¿Un golpe, un autogolpe, un contragolpe?
Desde alguno de los pasadizos del servicio de inteligencia surgió la maniobra desesperada de inventar el escenario ficticio de un inminente golpe militar en el Perú si no se facilitaba la salida territorial del Perú de Vladimiro Montesinos. El temor de un desenlace sangriento y el noble deseo de evitarlo apremió a los jefes de Estado de Brasil y Chile y al secretario general de la OEA a llamar a la presidenta Mireya Moscoso para que modificara su instintivo rechazo al ingreso del asesor.
¡FUE LA MENTIRA DEL AÑO!
Veinticuatro horas después de la fuga, Fujimori y el Comandante General del Ejército intercambiaron abrazos y besos en público en la ceremonia anual del Día de las Fuerza Armadas. Uno agradeció el respaldo de las fuerzas castrenses a la disolución del Servicio de Inteligencia militar y al recorte de un período presidencial gestado en la ilegitimidad reeleccionista; el otro reafirmó la subordinación militar al mando civil, con un bronco tono de voz que no dejaba espacio a la duda.
¿Pero qué había pasado con el golpe militar? ¿Dónde estaban los tanques que venían del norte a todo vapor , atravesando más de mil quinientos kilómetros de la faja costera, abriéndose paso entre los camiones varados por la huelga y la carencia de combustible?
¿Era un golpe militar contra Fujimori y a favor de Montesinos? ¿O era otro autogolpe de Fujimori, quizás para pelear contra su propia sombra, como un púgil obstinado? ¿Era un contragolpe de los militares jóvenes, asqueados de la oligarquía cupular?
"Hay golpes tan fuertes, yo no sé", dice el poeta peruano César Vallejo en "Los Heraldos Negros". Pero de estos golpes, yo si sé.
Sé que todo fue una patraña, un agravio a la inteligencia y la buena fe de Fernando Henrique Cardoso, de Ricardo Lagos y Andrés Pastrana, un golpe de Estado a la verdad urdido para lubricar la evasión de Montesinos con la vaselina política de César Gaviria.
Productor y guionista de una versión vernacular de " Dog watch", film en el que con los métodos de la " realidad virtual" se inventa una guerra para distraer a la opinión pública de los pecadillos de un presidente, el asesor "creó" un golpe, verbalizó una terrible insurrección militar, y con ese cuco atemorizó a los presidentes sudamericanos, induciéndolos al extremo de gestionarle una fuga indecorosa disfrazada de asilo diplomático.
De esta manera, metamorfoseado de perseguidor en perseguido, de verdugo en víctima, de fugitivo en inversionista, de golpista en golpeado, ha revelado que tiene tantas personalidades como capas una cebolla y más duplicados que una muñeca rusa. ¿ Será él o es "realidad virtual", montaje de montajes, ilusión óptica, juego de espejos enfrentados?
Cualquiera que sea la variedad de sus disfraces, será identificado por los políticos peruanos de oposición en el momento debido, como el individuo que no puede ocultar su real identidad a la luz reveladora del derecho. El oficialismo perdió la mayoría del Congreso por la crisis de conciencia de los adeptos que se creyeron sicarios. La pérdida del control legislativo en esta etapa es decisivo para la reconversión del autoritarismo en democracia. La presión popular para demandar la renuncia de Fujimori es muy fuerte y es posible que se desemboque en la instauración de un gobierno transitorio que ofrezca sólidas garantías para una nueva justa electoral en meses próximos. Si se presenta un escenario diferente, con un poder judicial independiente, una maquinaria electoral imparcial, una fuerza armada de oficiales desligados de clanes políticos, y políticos con genuina vocación unitaria.
Los protagonistas de la aventura autoritaria iniciada en 1992 serán barridos del tinglado y de ellos sólo quedarán las virutas de una carpintería sólo visitada por las hormigas y la herrumbre.
¡FUE LA MENTIRA DEL AÑO!
Veinticuatro horas después de la fuga, Fujimori y el Comandante General del Ejército intercambiaron abrazos y besos en público en la ceremonia anual del Día de las Fuerza Armadas. Uno agradeció el respaldo de las fuerzas castrenses a la disolución del Servicio de Inteligencia militar y al recorte de un período presidencial gestado en la ilegitimidad reeleccionista; el otro reafirmó la subordinación militar al mando civil, con un bronco tono de voz que no dejaba espacio a la duda.
¿Pero qué había pasado con el golpe militar? ¿Dónde estaban los tanques que venían del norte a todo vapor , atravesando más de mil quinientos kilómetros de la faja costera, abriéndose paso entre los camiones varados por la huelga y la carencia de combustible?
¿Era un golpe militar contra Fujimori y a favor de Montesinos? ¿O era otro autogolpe de Fujimori, quizás para pelear contra su propia sombra, como un púgil obstinado? ¿Era un contragolpe de los militares jóvenes, asqueados de la oligarquía cupular?
"Hay golpes tan fuertes, yo no sé", dice el poeta peruano César Vallejo en "Los Heraldos Negros". Pero de estos golpes, yo si sé.
Sé que todo fue una patraña, un agravio a la inteligencia y la buena fe de Fernando Henrique Cardoso, de Ricardo Lagos y Andrés Pastrana, un golpe de Estado a la verdad urdido para lubricar la evasión de Montesinos con la vaselina política de César Gaviria.
Productor y guionista de una versión vernacular de " Dog watch", film en el que con los métodos de la " realidad virtual" se inventa una guerra para distraer a la opinión pública de los pecadillos de un presidente, el asesor "creó" un golpe, verbalizó una terrible insurrección militar, y con ese cuco atemorizó a los presidentes sudamericanos, induciéndolos al extremo de gestionarle una fuga indecorosa disfrazada de asilo diplomático.
De esta manera, metamorfoseado de perseguidor en perseguido, de verdugo en víctima, de fugitivo en inversionista, de golpista en golpeado, ha revelado que tiene tantas personalidades como capas una cebolla y más duplicados que una muñeca rusa. ¿ Será él o es "realidad virtual", montaje de montajes, ilusión óptica, juego de espejos enfrentados?
Cualquiera que sea la variedad de sus disfraces, será identificado por los políticos peruanos de oposición en el momento debido, como el individuo que no puede ocultar su real identidad a la luz reveladora del derecho. El oficialismo perdió la mayoría del Congreso por la crisis de conciencia de los adeptos que se creyeron sicarios. La pérdida del control legislativo en esta etapa es decisivo para la reconversión del autoritarismo en democracia. La presión popular para demandar la renuncia de Fujimori es muy fuerte y es posible que se desemboque en la instauración de un gobierno transitorio que ofrezca sólidas garantías para una nueva justa electoral en meses próximos. Si se presenta un escenario diferente, con un poder judicial independiente, una maquinaria electoral imparcial, una fuerza armada de oficiales desligados de clanes políticos, y políticos con genuina vocación unitaria.
Los protagonistas de la aventura autoritaria iniciada en 1992 serán barridos del tinglado y de ellos sólo quedarán las virutas de una carpintería sólo visitada por las hormigas y la herrumbre.