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A un internacionalista


Tal como esperábamos, nos sentimos muy complacidos de leer la respuesta a nuestro comentario publicado el 28 de mayo de 1999 a una serie de escritos del Prof. Julio Yao, catedrático universitario. Y digo escritos, pues a pesar de no haberlo mencionado sí leímos los mismos y cada vez nos sentimos más firme en nuestra posición expresada anteriormente.
No tengo dudas de que los conocimientos del Sr. Yao en la materia son altamente notables, y sus referencias periodísticas son muy precisas. Simplemente, su forma de ver el problema no es el que compartimos y eso es lo que plasmamos en nuestro comentario.
Queremos ante todo manifestarle que no hemos perdido de vista las declaraciones de Felipe González, de Jimmy Carter, Kofi Annan ni de ningún otro personaje político. Lo que deseamos afirmar es que usted elude manifestar en sus escritos que la responsabilidad de esta tragedia se encarna en la figura de los actuales líderes de Yugoslavia. Usted no hace ni una sola mención del atropello que sufren actualmente miles de albano-kosovares. Sería iluso y ridículo pensar que mientras decenas de países condenan la situación étnica en Kosovo, personas como usted vean los esfuerzos que se hacen por acabar con el genocidio como actos de agresión. Si es así, dejemos que los grandes criminales internacionales continúen con sus excesos mientras el mundo civilizado observa desde lejos estos acontecimientos que, para otros, no tendrán ningún significado por tratarse de culturas muy distantes a la nuestra. Recuerde, Sr. Yao, que los pueblos que olvidan sus errores del pasado estarán para siempre condenados a repetirlos.
Con relación a las declaraciones del Sr. Arthur Schlessinger hechas el 20 de mayo pasado, estoy completamente de acuerdo que este ex ayudante del Presidente Kennedy no dice toda la verdad. Aquí no se trata de acusar a ningún pueblo, sino a sus criminales dirigentes. ¿Acaso sería justo culpar al pueblo alemán de los horrores cometidos por los líderes nazis durante la Segunda Guerra Mundial? Por supuesto que no. Aquí estamos haciendo una clara denuncia contra los líderes serbios, jamás contra su pueblo, Sr. Yao. Entre croatas y serbios existe una lucha milenaria que ha pasado desapercibida para muchas generaciones. Eso no quiere decir que estemos del lado de alguna de las partes, pues ambos pueblos no han sabido buscar la solución que les permita vivir en una verdadera paz.
Veo que le ha molestado nuestra referencia a algunos personajes muy conocidos de la fantasía moderna. Esto no tenía el fin de ofenderlo ni faltarle al respecto en ningún momento. Lo que buscábamos es que usted planteara una solución o alternativa para resolver la crisis, pero luego de todas las referencias periodísticas y televisivas a las que se refiere, hemos llegado a la conclusión de que usted no tiene una respuesta ni aporta ninguna solución al problema, lo cual fue expresamente lo que le solicitamos al final de nuestro pasado artículo.
El hecho de la matanza de los estudiantes de la escuela secundaria en Littleton, Colorado, no tiene nada que ver con el tema que estamos tratando, Sr. Yao. El nazismo ha estado presente por años en muchos países, incluyendo naciones de América Latina, pero vale mencionar que son los actuales líderes serbios los que mejor practican el mismo a través de la irracionalidad, el genocidio, la intolerancia y el racismo. ¿Ahora vamos a acusar también a los asesinos de Littleton de la tragedia de Yugoslavia o de la propagación del nazismo en Estados Unidos? La mentira, Sr. Yao, es un pecado de todos, y el Presidente Milosevic también es un perfecto ejemplo de ella.
No quiero terminar sin antes agradecerle a usted el hecho que se haya tomado el tiempo para contestar nuestro artículo. Reconocemos que no poseemos la preparación suya en el ámbito internacional, pero nos interesa expresar un punto de vista muy particular sobre un tema que debe ser de interés general.

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