Un helicóptero cae en pleno centro de la ciudad capital
Si alguna fatalidad nos faltaba por vivir, la caída de un helicóptero del Servicio Aéreo Nacional en el populoso barrio de Calidonia, en plena hora pico, llenó el vacío.
Dos países, Panamá y Chile, perdieron a gente clave en este accidente. El de más alto rango en el legendario cuerpo de Carabineros, José Bernales, un hombre querido y respetado, iba a bordo junto a su esposa, edecán y otros compañeros de armas, además otra dama. Eran seis en total.
Por Panamá, la tragedia se llevó nada menos que a la jefa de personal de la Policía Nacional, María Angélica de Celis; al subcomisionado del Tránsito, Gerardo Polanco; a los capitanes Calixto Cedeño y Juan Delgado, el último piloto de la nave, así como al sargento Reynaldo Serna, mecánico del Servicio Aéreo Nacional.
Ante este tipo de eventos, siendo quienes eran los protagonistas, sobrarán las suspicacias. Está en manos de los expertos ahuyentarlas. Cumplimos con recordarles a las autoridades que la mejor manera de exorcisar el rumor, es dando información abundante y pertinente.
Mientras se aclara la verdad, a Chile y Panamá no les queda más que recordar a sus muertos, aquellos que se perdieron cuando hélices dispersas avasallaron un aire para el que no estaban hechas; un aire a ras de suelo, bajo el que quedarán unos nombres que perdieron su aliento terrenal. Ahora, desnudos, han ido a la "más-vida". Nacen para otros.