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Un pueblo heroicoy legendario…


Cómplices silenciosos seríamos todos al callar las deficiencias de nuestro sistema de gobierno y el de aquellos que lo gobiernan. Pero como diría nuestro paisano e insigne periodista Juan B Gómez: "Este es un pueblo heroico y legendario, y vertical ante la historia". Y así lo demuestran nuestros clubes cívicos. La Teletón 20-30 se ha convertido en el recaudador y, por ende, el principal proveedor de los equipos médicos e incluso de aportar el capital necesario para las ampliaciones a nuestros ya empequeñecidos hospitales infantiles, principalmente en la capital. En la pasada teletón, por lo menos, hubo un cambio en el destino final de lo obtenido. Su objetivo fue dotar de esas herramientas a los hospitales pediátricos del interior del país.

Es obvio que cada año la responsabilidad de estos aportes recae en la empresa privada, la cual "dona" lo que en muchos casos sería obligado por ley a pagar en impuestos al Fisco. Estas aportaciones se dan en "donaciones" deducibles, lo que es igual que pagarle al Estado los impuestos por las ganancias anuales. El Gobierno se desprende de esta parte de su botín para ayudar a los más necesitados. ¿Pero qué pasa con el resto de las necesidades del pueblo panameño? ¿Qué pasa, por ejemplo, con las deficiencias en las calles y carreteras, la falta de caminos de acceso a los poblados alejados de la civilización?

Lástima que estas empresas privadas hagan este aporte "generoso" sólo una vez al año, puesto que tendríamos que hacer por lo menos unas tres teletones más para que el Gobierno se desprenda también un poco más de ese botín de impuestos recaudados y, de esta forma, poder resolver sus propias deficiencias en dar solución a estos problemas del pueblo.

¡Hagamos una teletón del Club de Leones por el MOP, por ejemplo! Tal vez así podríamos tener mejor calidad en las calles de nuestro país, y no las actuales que parecieran estar hechas de una simple y efímera brea. Tal vez de este modo podamos recaudar lo necesario para que se compren los materiales duraderos y se hagan carreteras y calles de concreto, por lo menos, en el centro de nuestras ciudades cabeceras de provincia.

La experiencia con las vías de asfalto de milímetros de espesor ha sido mala; es una mala práctica y una burla para los habitantes de este país.

El tercer teletón, el los Rotarios, sería para reparar las escuelas públicas y dotarlas de lo último en material didáctico y de guardias de seguridad para evitar su vandalismo. Y el cuarto y último extra-teletón, el de los Kiwanis, sería para tener una enorme caja menuda de donde disponer en caso de urgencia para que nuestras instituciones de salud públicas, ante un eventual déficit del presupuesto anual, puedan comprar sin mucha burocracia los medicamentos agotados, los cuales tienen en algunos casos un alto precio y, al no poder comprarlos, en su espera provocan recaídas, empeoramiento o hasta la muerte a enfermos con padecimientos graves.

Yo seguiré, mientras tanto, usando mi carro 4X4, porque acá, en el interior del país, las calles están intransitables la mayor parte del año.

101 años de Panamá América

 
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