Un nuevo camino, velocidad excesiva
Es una verdad de a puño, que una vez concretada la realización una obra de caminos o carreteras, más que hacer un buen uso de los mismos y valorar el beneficio, la gran mayoría de conductores parecieran entrar en un estado de éxtasis emocional, que los lleva a conducir a grandes velocidades, produciéndose de hecho accidentes graves y lamentables.
Traigo a colación esta realidad, porque la comparo con el eslogan de la nueva administración gubernamental, que hablando con objetividad, varios de los temas o asuntos que intentan cristalizar, definitivamente, beneficiarán a gran parte de la sociedad panameña. Sin embargo, creo que la emoción de la asunción al poder y la equivocada idea de creer que el mismo es omnímodo, le están llevando más que ha lograr apoyo, exacerbar la voluntad de sectores importantes del país.
No conozco a fondo la dinámica y desarrollo del manejo comercial y operativo de la Zona Libre, creo con respeto que nuestros gobernantes tampoco. Escuché a uno de los usuarios de pequeñas compañías que allí laboran, y me dio la impresión de una persona con mucha seguridad y elocuencia en sus argumentos. El tema de la contribución o aporte al Estado, según ex funcionarios y los propios interesados es tangible y no como perciben los funcionarios de turno. No obstante, lo más importante de este asunto es la voluntad manifiesta de los principales actores, en el interés de sentarse a conversar con las autoridades, para esclarecer y llegar a puntos de acuerdo que permitan un feliz término.
¡Increíble sorpresa!, luego que voceros del Ejecutivo anunciaran una reunión, los mismos la cancelan abruptamente, sin una explicación de lógica aceptación. No se si han estimado y calculado la magnitud económica de este emporio. Con anterioridad algunos cambios en la Ley de esa Zona Franca, provocaron que empresas internacionales emigraran a otros países. Por tal razón se requiere prudencia y sabiduría en la decisión. El deseo para que con las acciones emprendidas “Ahora le toque al Pueblo”, pueden traer consecuencias contrarias y negativas si no se actúa con mesura.
Por otro lado Señor Presidente, estamos en un estado de derecho y la época de barbarie fue superada. Usted representa la majestad de la Patria. El tumbar paredes, cerrar casas de ocasión, participar en operativos de combate a la delincuencia y otros, puede causar aplausos y popularidad en algún sector de nuestro pueblo, pero frente a los hechos, nuestra imagen en el orden internacional queda maltrecha. Por favor, por Panamá, dele al cargo el lugar y rol que le corresponde.
Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad (Confucio).
* El autor es Director Nacional PRD.