Un Montesinos cada año en Perú
El libro de Lorena Alcázar, José Roberto López-Calix y Eric Wachtenheim, "Las pérdidas en el camino", presenta los resultados de un acucioso estudio sobre el manejo de los fondos públicos destinados al programa del vaso de leche y a los colegios estatales, encontrando amplias evidencias de enormes despilfarros y malversaciones de fondos. En el caso del vaso de leche, el estudio indica que sólo 29% de los recursos de este programa llega a los niños pobres; 71% del dinero se queda "en el camino". Los recursos que el Estado asigna al año a este programa ascienden a unos $100 millones. Por tanto, las corruptelas del programa suman anualmente $70 millones -cifra similar a la que, hasta ahora, se le ha encontrado a Vladimiro Montesinos.
El estado peruano destina a la educación pública el 20% de su presupuesto, así que las pérdidas por este concepto son también millonarias. Esta investigación debe llevarnos a repensar la naturaleza de los programas sociales. En el caso del vaso de leche, la raíz del problema radica en que, aunque es administrado por las municipalidades, es financiado con transferencias del gobierno central. Las municipalidades no administran cuidadosamente estos recursos porque sencillamente no los sienten como suyos. En el caso de los colegios del gobierno, ocurre lo mismo.
Los programas sociales no deben ser financiados con transferencias del gobierno central sino con recursos propios de las regiones o municipalidades. Sólo así podrá haber control de los fondos públicos y evitar los despilfarros y las corruptelas millonarias que denuncia el estudio del Instituto Apoyo. El gobierno central no está hecho para financiar programas sociales. Debe limitarse a cuidar la seguridad interna y externa, y a financiar la administración de justicia. Perú nunca podrá alcanzar el desarrollo mientras tenga programas sociales que generen todos los años un Montesinos.
Especial énfasis habrá que poner en el reconocimiento y en el estímulo de la investigación. ante todo importa estimular la investigación en ciencias básicas, porque en ellas se fundan las posibilidades de la investigación técnica o aplicada Y dentro de éstas es necesario buscar mecanismos que aseguren su efectiva concordancia con las necesidades reales del país.
Si se toma esto como referencia, el principio de la verdadera misión de la universidad, resulta vital comprender que más que aumentar en sus dimensiones, nuestras unidades requieren de un progreso en su calidad. ello exige definir el marco de lo que es efectivamente universitario y volcar hacia eso los mejores esfuerzos de nuestra Educación Superior.
Alejándonos de toda demagogia y de cualquier interés particular de grupos de presión, deberemos liberar sin vacilaciones a las universidades panameñas de los lastres no universitarios que las arrastran a la mediocridad o que resienten la eficacia de lo que les es particular, conforme a su naturaleza propia.
El estado peruano destina a la educación pública el 20% de su presupuesto, así que las pérdidas por este concepto son también millonarias. Esta investigación debe llevarnos a repensar la naturaleza de los programas sociales. En el caso del vaso de leche, la raíz del problema radica en que, aunque es administrado por las municipalidades, es financiado con transferencias del gobierno central. Las municipalidades no administran cuidadosamente estos recursos porque sencillamente no los sienten como suyos. En el caso de los colegios del gobierno, ocurre lo mismo.
Los programas sociales no deben ser financiados con transferencias del gobierno central sino con recursos propios de las regiones o municipalidades. Sólo así podrá haber control de los fondos públicos y evitar los despilfarros y las corruptelas millonarias que denuncia el estudio del Instituto Apoyo. El gobierno central no está hecho para financiar programas sociales. Debe limitarse a cuidar la seguridad interna y externa, y a financiar la administración de justicia. Perú nunca podrá alcanzar el desarrollo mientras tenga programas sociales que generen todos los años un Montesinos.
Especial énfasis habrá que poner en el reconocimiento y en el estímulo de la investigación. ante todo importa estimular la investigación en ciencias básicas, porque en ellas se fundan las posibilidades de la investigación técnica o aplicada Y dentro de éstas es necesario buscar mecanismos que aseguren su efectiva concordancia con las necesidades reales del país.
Si se toma esto como referencia, el principio de la verdadera misión de la universidad, resulta vital comprender que más que aumentar en sus dimensiones, nuestras unidades requieren de un progreso en su calidad. ello exige definir el marco de lo que es efectivamente universitario y volcar hacia eso los mejores esfuerzos de nuestra Educación Superior.
Alejándonos de toda demagogia y de cualquier interés particular de grupos de presión, deberemos liberar sin vacilaciones a las universidades panameñas de los lastres no universitarios que las arrastran a la mediocridad o que resienten la eficacia de lo que les es particular, conforme a su naturaleza propia.