Un recuerdo inolvidable
Lo recuerdo. Hoy se conmemora un año más de aquel triste momento y cada vez que paso por el área de “La Cresta”, allí donde perdió su vida, me dan ganas de llorar, pero no lo hago porque mis padres siempre están a mi lado, siempre con un apretón o una caricia amorosa que me hace superar el momento, luego regreso a casa y pienso en todos aquellos padres que perdieron a sus hijos y aquellos hijos que perdieron a sus padres, aquellas esposas, aquellos esposos que por culpa de un accidente de tránsito ya no tienen consigo a sus seres queridos. Ustedes pueden llamarlo de muchas maneras, yo le llamo dolor. Porque al perder a un ser querido o estimado eso es lo que se siente.
Aquel 23 de octubre perdí a un amigo que compartió conmigo la niñez, compartió sus sueños en el fútbol y muchas cosas. Juntos corrimos, competimos y reímos hasta que llegó aquella tarde en que no lo vi más. Solo Dios sabe porqué pasó. Un accidente de tránsito que marcó la vida de muchos. Murieron personas y niños calcinados. Entre ellos mi amigo Alvin, que tal vez nunca mereció ese destino, pero pasó. Los que sobrevivieron cuentan una terrible historia que no quiero escuchar más, porque duele.
Y hoy me pregunto: ¿qué aprendimos?, ¿qué cambiamos?, ¿qué mejoramos?, ¿se hizo algo para impedir que se repitiera? La respuesta está en los hechos. Casi tres años después del fatal accidente de “La Cresta” en que murieron quemadas vivas 18 personas, un nuevo accidente se registra, pero ésta vez fueron 25 personas que perdieron la vida en “Pacora”, niños, madres, padres, aquello fue terrible. Familias enteras desaparecieron y otras quedaron divididas para siempre.
Cuanto dolor y cuanto sufrimiento. Pero seguiremos esperando que todo se arregle para evitar éstas tragedias en los hogares panameños y no tengamos que sufrir por las irresponsabilidades de otros.