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Un grave retroceso


El Presidente de la República anunció durante una visita a la capital mexicana que indultaría a todo policía que estuviese en prisión por haber disparado contra un criminal. Se trata de una aberración porque ampara a todos los casos que puedan darse en el futuro, lo que es, en pocas palabras, una licencia para matar con total impunidad. A su regreso al país, se conoció que el Presidente, en efecto, indultó a 47 agentes de la fuerza pública. Más recientemente se conoció que al menos en 8 casos, los indultados estaban todavía en proceso de investigación, por lo que no había sentencias en su contra. Un fallo de la Corte Suprema en el 2008 había declarado inconstitucionales una serie de indultos porque estos habían sido conferidos por delitos comunes y no por delitos políticos, que es la única justificación que da la Constitución para que el Ejecutivo pueda hacer uso de su poder de perdonar. Además aquel fallo había sido enfático en señalar que no caben indultos contra personas que están siendo investigadas porque ello equivale a una interferencia con el sistema de justicia. Aquel fallo representó una ganancia para el Estado de Derecho pues volvió a darle vigencia a los principios básicos de la separación de poderes y supremacía de la Constitución. Con los recientes indultos que exoneran a los policías, hemos retrocedido hacia las mismas prácticas detestables de la dictadura, que permitían que el brazo del Ejecutivo mediante un indulto colocara a sus protegidos fuera del alcance de la justicia.

101 años de Panamá América

 
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