Un nuevo perfil programático
Del 7 al 10 de octubre, la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y la Internacional de Partidos Demócratas Cristianos y Populares (IDC) realizaron varios actos en Chile, que en su conjunto representaron un acontecimiento mayor para esta corriente política en el ámbito latinoamericano y mundial. El programa incluyó dos reuniones interparlamentarias, una entre latinoamericanos y otra entre latinoamericanos y europeos, dos seminarios de reflexión, uno acerca de políticas sobre la familia y otro acerca de políticas ecológicas, dos Congresos de reforma de Estatutos y renovación de autoridades, el de ODCA y el de la IDC, y como culminación la Primera Conferencia Internacional de Líderes Demócratas Cristianos, Populares y de Centro.
Participaron más de 300 delegados de América Latina, Europa, Asia y Africa, dos Presidentes en ejercicio (Miguel Angel Rodríguez de Costa Rica y Andrés Pastrana de Colombia), un Presidente electo (Vicente Fox de México), cuatro ex - Presidentes (Menem, Aylwin, Frei y Cerezo), un ex -Vicepresidente, varios Ministros en ejercicio, numerosos Legisladores y también diversos Presidentes de Partido.
Se renovó la directiva de ODCA, con la reelección como Presidente de Gutenberg Martínez, quien ha sido Presidente del PDC y de la Cámara de Diputados de Chile, y la elección como Vicepresidentes de Felipe Calderón, Coordinador de los Diputados del PAN en la Asamblea de México, y Lourdes Flores Nano, a quien se le menciona como posible candidata a la Presidencia del Perú en las próximas elecciones. También se renovó la directiva de la IDC, al elegir Presidente a Wilfried Martens, quien fue durante diez años Primer Ministro de Bélgica y como Presidente del Partido Popular Europeo lo ha convertido en la primera fuerza dentro del Parlamento Europeo, y a once Vicepresidentes de diferentes países, específicamente de México, Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Noruega, Rumania, Italia, Francia, Filipinas y Mozambique.
Hubo en el Congreso de la IDC una controversia. Al establecer en los Estatutos que los partidos debían ser miembros de las organizaciones regionales, donde estas existan, para poder ser miembros de la IDC, el Congreso estableció una norma en virtud de la cual el Partido Nacionalista Vasco quedó excluido de la Internacional. Este resultado fue difícil puesto que el PNV fue un partido fundador de la IDC hace cuarenta años. Pero el PNV se había retirado del Partido Popular Europeo que congrega a los demócratas cristianos en el Parlamento Europeo y se había unido a la fracción parlamentaria de los "Verdes". En el fondo, tomó esta decisión porque su política con respecto a la violencia terrorista en el País Vasco se contrapone a la política de los demás partidos demócrata cristianos y especialmente del Partido Popular de España, que ha sufrido el asesinato de varios de sus Concejales a manos de ETA. El PNV, que aboga en última instancia por la independencia del País Vasco, incluyendo también a Navarra y a los Departamentos de Francia donde habitan los Vascos franceses, rehusa participar en la condena explícita e incondicional al terrorismo de ETA por parte de los populares y de los socialistas españoles. Busca más bien mantener vínculos con quienes políticamente expresan posiciones próximas a las de ETA. El PNV ciertamente no es responsable por el terrorismo, pero argumenta que hay que dialogar y negociar con ETA y comparte con esta organización el objetivo de la independencia. Su posición se tornó cada vez más incompatible con el pensamiento y la práctica de los demás demócrata cristianos, populares y centristas integrantes del Partido Popular Europeo y en esa medida con los demás integrantes de la IDC.
El diario El Mercurio de Chile, que se caracterizó por informaciones manifiestamente parciales y parcializadas sobre los actos de la democracia cristiana, colocándolas en páginas interiores (ni tan siquiera destacaron en primera página una foto de los tres Presidentes que estuvieron presentes), describió las discusiones entre los participantes como una confrontación entre europeos y latinoamericanos, como se daba habitualmente en los Congresos de los años sesenta, setenta y ochenta. La realidad es que esta vez no fue así. Las votaciones fueron todas de aproximadamente 110 a 120 contra 10 a 20, con una mayoría de latinoamericanos y europeos en la cual los primeros eran los más numerosos.
Lo más significativo de las cuatro jornadas fue la propuesta de un nuevo perfil programático. En efecto, la democracia cristiana ha estado en un proceso de renovación a raíz del cambio profundo que se ha experimentado en la vida económica, política y cultural a partir de la caída del Muro de Berlín. A partir de este acontecimiento, no sólo el mundo de los socialismos reales se hundió y con él se descalificó el marxismo-leninismo como respuesta a las aspiraciones humanas, sino también el mundo del capitalismo liberal ha experimentado transformaciones sumamente importantes, que han afectado igualmente a las ideologías democráticas correspondientes. La democracia cristiana también ha experimentado estas transformaciones tanto en el ámbito ideológico, como en el ámbito de su realidad partidaria. De hecho ha establecido una estrecha colaboración, que llega hasta la mutua inclusión, con fuerzas políticas "populares" y centristas. En muchos sentidos, la evolución del Partido Popular de España ofrece un ejemplo. Partió del centro derecha y ha logrado, integrando diversos componentes, ubicarse con gran éxito electoral en el mero centro, específicamente en una posición de centro reformista, que le valió la mayoría absoluta de las Cortes en las últimas elecciones.
Al plantear un nuevo perfil programático, Gutenberg Martínez como Presidente de ODCA y yo como Presidente de la IDC propusimos un documento al que le dimos como título la ubicación política que recomendamos adopten los partidos miembros de dichas organizaciones. La denominamos una posición de "nuevo centro humanista y reformista".
Refiriéndome a este perfil programático y a la ubicación política correspondiente en la Conferencia de Líderes de Santiago, lo hice en los siguientes términos: "Lo calificamos de `Nuevo´ para destacar que no estamos repitiendo la vieja fórmula de `la Tercera Vía´, a la que otros llegan actualmente con retraso, imprecisión y pérdida de su identidad. Nosotros andamos ahora abiertamente por la vía común que se está forjando en el mundo de hoy, pero tratamos de hacer nuestra parte con iniciativas propias, recorriendo y adelantando la vía a nuestra manera, según nuestro estilo, para ir configurando nuestra versión de la misma. Identificamos este perfil programático como de `Centro´, porque rechazamos el retorno, aunque sea vergonzante, al estatismo, pero no aceptamos como satisfactorias las fórmulas que hasta ahora se han implantado en nombre del neoliberalismo. Nuestro humanismo nos motiva a buscar nuevos equilibrios más humanos y en esa búsqueda intentamos ser lo más incluyentes, lo más dialogantes, lo más hacedores de consenso posible, lo que se logra mejor desde el centro. Caracterizamos este perfil programático de `Humanista´ y `Reformista´. `Humanista´ porque interpretamos la posición de centro sobre la base de los valores de la persona humana entendidos no sólo como valores privados, sino como bienes públicos que merecen protección e invitan a la creatividad social para promoverlos. `Reformista´ porque concebimos el centro no como un punto estático, sino como un proyecto dinámico de cambios que no generen ni los traumas ni las violencias revolucionarias. Estos cambios han de ser para que la democracia sea más transparente, se descentralice, se haga más participativa en lo local y se preste más a integraciones en lo global; para que el mercado se plasme en una economía social y ecológica de mercado que garantice más equidad y más sostenibilidad; para que el pluralismo cultural se sostenga sobre la base de ciertas verdades fundamentales acerca del ser humano que necesitamos reconocer y respetar; para que la globalización se torne efectivamente multipolar y se vuelva así ella misma mucho más democrática, tanto en el plano de los organismos internacionales intergubernamentales como en el plano de la llamada gobernanza de asociaciones de la sociedad civil internacional".
Este perfil programático se formula de cara a la globalización, que marca con su impronta nuestro tiempo. Frente a ella, precisé en Santiago, "tenemos que ejercer una función crítica de discernimiento. No se trata de adoptar una actitud de simple laissez faire o una actitud meramente defensiva...Se trata de adoptar una actitud de realismo esperanzado, es decir de realismo que cuente con que podamos y debamos trabajar para aprovechar las ingentes nuevas oportunidades que la globalización nos ofrece, con miras a superar la pobreza y mejorar la calidad de vida, al mismo tiempo que nos esforcemos por contrarrestar sus efectos negativos. Contra ellos se oye cada vez más un clamor a través del mundo. Hemos escuchado expresiones de protesta tanto en Seattle como en Davos y Praga y también en nuestros propios países. El clamor se hace ineludible".
El nuevo perfil programático que proponemos, añadí en la Conferencia de Líderes, tiene "su carácter propio de sensatez, moderación, racionalidad. Pero también de entrega, entusiasmo y esperanza. En esta posición nos orienta como valor y principio rector la primacía de la persona humana, protagonista y destinatario definitivo de la acción política. Dicha primacía, tanto en su dimensión individual como en su dimensión comunitaria, vendría a constituir el mero meollo del Nuevo Centro Humanista y Reformista".
Desde dicho ubicación, concluí en Santiago de Chile, "la aspiración suprema, al inicio de un nuevo siglo de un nuevo milenio, es contribuir a crear no sólo un globo unificado, sino un mundo humano habitable, en el que las personas y sus comunidades propias sean realmente corresponsables por su historia de cara a ellas mismas, a su prójimo y a Dios. A realizar esta indispensable labor, nos comprometemos, así lo espero, todas las fuerzas políticas demócrata cristianas, populares y de centro".
Participaron más de 300 delegados de América Latina, Europa, Asia y Africa, dos Presidentes en ejercicio (Miguel Angel Rodríguez de Costa Rica y Andrés Pastrana de Colombia), un Presidente electo (Vicente Fox de México), cuatro ex - Presidentes (Menem, Aylwin, Frei y Cerezo), un ex -Vicepresidente, varios Ministros en ejercicio, numerosos Legisladores y también diversos Presidentes de Partido.
Se renovó la directiva de ODCA, con la reelección como Presidente de Gutenberg Martínez, quien ha sido Presidente del PDC y de la Cámara de Diputados de Chile, y la elección como Vicepresidentes de Felipe Calderón, Coordinador de los Diputados del PAN en la Asamblea de México, y Lourdes Flores Nano, a quien se le menciona como posible candidata a la Presidencia del Perú en las próximas elecciones. También se renovó la directiva de la IDC, al elegir Presidente a Wilfried Martens, quien fue durante diez años Primer Ministro de Bélgica y como Presidente del Partido Popular Europeo lo ha convertido en la primera fuerza dentro del Parlamento Europeo, y a once Vicepresidentes de diferentes países, específicamente de México, Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Noruega, Rumania, Italia, Francia, Filipinas y Mozambique.
Hubo en el Congreso de la IDC una controversia. Al establecer en los Estatutos que los partidos debían ser miembros de las organizaciones regionales, donde estas existan, para poder ser miembros de la IDC, el Congreso estableció una norma en virtud de la cual el Partido Nacionalista Vasco quedó excluido de la Internacional. Este resultado fue difícil puesto que el PNV fue un partido fundador de la IDC hace cuarenta años. Pero el PNV se había retirado del Partido Popular Europeo que congrega a los demócratas cristianos en el Parlamento Europeo y se había unido a la fracción parlamentaria de los "Verdes". En el fondo, tomó esta decisión porque su política con respecto a la violencia terrorista en el País Vasco se contrapone a la política de los demás partidos demócrata cristianos y especialmente del Partido Popular de España, que ha sufrido el asesinato de varios de sus Concejales a manos de ETA. El PNV, que aboga en última instancia por la independencia del País Vasco, incluyendo también a Navarra y a los Departamentos de Francia donde habitan los Vascos franceses, rehusa participar en la condena explícita e incondicional al terrorismo de ETA por parte de los populares y de los socialistas españoles. Busca más bien mantener vínculos con quienes políticamente expresan posiciones próximas a las de ETA. El PNV ciertamente no es responsable por el terrorismo, pero argumenta que hay que dialogar y negociar con ETA y comparte con esta organización el objetivo de la independencia. Su posición se tornó cada vez más incompatible con el pensamiento y la práctica de los demás demócrata cristianos, populares y centristas integrantes del Partido Popular Europeo y en esa medida con los demás integrantes de la IDC.
El diario El Mercurio de Chile, que se caracterizó por informaciones manifiestamente parciales y parcializadas sobre los actos de la democracia cristiana, colocándolas en páginas interiores (ni tan siquiera destacaron en primera página una foto de los tres Presidentes que estuvieron presentes), describió las discusiones entre los participantes como una confrontación entre europeos y latinoamericanos, como se daba habitualmente en los Congresos de los años sesenta, setenta y ochenta. La realidad es que esta vez no fue así. Las votaciones fueron todas de aproximadamente 110 a 120 contra 10 a 20, con una mayoría de latinoamericanos y europeos en la cual los primeros eran los más numerosos.
Lo más significativo de las cuatro jornadas fue la propuesta de un nuevo perfil programático. En efecto, la democracia cristiana ha estado en un proceso de renovación a raíz del cambio profundo que se ha experimentado en la vida económica, política y cultural a partir de la caída del Muro de Berlín. A partir de este acontecimiento, no sólo el mundo de los socialismos reales se hundió y con él se descalificó el marxismo-leninismo como respuesta a las aspiraciones humanas, sino también el mundo del capitalismo liberal ha experimentado transformaciones sumamente importantes, que han afectado igualmente a las ideologías democráticas correspondientes. La democracia cristiana también ha experimentado estas transformaciones tanto en el ámbito ideológico, como en el ámbito de su realidad partidaria. De hecho ha establecido una estrecha colaboración, que llega hasta la mutua inclusión, con fuerzas políticas "populares" y centristas. En muchos sentidos, la evolución del Partido Popular de España ofrece un ejemplo. Partió del centro derecha y ha logrado, integrando diversos componentes, ubicarse con gran éxito electoral en el mero centro, específicamente en una posición de centro reformista, que le valió la mayoría absoluta de las Cortes en las últimas elecciones.
Al plantear un nuevo perfil programático, Gutenberg Martínez como Presidente de ODCA y yo como Presidente de la IDC propusimos un documento al que le dimos como título la ubicación política que recomendamos adopten los partidos miembros de dichas organizaciones. La denominamos una posición de "nuevo centro humanista y reformista".
Refiriéndome a este perfil programático y a la ubicación política correspondiente en la Conferencia de Líderes de Santiago, lo hice en los siguientes términos: "Lo calificamos de `Nuevo´ para destacar que no estamos repitiendo la vieja fórmula de `la Tercera Vía´, a la que otros llegan actualmente con retraso, imprecisión y pérdida de su identidad. Nosotros andamos ahora abiertamente por la vía común que se está forjando en el mundo de hoy, pero tratamos de hacer nuestra parte con iniciativas propias, recorriendo y adelantando la vía a nuestra manera, según nuestro estilo, para ir configurando nuestra versión de la misma. Identificamos este perfil programático como de `Centro´, porque rechazamos el retorno, aunque sea vergonzante, al estatismo, pero no aceptamos como satisfactorias las fórmulas que hasta ahora se han implantado en nombre del neoliberalismo. Nuestro humanismo nos motiva a buscar nuevos equilibrios más humanos y en esa búsqueda intentamos ser lo más incluyentes, lo más dialogantes, lo más hacedores de consenso posible, lo que se logra mejor desde el centro. Caracterizamos este perfil programático de `Humanista´ y `Reformista´. `Humanista´ porque interpretamos la posición de centro sobre la base de los valores de la persona humana entendidos no sólo como valores privados, sino como bienes públicos que merecen protección e invitan a la creatividad social para promoverlos. `Reformista´ porque concebimos el centro no como un punto estático, sino como un proyecto dinámico de cambios que no generen ni los traumas ni las violencias revolucionarias. Estos cambios han de ser para que la democracia sea más transparente, se descentralice, se haga más participativa en lo local y se preste más a integraciones en lo global; para que el mercado se plasme en una economía social y ecológica de mercado que garantice más equidad y más sostenibilidad; para que el pluralismo cultural se sostenga sobre la base de ciertas verdades fundamentales acerca del ser humano que necesitamos reconocer y respetar; para que la globalización se torne efectivamente multipolar y se vuelva así ella misma mucho más democrática, tanto en el plano de los organismos internacionales intergubernamentales como en el plano de la llamada gobernanza de asociaciones de la sociedad civil internacional".
Este perfil programático se formula de cara a la globalización, que marca con su impronta nuestro tiempo. Frente a ella, precisé en Santiago, "tenemos que ejercer una función crítica de discernimiento. No se trata de adoptar una actitud de simple laissez faire o una actitud meramente defensiva...Se trata de adoptar una actitud de realismo esperanzado, es decir de realismo que cuente con que podamos y debamos trabajar para aprovechar las ingentes nuevas oportunidades que la globalización nos ofrece, con miras a superar la pobreza y mejorar la calidad de vida, al mismo tiempo que nos esforcemos por contrarrestar sus efectos negativos. Contra ellos se oye cada vez más un clamor a través del mundo. Hemos escuchado expresiones de protesta tanto en Seattle como en Davos y Praga y también en nuestros propios países. El clamor se hace ineludible".
El nuevo perfil programático que proponemos, añadí en la Conferencia de Líderes, tiene "su carácter propio de sensatez, moderación, racionalidad. Pero también de entrega, entusiasmo y esperanza. En esta posición nos orienta como valor y principio rector la primacía de la persona humana, protagonista y destinatario definitivo de la acción política. Dicha primacía, tanto en su dimensión individual como en su dimensión comunitaria, vendría a constituir el mero meollo del Nuevo Centro Humanista y Reformista".
Desde dicho ubicación, concluí en Santiago de Chile, "la aspiración suprema, al inicio de un nuevo siglo de un nuevo milenio, es contribuir a crear no sólo un globo unificado, sino un mundo humano habitable, en el que las personas y sus comunidades propias sean realmente corresponsables por su historia de cara a ellas mismas, a su prójimo y a Dios. A realizar esta indispensable labor, nos comprometemos, así lo espero, todas las fuerzas políticas demócrata cristianas, populares y de centro".