Un referéndum frustrado por la desinformación
EL VIERNES pasado en la encuesta "Termómetro" de Panamá América se dio a saber que el 88.89% de los encuestados "no conocen el diseño para realizar la ampliación del Canal o del tercer juego de esclusas" (Panamá América, 11 de agosto de 2006, pág. A9). Es evidente que esta alarmante ausencia de información se debe a que la propuesta de la ACP sólo cuenta con diseños y planos conceptuales, como se puso de manifiesto en la entrevista que le hizo la periodista Adelita Coriat al Presidente de la Junta Directiva de la ACP, Dr. Ricaurte Vásquez. Por otra parte, los decepcionantes resultados de la encuesta "Termómetro" no podían ser distintos, ya que la propuesta de ampliación del Canal de Panamá, presentada por la ACP, establece que el desarrollo de los diseños "tendrá una duración de entre 2 y 3 años", por lo que es obvio que tales diseños no existen en la actualidad. (Propuesta de la ACP, pág. 8).
Razón de sobra tuvo, con base en estos antecedentes, un participante extranjero en ocasión de una Conferencia de la Unión Interamericana de Organismos Electorales celebrada en Panamá la semana pasada, cuando dijo que percibía cierta frialdad del pueblo panameño en el proceso electoral que debe culminar en el referéndum que se celebrará el próximo 22 de octubre.
En mi opinión, hay que residir en Panamá para comprender cómo se vive este proceso electoral. La ampliación del Canal estuvo presente en teoría, en los papeles de estudiosos y de Comisiones desde hace más de una década, y también estuvo presente como tema urgente en el programa de la clase política. Pero nunca estuvo ni en la mente ni en ninguna agenda de la mayoría de los panameños, de los que deben darle a cada día su afán. Por lo demás, el asunto de la ampliación del Canal fue durante varios años una especie de enigma, de adivinanza para los panameños. Después que la ACP presentó su propuesta, se ha convertido en un rompecabezas en el cual faltan muchas piezas.
Parte de la historia del país es que todos los días se hacen comentarios que demuestran las preocupaciones que el asunto de la ampliación entraña. Nuestros compatriotas Maribel Romero y Kevin Harrington, Ex Cónsul General de Panamá en Londres, publicaron la semana pasada en la página del Lector del diario La Prensa comentarios muy pertinentes. (La Prensa, 9 de agosto de 2006).
Maribel Romero lo hizo sobre las ambigüedades que la ACP ha mostrado acerca de las reglas que aplicaría en las contrataciones para la ampliación. Harrington lo hizo sobre la falta de transparencia que sigue exhibiendo la ACP.
Muchos panameños y panameñas se manifiestan todos los días acerca del tema de la ampliación del Canal. Me refiero específicamente a los dos casos citados porque considero que en lo que ellos denuncian está la clave para entender el porqué de la actitud de la población panameña frente al próximo referéndum. Es la actitud del que ha sido puesto frente a un gran problema y que necesita que ese problema no tenga, como lo tiene el problema de la ampliación, tantas dudas y sombras. La actitud de la población panameña frente al próximo referéndum es la demostración de la desconfianza que tenemos frente a una propuesta que está llena de aproximaciones, de indefiniciones, de contradicciones, de afirmaciones conceptuales y aseveraciones distanciadas de la realidad y ajenas a la verdad.
Es pertinente mencionar sobre el particular, que el diario "El Siglo" en su edición del jueves 10 de agosto en curso, publicó una noticia referente a un documento emitido por el Consejo de Asuntos Hemisféricos (Council of Hemispheric Affairs-COHA) en que se liga el tema de la corrupción institucional con el proyecto de expansión del Canal. El documento señala -"según la información de "El Siglo"- que al repartir dinero por doquier, el Ejecutivo y la ACP "están amasando un poder plenario, influenciando las mentes de los panameños con la intención de ganar el voto en el referéndum de octubre próximo". Agrega la noticia aparecida en "El Siglo", que el Consejo de Asuntos Hemisféricos (Council of Hemispheric Affairs-COHA) señala, entre otras cosas, que el proyecto de ampliación del Canal de Panamá "costará 25 billones de dólares..". Esto es 25 mil millones de dólares.
Frente a esta enorme cifra que es el costo que le asigna al megaproyecto del tercer juego de esclusas el "Council of Hemispheric Affairs", se producen situaciones que permiten establecer la posibilidad de algunos desarrollos similares a los ocurridos con el Eurotúnel, al cual hice referencia en mi crónica del lunes pasado. Me limitaré a mencionar a este respecto que hay quienes sostienen que "El desastre financiero del Eurotúnel resulta de las mismas causas que, en otros tiempos, condujeron a la bancarrota de la Compañía del Canal de Panamá y a las desgracias de Ferdinand de Lesseps: dificultades técnicas, subevaluación de los costos, financiamiento aleatorio: las dos aventuras son comparables". (Editorial del diario "El Republicano de Lorena" (Le Republicain Lorrain) 3 de agosto de 2006.
Frente a la ACP, empeñada en acostumbrarnos a sus criterios caprichosos, la población pone una cara que parece remolona pero que en mi opinión es la cara del disgusto colectivo. Probablemente se verá, por primera vez, que el pueblo panameño acude a las urnas sin entusiasmo. El efecto que todo eso puede tener en la convivencia social puede ser dañino. Pero estoy seguro de que el día del referéndum no habrá frialdad en los votantes. Quedan todavía muchos días por delante en los que el pueblo intentará comprender por qué se le pone frente a las urnas para decidir por una ampliación que no tiene una cara y que tiene conceptos y cifras que no suscitan la confianza colectiva. La ACP y el gobierno nacional están volcados al margen de la Constitución Política, con recursos de toda índole para favorecer el Sí en el referéndum. No parecen interesados en aclarar el panorama incumpliendo la función ética y jurídica que les corresponde. Están utilizando en la campaña por el Sí un discurso que soslaya lo esencial. Lo hacen fingiendo tener la verdad absoluta. No se percatan de que lo que la ciudadanía desea antes que nada y más que nada es comprender una ampliación que es como un mecanismo inventado.
Es cierto que el pueblo panameño resolverá qué hacer en las urnas. Creo que lo hará poniendo de su parte todas las energías, todas las fuerzas que necesite para escapar del absurdo, para condenar el absurdo.
Razón de sobra tuvo, con base en estos antecedentes, un participante extranjero en ocasión de una Conferencia de la Unión Interamericana de Organismos Electorales celebrada en Panamá la semana pasada, cuando dijo que percibía cierta frialdad del pueblo panameño en el proceso electoral que debe culminar en el referéndum que se celebrará el próximo 22 de octubre.
En mi opinión, hay que residir en Panamá para comprender cómo se vive este proceso electoral. La ampliación del Canal estuvo presente en teoría, en los papeles de estudiosos y de Comisiones desde hace más de una década, y también estuvo presente como tema urgente en el programa de la clase política. Pero nunca estuvo ni en la mente ni en ninguna agenda de la mayoría de los panameños, de los que deben darle a cada día su afán. Por lo demás, el asunto de la ampliación del Canal fue durante varios años una especie de enigma, de adivinanza para los panameños. Después que la ACP presentó su propuesta, se ha convertido en un rompecabezas en el cual faltan muchas piezas.
Parte de la historia del país es que todos los días se hacen comentarios que demuestran las preocupaciones que el asunto de la ampliación entraña. Nuestros compatriotas Maribel Romero y Kevin Harrington, Ex Cónsul General de Panamá en Londres, publicaron la semana pasada en la página del Lector del diario La Prensa comentarios muy pertinentes. (La Prensa, 9 de agosto de 2006).
Maribel Romero lo hizo sobre las ambigüedades que la ACP ha mostrado acerca de las reglas que aplicaría en las contrataciones para la ampliación. Harrington lo hizo sobre la falta de transparencia que sigue exhibiendo la ACP.
Muchos panameños y panameñas se manifiestan todos los días acerca del tema de la ampliación del Canal. Me refiero específicamente a los dos casos citados porque considero que en lo que ellos denuncian está la clave para entender el porqué de la actitud de la población panameña frente al próximo referéndum. Es la actitud del que ha sido puesto frente a un gran problema y que necesita que ese problema no tenga, como lo tiene el problema de la ampliación, tantas dudas y sombras. La actitud de la población panameña frente al próximo referéndum es la demostración de la desconfianza que tenemos frente a una propuesta que está llena de aproximaciones, de indefiniciones, de contradicciones, de afirmaciones conceptuales y aseveraciones distanciadas de la realidad y ajenas a la verdad.
Es pertinente mencionar sobre el particular, que el diario "El Siglo" en su edición del jueves 10 de agosto en curso, publicó una noticia referente a un documento emitido por el Consejo de Asuntos Hemisféricos (Council of Hemispheric Affairs-COHA) en que se liga el tema de la corrupción institucional con el proyecto de expansión del Canal. El documento señala -"según la información de "El Siglo"- que al repartir dinero por doquier, el Ejecutivo y la ACP "están amasando un poder plenario, influenciando las mentes de los panameños con la intención de ganar el voto en el referéndum de octubre próximo". Agrega la noticia aparecida en "El Siglo", que el Consejo de Asuntos Hemisféricos (Council of Hemispheric Affairs-COHA) señala, entre otras cosas, que el proyecto de ampliación del Canal de Panamá "costará 25 billones de dólares..". Esto es 25 mil millones de dólares.
Frente a esta enorme cifra que es el costo que le asigna al megaproyecto del tercer juego de esclusas el "Council of Hemispheric Affairs", se producen situaciones que permiten establecer la posibilidad de algunos desarrollos similares a los ocurridos con el Eurotúnel, al cual hice referencia en mi crónica del lunes pasado. Me limitaré a mencionar a este respecto que hay quienes sostienen que "El desastre financiero del Eurotúnel resulta de las mismas causas que, en otros tiempos, condujeron a la bancarrota de la Compañía del Canal de Panamá y a las desgracias de Ferdinand de Lesseps: dificultades técnicas, subevaluación de los costos, financiamiento aleatorio: las dos aventuras son comparables". (Editorial del diario "El Republicano de Lorena" (Le Republicain Lorrain) 3 de agosto de 2006.
Frente a la ACP, empeñada en acostumbrarnos a sus criterios caprichosos, la población pone una cara que parece remolona pero que en mi opinión es la cara del disgusto colectivo. Probablemente se verá, por primera vez, que el pueblo panameño acude a las urnas sin entusiasmo. El efecto que todo eso puede tener en la convivencia social puede ser dañino. Pero estoy seguro de que el día del referéndum no habrá frialdad en los votantes. Quedan todavía muchos días por delante en los que el pueblo intentará comprender por qué se le pone frente a las urnas para decidir por una ampliación que no tiene una cara y que tiene conceptos y cifras que no suscitan la confianza colectiva. La ACP y el gobierno nacional están volcados al margen de la Constitución Política, con recursos de toda índole para favorecer el Sí en el referéndum. No parecen interesados en aclarar el panorama incumpliendo la función ética y jurídica que les corresponde. Están utilizando en la campaña por el Sí un discurso que soslaya lo esencial. Lo hacen fingiendo tener la verdad absoluta. No se percatan de que lo que la ciudadanía desea antes que nada y más que nada es comprender una ampliación que es como un mecanismo inventado.
Es cierto que el pueblo panameño resolverá qué hacer en las urnas. Creo que lo hará poniendo de su parte todas las energías, todas las fuerzas que necesite para escapar del absurdo, para condenar el absurdo.