Un referéndum negativo
QUIENES evitamos -como a la peste bubónica- las explicaciones fáciles y las comprensiones inciertas, llegamos a este día, 22 de Octubre de 2006, con una interrogante: ¿Por qué la ACP y el Gobierno Nacional han desplegado tanta energía para insertar en la mente de la ciudadanía, colmada de otras legítimas y dolorosas preocupaciones, la idea de que la ampliación del Canal es necesaria ahora?
Puede decirse que el trámite del referéndum , que culmina en esta fecha, es una burla al pueblo panameño, porque con la reforma que por manipulaciones de la ACP se le introdujo al artículo 319, ahora 325, de la Constitución vigente, se le restó el contenido y el alcance de ese Artículo que lo que buscaba era poner en manos del pueblo panameño la decisión final del proyecto de construcción del tercer juego de esclusas. Así se le dio al Gobierno y a la ACP un cheque en blanco.
Son muchos los que atribuyen el apuro de los dirigentes del Gobierno y de la ACP a una cuestión de calendario. El calendario de los dirigentes que tienen el timón del Estado como se tiene la sartén por el mango y que, actuando como lo han hecho, han sugerido que no son dirigentes políticos. Son gerentes alienados por la idea del beneficio ahora. Han actuado como gerentes de un tren cuya ruta, horarios y destino sólo ellos conocen. Han actuado como gerentes que han inventado que ese tren es histórico y que si no se aborda ahora, el país entero se quedará en el andén esperando otro tren, otras oportunidades que nunca llegarán.
Las consecuencias de esa actuación serán pesadas y por contradicción interna al problema, nos afectarán a todos. Tanto a los que hoy votarán SI como a los que votaremos NO. Los promotores de la ampliación que además han venido cumpliendo la función de propagandistas de la misma, tendrán que honrar las promesas que han hecho de una prosperidad general y sostenida. Los promotores del SI han mentido y esa es la verdad que será descubierta, pasado un tiempo, y que provocará no sólo desencantos sino rebeldías e inestabilidades en el conjunto de la sociedad panameña.
En un sistema democrático hay un indicador infalible para saber si funciona. Ese indicador está dado por la posibilidad que tiene la ciudadanía de rechazar, de regurgitar para decirlo más gráficamente, lo que no le conviene, lo que le hace mal. Es lo que puede vislumbrarse que ocurrirá si los dirigentes de la ACP y el Gobierno Nacional, en la noche del domingo 22 de Octubre de 2006, celebran que las papeletas verdes son mayoritarias. Después de eso, los horarios empezarán a cumplirse de manera angustiante no sólo para los gerentes del tren. Todos nos daremos cuenta de que la verdad absoluta, monolítica que se nos impuso para favorecer el SI, empezará a descomponerse, a pudrirse, a encarroñarse.
Los que propugnamos por el NO abrigamos por un tiempo la esperanza de que entre la verdad cuyo monopolio invocó siempre la ACP y el error que nadie reivindica nunca, pero que siempre existe para darnos lecciones de prudencia, un margen de relatividad nos permitiera escapar al absurdo. Tratamos de ayudar a ese margen a través de una propuesta que hicimos y que fue ampliamente publicada el 20 de marzo de 2006. Luego hicimos un esfuerzo suplementario en la contribución que también fue ampliamente publicada el 2 de octubre de 2006. Se trata de esfuerzos sinceros, concretos que hicimos en armonía perfecta de nuestras convicciones y de nuestras responsabilidades ciudadanas. Creo que el sentimiento que nos animó y nos anima no nos apartó ni nos apartará de la ortodoxia patriótica. Hemos deseado y seguimos comprometidos a defender los intereses colectivos en nuestra posición inquebrantable de estar, como estamos, al lado del pueblo panameño.
Los arquitectos de la propuesta de ampliación han sido sordos y ciegos a los llamados de atención. Si el referéndum les es favorable, continuarán imperturbables. ¿Quien podrá parar a esos arquitectos? Nadie, porque su nombre es Autoridad del Canal. ¿Que el megaproyecto costará mucho más caro que lo previsto? La Autoridad lo niega. ¿Que no logrará, por su costo, ser rentable? La Autoridad dice que sólo ella conoce bien ese negocio. ¿Que no habrá agua suficiente para las demandas del Canal y las demandas de la población? La Autoridad se alza de hombros.
El absurdo parece imparable. El gol será inevitable: la República del Canal, 1; la República de Panamá, 0.
La aplicación total del plan anunciado hace un tiempo por el Financial Times, transcribiendo declaraciones del máximo dirigente de la Autoridad del Canal, dará por resultado no un país y dos sistemas, sino dos países. En uno el régimen será monárquico aunque el monarca sea removible. El otro régimen será de pesadilla porque veremos establecerse en él una estructura socio-económica que resultará, en la realidad, en un país con un mínimo de cinco caras diferentes de las cuales por lo menos tres estarán marginados de toda posibilidad de desarrollo y de mejoramiento.
Somos muchos los que vemos venir estas cosas con grandes inquietudes que no se limitan solamente a los aspectos socio-económicos de los problemas que se plantearán. Es bien sabido que en nuestros días el mundo cambia más rápido que nuestras posibilidades de cambiarlo. El mundo no se divide en rojo y verde. Cuando el porvenir se presenta muy lleno de brumas lo más importante para todo el mundo es no perderse en letanías maniqueas sino tratar de comprender, de decodificar la realidad.
Tenemos la intención de seguir promoviendo las buenas causas del pueblo panameño fraternalmente. Seguiremos buscando el hilo conductor que nos induzca a todos a no perdernos en los laberintos de las contradicciones que nos esperan.
Puede decirse que el trámite del referéndum , que culmina en esta fecha, es una burla al pueblo panameño, porque con la reforma que por manipulaciones de la ACP se le introdujo al artículo 319, ahora 325, de la Constitución vigente, se le restó el contenido y el alcance de ese Artículo que lo que buscaba era poner en manos del pueblo panameño la decisión final del proyecto de construcción del tercer juego de esclusas. Así se le dio al Gobierno y a la ACP un cheque en blanco.
Son muchos los que atribuyen el apuro de los dirigentes del Gobierno y de la ACP a una cuestión de calendario. El calendario de los dirigentes que tienen el timón del Estado como se tiene la sartén por el mango y que, actuando como lo han hecho, han sugerido que no son dirigentes políticos. Son gerentes alienados por la idea del beneficio ahora. Han actuado como gerentes de un tren cuya ruta, horarios y destino sólo ellos conocen. Han actuado como gerentes que han inventado que ese tren es histórico y que si no se aborda ahora, el país entero se quedará en el andén esperando otro tren, otras oportunidades que nunca llegarán.
Las consecuencias de esa actuación serán pesadas y por contradicción interna al problema, nos afectarán a todos. Tanto a los que hoy votarán SI como a los que votaremos NO. Los promotores de la ampliación que además han venido cumpliendo la función de propagandistas de la misma, tendrán que honrar las promesas que han hecho de una prosperidad general y sostenida. Los promotores del SI han mentido y esa es la verdad que será descubierta, pasado un tiempo, y que provocará no sólo desencantos sino rebeldías e inestabilidades en el conjunto de la sociedad panameña.
En un sistema democrático hay un indicador infalible para saber si funciona. Ese indicador está dado por la posibilidad que tiene la ciudadanía de rechazar, de regurgitar para decirlo más gráficamente, lo que no le conviene, lo que le hace mal. Es lo que puede vislumbrarse que ocurrirá si los dirigentes de la ACP y el Gobierno Nacional, en la noche del domingo 22 de Octubre de 2006, celebran que las papeletas verdes son mayoritarias. Después de eso, los horarios empezarán a cumplirse de manera angustiante no sólo para los gerentes del tren. Todos nos daremos cuenta de que la verdad absoluta, monolítica que se nos impuso para favorecer el SI, empezará a descomponerse, a pudrirse, a encarroñarse.
Los que propugnamos por el NO abrigamos por un tiempo la esperanza de que entre la verdad cuyo monopolio invocó siempre la ACP y el error que nadie reivindica nunca, pero que siempre existe para darnos lecciones de prudencia, un margen de relatividad nos permitiera escapar al absurdo. Tratamos de ayudar a ese margen a través de una propuesta que hicimos y que fue ampliamente publicada el 20 de marzo de 2006. Luego hicimos un esfuerzo suplementario en la contribución que también fue ampliamente publicada el 2 de octubre de 2006. Se trata de esfuerzos sinceros, concretos que hicimos en armonía perfecta de nuestras convicciones y de nuestras responsabilidades ciudadanas. Creo que el sentimiento que nos animó y nos anima no nos apartó ni nos apartará de la ortodoxia patriótica. Hemos deseado y seguimos comprometidos a defender los intereses colectivos en nuestra posición inquebrantable de estar, como estamos, al lado del pueblo panameño.
Los arquitectos de la propuesta de ampliación han sido sordos y ciegos a los llamados de atención. Si el referéndum les es favorable, continuarán imperturbables. ¿Quien podrá parar a esos arquitectos? Nadie, porque su nombre es Autoridad del Canal. ¿Que el megaproyecto costará mucho más caro que lo previsto? La Autoridad lo niega. ¿Que no logrará, por su costo, ser rentable? La Autoridad dice que sólo ella conoce bien ese negocio. ¿Que no habrá agua suficiente para las demandas del Canal y las demandas de la población? La Autoridad se alza de hombros.
El absurdo parece imparable. El gol será inevitable: la República del Canal, 1; la República de Panamá, 0.
La aplicación total del plan anunciado hace un tiempo por el Financial Times, transcribiendo declaraciones del máximo dirigente de la Autoridad del Canal, dará por resultado no un país y dos sistemas, sino dos países. En uno el régimen será monárquico aunque el monarca sea removible. El otro régimen será de pesadilla porque veremos establecerse en él una estructura socio-económica que resultará, en la realidad, en un país con un mínimo de cinco caras diferentes de las cuales por lo menos tres estarán marginados de toda posibilidad de desarrollo y de mejoramiento.
Somos muchos los que vemos venir estas cosas con grandes inquietudes que no se limitan solamente a los aspectos socio-económicos de los problemas que se plantearán. Es bien sabido que en nuestros días el mundo cambia más rápido que nuestras posibilidades de cambiarlo. El mundo no se divide en rojo y verde. Cuando el porvenir se presenta muy lleno de brumas lo más importante para todo el mundo es no perderse en letanías maniqueas sino tratar de comprender, de decodificar la realidad.
Tenemos la intención de seguir promoviendo las buenas causas del pueblo panameño fraternalmente. Seguiremos buscando el hilo conductor que nos induzca a todos a no perdernos en los laberintos de las contradicciones que nos esperan.