó la influyente voz de Edward Kennedy quien, desde su escaño en el Senado, denunció en violentos términos que la lucha contra el régimen iraquí de Sadam Hussein fue un fraude "inventado en Texas", a la vez que críticó a la política exterior del mandatario, la cual está, según él, "en la deriva". El demócrata de Massachussetts, "uno de los 23 senadores que se opusieron el año pasado a la resolución que autorizó al presidente Bush a ir a la guerra", redujo drásticamente el alcance de la supuesta amenaza de Hussein.
Arthur M. Schlesinger Jr., connotado historiador y uno de los principales asesores del presidente Kennedy, recuerda "la agonía que sufrió por la guerra de Vietnam" que llevó a su renuncia a la reelección en 1968. "Esa guerra, que heredó de sus predecesores, derrumbó todos sus planes para crear una sociedad más justa en su segundo períodos"
A su vez, The New York Times lanzó una fulminante crítica a la política del presidente de Colombia, Alvaro Uribe, a quien acusan de "sumisión" a sus asesores militares de EU por haber firmado acuerdos que prácticamente garantizan la inmunidad a los grupos paramilitares de derecha.
Por su lado, el senador Kennedy, al igual que los críticos del primer ministro británico Tony Blair por su apoyo a Bush, aseguró que los funcionarios de la actual administración estadounidense se basaron en "distorsiones, tergiversaciones y una selección de informes de inteligencia" para justificar las razones de un ataque a Irak. El demócrata fue más allá en sus sospechas de fraude y declaró que parte del dinero que el Gobierno destina mensualmente a la ocupación de Irak no se utiliza en ese país, sino que le sirve a Bush para sobornar gobiernos. Kennedy se basó en un informe reciente de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que demostró que de los 4,000 millones de dólares mensuales destinados a la guerra, el gobierno sólo pudo justificar 2,500 millones.
Las denuncias de soborno de Ted Kennedy sobrevienen en momentos en que distintos países fueron requeridos o "sondeados" (según las versiones oficiales que brinda cada gobierno) para enviar tropas. Días atrás, Brasil, a través de su ministro de Defensa, reconoció que rechazó un pedido de EU para el envío de fuerzas. El diario USA Today había afirmado que la Casa Blanca buscaba el apoyo de Brasil, Chile y Argentina en materia militar.
The New York Times, por su parte, sugiere que el Gobierno de Colombia fue sometido a "fuertes presiones", y un préstamo de 130 millones de dólares, para firmar un acuerdo con Washington, mediante el cual los asesores militares de EU en Colombia no pueden ser remitidos a la nueva Corte Criminal Internacional de La Haya por crímenes contra los derechos humanos. Por esta acción, el gobierno de Urrutia ha tenido que defenderse de los ataques de grupos de defensa de los derechos humanos como del ex canciller canadiense Lloyd Axworthy, quien acusó al gobierno de Bush de "usar acuerdos bilaterales para erosionar la jurisdicción de la corte".
El político canadiense, junto con su antiguo colega Jorge Castañeda, ex canciller de México, endosó un informe de Human Rights Watch, un organismo no gubernamental dedicado a la defensa de los derechos humanos, en el que destaca un alarmante incremento en el número de menores involucrados en la guerra civil colombiana. Según este informe, se estima que 11,000 menores figuran en las filas de las FARC, así como en la guerrilla de derecha, "quienes los usan para todas las tareas desde la protección de los campamentos hasta las ejecuciones". Este alarmante incremento coincide con un informe de Naciones Unidas, el cual señala que entre 1997 y el 2002 "se adicionaron 20 millones de pobres a los que existían, con el agravante de que los niños son los más perjudicados. "El 59% de los niños entre 0 y 12 años es pobre, en circunstancias en que sólo lo es el 43% del total de la población", aseguró Ximena de la Barra, asesora en política social de UNICEF. Según ella, los países que más avanzan son los que invierten sostenida y eficientemente en la niñez y la adolescencia, y de manera paralela crean empleos con salarios adecados. "Creo que el resto del dinero (1,500 millones al mes) está siendo distribuido entre líderes de todo el mundo como soborno para que envíen soldados" a Irak, agregó. Precisamente, el gobierno envió su pedido de presupuesto de US$ 87 mil millones al Congreso para operaciones militares el año próximo. Kennedy reclamó que el gobierno explique a los congresistas cómo gasta el dinero.
Con sus denuncias, Ted Kennedy se sumó al general retirado Wesley Clark, nuevo candidato de su partido para competir por la presidencia, en las críticas a la guerra conducida por Bush. Pero Kennedy trató de no involucrar a los soldados en la pelea política. Para Kennedy, el tema de Irak sólo sirvió para dejar de prestar atención a amenazas más directas como la red Al Qaeda, la inestabilidad de Afganistán o las ambiciones nucleares de Corea del Norte. "Pienso que eso representa un mayor riesgo que la amenaza de Irak", explicó.
Días pasados, al sorpresivo anuncio de la candidatura del general retirado Wesley Clark, con un duro ataque a la guerra, se sumó la influyente voz de Edward Kennedy quien, desde su escaño en el Senado, denunció en violentos términos que la lucha contra el régimen iraquí de Sadam Hussein fue un fraude "inventado en Texas", a la vez que críticó a la política exterior del mandatario, la cual está, según él, "en la deriva". El demócrata de Massachussetts, "uno de los 23 senadores que se opusieron el año pasado a la resolución que autorizó al presidente Bush a ir a la guerra", redujo drásticamente el alcance de la supuesta amenaza de Hussein.
Arthur M. Schlesinger Jr., connotado historiador y uno de los principales asesores del presidente Kennedy, recuerda "la agonía que sufrió por la guerra de Vietnam" que llevó a su renuncia a la reelección en 1968. "Esa guerra, que heredó de sus predecesores, derrumbó todos sus planes para crear una sociedad más justa en su segundo períodos"
A su vez, The New York Times lanzó una fulminante crítica a la política del presidente de Colombia, Alvaro Uribe, a quien acusan de "sumisión" a sus asesores militares de EU por haber firmado acuerdos que prácticamente garantizan la inmunidad a los grupos paramilitares de derecha.
Por su lado, el senador Kennedy, al igual que los críticos del primer ministro británico Tony Blair por su apoyo a Bush, aseguró que los funcionarios de la actual administración estadounidense se basaron en "distorsiones, tergiversaciones y una selección de informes de inteligencia" para justificar las razones de un ataque a Irak. El demócrata fue más allá en sus sospechas de fraude y declaró que parte del dinero que el Gobierno destina mensualmente a la ocupación de Irak no se utiliza en ese país, sino que le sirve a Bush para sobornar gobiernos. Kennedy se basó en un informe reciente de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que demostró que de los 4,000 millones de dólares mensuales destinados a la guerra, el gobierno sólo pudo justificar 2,500 millones.
Las denuncias de soborno de Ted Kennedy sobrevienen en momentos en que distintos países fueron requeridos o "sondeados" (según las versiones oficiales que brinda cada gobierno) para enviar tropas. Días atrás, Brasil, a través de su ministro de Defensa, reconoció que rechazó un pedido de EU para el envío de fuerzas. El diario USA Today había afirmado que la Casa Blanca buscaba el apoyo de Brasil, Chile y Argentina en materia militar.
The New York Times, por su parte, sugiere que el Gobierno de Colombia fue sometido a "fuertes presiones", y un préstamo de 130 millones de dólares, para firmar un acuerdo con Washington, mediante el cual los asesores militares de EU en Colombia no pueden ser remitidos a la nueva Corte Criminal Internacional de La Haya por crímenes contra los derechos humanos. Por esta acción, el gobierno de Urrutia ha tenido que defenderse de los ataques de grupos de defensa de los derechos humanos como del ex canciller canadiense Lloyd Axworthy, quien acusó al gobierno de Bush de "usar acuerdos bilaterales para erosionar la jurisdicción de la corte".
El político canadiense, junto con su antiguo colega Jorge Castañeda, ex canciller de México, endosó un informe de Human Rights Watch, un organismo no gubernamental dedicado a la defensa de los derechos humanos, en el que destaca un alarmante incremento en el número de menores involucrados en la guerra civil colombiana. Según este informe, se estima que 11,000 menores figuran en las filas de las FARC, así como en la guerrilla de derecha, "quienes los usan para todas las tareas desde la protección de los campamentos hasta las ejecuciones". Este alarmante incremento coincide con un informe de Naciones Unidas, el cual señala que entre 1997 y el 2002 "se adicionaron 20 millones de pobres a los que existían, con el agravante de que los niños son los más perjudicados. "El 59% de los niños entre 0 y 12 años es pobre, en circunstancias en que sólo lo es el 43% del total de la población", aseguró Ximena de la Barra, asesora en política social de UNICEF. Según ella, los países que más avanzan son los que invierten sostenida y eficientemente en la niñez y la adolescencia, y de manera paralela crean empleos con salarios adecados. "Creo que el resto del dinero (1,500 millones al mes) está siendo distribuido entre líderes de todo el mundo como soborno para que envíen soldados" a Irak, agregó. Precisamente, el gobierno envió su pedido de presupuesto de US$ 87 mil millones al Congreso para operaciones militares el año próximo. Kennedy reclamó que el gobierno explique a los congresistas cómo gasta el dinero.
Con sus denuncias, Ted Kennedy se sumó al general retirado Wesley Clark, nuevo candidato de su partido para competir por la presidencia, en las críticas a la guerra conducida por Bush. Pero Kennedy trató de no involucrar a los soldados en la pelea política. Para Kennedy, el tema de Irak sólo sirvió para dejar de prestar atención a amenazas más directas como la red Al Qaeda, la inestabilidad de Afganistán o las ambiciones nucleares de Corea del Norte. "Pienso que eso representa un mayor riesgo que la amenaza de Irak", explicó.