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Un país convulsionado


No nos percatamos de la situación que vivimos alrededor del caso Murcia y sus consecuencias. No soy pesimista en lo absoluto, pero estoy preocupada por la convulsión que sufre el país por una situación que debiera tocar sólo a los implicados, pero que nos afecta a todos.

Supongo que en Estados Unidos estarán inquietos porque el narcotráfico se ha introducido en el gobierno, especialmente en la seguridad; aunque digamos que somos independientes, nuestra relación con el norte es importante. Cada día se involucra a más personas y más ?"rganos del Estado o empleados estatales que, al final, pagarán la culpa en vez de los jefes.

¿Cómo es posible que un empleado de protocolo de la Asamblea actuara por sí solo y tuviera tanta influencia en migración del aeropuerto para hacer lo que dicen que hizo? Y los jefes se lavan las manos como si uno se les creyera. ¿Seremos mensos? La Sra. Procuradora libremente ha solicitado el desafuero de los principales candidatos, y el Tribunal Electoral, rápido, se los levantó. Huele mal y si en sus manos estamos, qué confianza nos dan. Que Dios nos coja confesados. ¿Qué hay detrás y a quiénes responden? No nos damos cuenta el daño que hacemos al país porque la impunidad reina y no se castigará a nadie o a cuatro idiotas. ¿Creen que en esta situación la inversión extranjera vendrá a Panamá? Como dice una amiga: "El dinero no tiene país y rápidamente se va de aquí".

Quiero hacer un llamado a todos, políticos, medios de comunicación, implicados en el asunto y pueblo en general a que disminuyamos el morbo y ayudemos a que se lleven a Murcia a Estados Unidos para que no hable más. El único golpeado es Panamá y a nadie le importa. No nos damos cuenta que, entre más noticias negativa se generen, peor es para el país y nos perjudicamos todos. Los que hemos invertido aquí nos ponemos nerviosos. Debemos castigar a los culpables y sanear la imagen de Panamá por el bien de todos. Esto que sucede indica el grado de corrupción en que nos mantiene este gobierno que ha superado con creces a los otros. Si la cabeza lo está, se ramifica hacia abajo y continúa el mal. Arranquémoslo de raíz y demos ejemplo de dignidad, de valores, de tener cachaza para tomar el toro por los cuernos y actuemos como gente adulta y honrada.

Marisin.villalaz@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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