Un llamado al Presidente
No es necesario poseer un grado en Administración de Empresas para saber que la Disciplina, el Orden y la Previsión, son algunos de los recursos más efectivos para enfrentar los constantes retos y vaivenes a los cuales están sometidas las organizaciones que gerenciamos, llámese: hogar, negocio familiar, empresa particular, u otro. Sin embargo, los más recientes acontecimientos que el orden socioeconómico se ha suscitado en nuestro país, dejan entrever la omisión de tan fundamentales principios administrativos por parte de quienes nos presiden. Por ejemplo:
1. La aprobación a tambor batiente de leyes con un elevado perfil (Migratorias, Turismo, Banca, entre otras) a través de Decretos Leyes.
2. La urgida sanción y puesta a punto de un Reglamento de Seguridad para la Construcción, previamente consensuado; a raíz de los graves acontecimientos del pasado 13 de febrero que alcanzaron su clímax con la muerte de un obrero de la construcción.
3. La más recientemente estocada del transporte público (que cobró la vida de dos personas), el pasado fin de semana a causa de la anarquía en que se desenvuelve este privilegiado sector, la cual ha motivado el coyuntural anuncio del Sr. Presidente, que para la próxima semana, se aplicará una novedosa, experimental y tolerable dosis de analgésico para calmar el irremediable malestar y dolor que en nuestra sociedad ha provocado un cáncer en etapa metastásica, llamado: Transporte Público.
Ésas son sólo algunas de las razones que nos revelan nuestra deplorable condición de pasajeros, en un navío al límite de la zozobra, pues está viviendo momentos críticos de dirección, gobernabilidad e incluso estabilidad. ¿Será acaso que la efusividad de los últimos sucesos a lo interno del partido gobernante han empañando la visual y por ende el curso que el horizonte deben seguir las instituciones confiadas a nuestros líderes? ¿O es que hemos llegado al ocaso de un gobierno que, aunque debería renovarse el año entrante, ya inició este conteo regresivo desdeñando las demandas y necesidades de una población que cada día exige más equidad, transparencia y justicia social?
El llamado es para que usted, Sr. Presidente, como Jefe de Estado (no de gobierno) y en adelante, el resto de su equipo de trabajo, recuerden que el juramento asumido al inicio de su mandato, donde reafirmaron su condición de Servir a la Patria, no termina con la apertura de la campaña pre-electoral, culmina precisamente el día en que con dignidad e hidalguía se entregan las riendas de una nación más próspera a quien lo (a) releve en su cargo. Antes, usted tiene el deber, la responsabilidad y el compromiso de presidir los destinos de esta pujante nación en un marco de entrega total; y si no es así, pues entonces: ¡“Que la patria os Juzgue”!
Lo que sí no es aceptable bajo ningún término es continuar escribiendo el rumbo de nuestro país entre coyunturas y aprietos.