Un obrerismo inútil
El comportamiento de la dirigencia del SUNTRACS hace muy poco en la tarea de impulsar la causa de los obreros.
En vez de obtener el más amplio respaldo ciudadano para que se respeten y se cumplan rigurosamente las normas protectoras del trabajo y los trabajadores, los hechos de protesta violenta que protagoniza el SUNTRACS lo único que logran es que la atención pública se enfoque en los comportamientos sectarios y violentos, y en la mentalidad anacrónica de unos pocos individuos que están empeñados en servirse del grupo, pero que hacen muy poco por servir al grupo.
Más que una forma de expresión de intereses gremiales, las actuaciones de dicha dirigencia sindical representan un obrerismo residual atrasado que se resiste a reconocer que los intereses de la clase trabajadora tienen su mejor protección en el respeto a la ley y a las instituciones del Estado de derecho. En vez de eso, recurren a los viejos y conocidos, gastados y repudiados, métodos de la lucha callejera con los cuales se desmejora el espacio público de la voz de los obreros de la construcción y hace que los medios se concentren en las controversiales personalidades de quienes dicen representarlos.
Digámoslo una vez más: los trabajadores panameños en general, y los de la construcción en particular, se merecen una dirigencia que esté a la altura de los tiempos. Esperamos que más temprano que tarde, la dirigencia obrera logre madurar y valore el compromiso ciudadano como una forma de elevar la protección de los derechos de los trabajadores. Los trabajadores lo necesitan; la ciudadanía lo merece. El crecimiento democrático lo exige.