default

Un gobierno de contradicciones


He podido, en lo que va de mi existencia, ver pasar muchos gobiernos. Los hemos tenido de toda clase: muy buenos y progresistas, regulares y malos. Sin embargo, en unos para bien y en otros para mal, todos han tenido siempre cohesión y unidad de criterios.
El actual gobierno constituye, para mí, una rara excepción. El está, sin duda alguna, muy bien intencionado... pero... nada más.
Los buenos propósitos que tiene no son seguidos con una acción coordinada, sino todo lo contrario, una contradicción permanente de sus dirigentes y aún, lo que es peor, de la propia señora Presidenta con algunos de sus subalternos. En un mismo día, un determinado ministro hace un planteamiento a la opinión pública, al cual se opone inmediatamente otro ministro. Ha ocurrido también, cosa insólita, que la señora Presidenta exteriorice sus puntos de vista en un asunto de innegable importancia y un ministro o un viceministro asume una posición pública totalmente contraria. No se puede argumentar que estas divergencias son parte del sistema democrático en que hoy, gracias a Dios, vivimos. Esto lo que está demostrando es una falta de liderazgo interno que es muy perjudicial para el país.
Si las cosas no cambian dentro de las filas del gobierno, si no mejora su imagen y la proyección que da y la percepción que de él tiene la comunidad, le impedirá a la señora Presidenta lograr el respaldo necesario para hacer una realidad sus buenas intenciones de implementar un plan realista de gobierno que busque el mejoramiento colectivo.
Para que no quede la menor duda de que lo que manifiesto se basa en declaraciones de la señora Presidenta y los principales funcionarios de su gobierno, me permito señalar los siguientes casos de algunas de estas contradicciones que resultan tan perjudiciales y que afectan enormemente la credibilidad del gobierno:
El Ministerio de gobierno lanza el plan de Seguridad Nacional que tiene como fundamento el Tratado de Neutralidad, el Ministerio de Relaciones Exteriores, por su lado busca su eliminación.
Asesores presidenciales favorecen cambios en el plan de uso de los fondos de las privatizaciones, mientras el Ministro de Economía sigue firme en su propuesta original.
El Viceministro de Economía habla del aumento de ITBM (5%), mientras la señora Presidenta lo niega rotundamente.
La Sra. Presidenta manifiesta su disposición a modificar el plan original de uso de los fondos fiduciarios para lograr un consenso, mientras simultáneamente se lleva a cabo una intensa campaña publicitaria defendiendo el Plan.
La Mandataria dice ver con simpatía las aspiraciones de los trabajadores de un aumento del salario mínimo de 500 balboas, el Ministro de Trabajo por su parte se muestra contrario a esta cifra.
El Ministro del Canal y el de Asuntos Agropecuarios se contradicen constantemente. Existe, sin la menor duda, un genuino deseo colectivo de que el actual gobierno pueda implementar exitosamente su política. La Mandataria goza de una innegable simpatía personal, pero ésta poco a poco puede ir disminuyendo si sus intenciones no van acompañadas de realizaciones. El tiempo corre y la paciencia que hasta ahora han mantenido muchos sectores se está terminando.
Ojalá así lo entiendan quienes comparten con ella la responsabilidad de gobernar y actúen consecuentemente para hacer de su gestión un buen gobierno para beneficio del país.
"El 2004 está aún lejos y tiempo habrá para vernos de nuevo en la arena electoral", apuntó, acierto que compartimos, el distinguido Dr. José Raúl Mulino, agregando: "Por ahora y por unos buenos años, se impone el trabajo coherente e integral". Dejemos, digo yo, de ver todo bajo el prisma del sectarismo político y los personalismos. El país merece y espera más de sus dirigentes de gobierno y de oposición. Quiere desprendimiento y visión de una patria grande, unida y próspera.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América