“Un salto al vacío”
Sorprende que aún muchos electores se muestren confundidos y, por tanto, pudieran hacer una mala escogencia con graves consecuencias colectivas. Esta reflexión va dirigida a esas personas, en el interés de ayudarlos a tomar la decisión correcta.
Abordé un día un taxi que mostraba una calcomanía de Martinelli; al rato me preguntó que por quién, y se sorprendió cuando le dije que por La Chola. “No puede ser -me dijo-, ¿no has visto las cuñas? Ella es de izquierda, es amiga de Chávez y Fidel...”; y siguió contándome un rosario de tonterías. Ahora me tocaba el turno para ripostar, y así lo hice. “Hasta ahora tú has sobrevivido manejando taxi, y yo deseo que puedas seguir haciéndolo. Te has puesto a pensar que la idea de privatización del transporte está en la mente del empresario Martinelli, y si esto pasa, quedarás fuera del negocio del transporte. Debes decidir cuidando tus intereses y tu familia, y no viendo en Balbina los defectos que Martinelli y su propaganda millonaria quiere que tú veas”. Como había llegado a mi destino, allí quedó la conversa. “Tienes toda la razón”, me dijo, y continuó la marcha.
Muchos han hecho su elección mirando al televisor, dando la espalda a sus intereses, y sin evaluar lo que podrían perder. Por eso, le recomiendo al obrero de la construcción que piense en su fuente de trabajo; el funcionario en la barrería anunciada; y al pequeño empresario, que piense que puede ser absorbido por las grandes cadenas comercializadoras. Por su desesperación, muchos han sucumbido ante las promesas disparatadas de Martinelli, miran sin ver que todo cambio sin brújula ni dirección, no es sino una promesa a dar un gran salto al vacío.
Cómo se puede creer que a un comerciante le pueda interesar bajar el costo de la comida; que el que exprime al trabajador, le interese el aumento de su salario; el que no quiere competencia es el que va a mejorar la educación de nuestros jóvenes.
En este país todo ha cambiado, y aún queda mucho por hacer. Pero ese proceso de cambios no ha sido el producto de la euforia electorera, sino la resulta de la clara visión de nuestros dirigentes; de delicadas decisiones de gobierno asumidas, y de un equipo humano altamente calificado ejecutor.
Balbina es garantía de la continuidad de ese proceso de cambios que seguirá llevando beneficios a muchos. Pero Martinelli, los arnulfistas y otras especies políticas en extinción, al decir del cantautor de “Patria”, quieren llevar al país en “reboch”; nos quieren llevar a dar un estrepitoso salto al vacío.