Un país sin historia nacional
No es el mero paso del tiempo el que ha marchitado el jardín de la memoria. Es la pereza por la cultura, el materialismo consumista, la mediocridad de la educación, y el letal aburrimiento en que nos sumergen los políticos con sus intereses pequeños y ambiciones desmedidas. Así, en medio de la bonanza económica, el país se ha ido quedando sin historia nacional, como quien va perdiendo la dignidad con cada sorbo de licor -en un brindis por los buenos tiempos- que va llevando poco a poco a la beodez vergonzosa.
Tenemos "historias", pero no historia nacional. El actual Presidente dijo que había que "pasar la página". Pero ahora parece que lo que dijo en verdad fue que había que "arrancar la página", pues otra figura política del actual gobierno nos informó otro día que lo que pasó durante la dictadura fue que estuvimos "divididos". Algunos diputados hasta trataron de colar en una ley, un reconocimiento como "Héroes Nacionales" a los combatientes que sobrevivieron la invasión, olvidando que antes del 20 de diciembre, ellos fueron responsables de graves violaciones a los derechos humanos, llegando al asesinato. Este bochornoso saqueo del archivo de la memoria no ha encontrado a los guardianes de la Nación que impidan que toquemos fondo en la pérdida continua de nuestro ser histórico. El hecho llama poderosamente la atención y nos obliga a consignar, al mismo tiempo, una protesta y una plegaria.