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Una aclaración necesaria


Desde el principio de la segunda Intifada, en octubre de 2000, la comunidad judía de Francia, por medio de sus organizaciones representativas, se ha sentido conmovida al igual que la opinión pública francesa en general, por el recrudecimiento, en Francia, de actos de connotación antisemita. Esta preocupación ha tenido un fuerte eco fuera de Francia.
Se le ha reprochado a las autoridades francesas, de no haber condenado suficientemente los actos de violencia hacia la comunidad judía; o de no haber considerado en su justa medida el recrudecimiento de los actos antisemitas; que la represión de los actos no habría sido llevada con la fuerza suficiente. En estos reproches subyace una crítica a la posición de Francia en el conflicto que opone Israel a Palestina.
Las autoridades francesas al más alto nivel, los ministros de Relaciones Exteriores, del Interior y de Justicia se han manifestado sin ambigüedad para denunciar el antisemitismo y subrayar la extrema gravedad que representaría calificar como triviales o subjetivos los actos antijudíos. Los candidatos presidenciales han calificado recientemente estos hechos como "inaceptables", "imperdonables", que deberían ser "castigados con la mayor severidad", etc.
Las autoridades francesas y las instituciones representativas de la comunidad judía, coinciden en cuanto al aspecto material de los hechos. Francia ha vivido dos umbrales de violencia antisemita: uno en el cuarto trimestre de 2000, a partir del principio de la segunda Intifada, y el otro en el cuarto trimestre de 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre.
Estos actos antijudíos, desafortunadamente reales, no permiten hablar de un renacimiento general del antisemitismo en la sociedad francesa. Las encuestas de opinión muestran, por el contrario, un retroceso del antisemitismo. Los actos de violencia antijudíos cometidos en territorio francés se encuentran íntimamente ligados a la actualidad internacional.
Los poderes públicos franceses se han caracterizado por su fuerte determinación en la lucha contra los actos de violencia antijudíos o de xenofobia. Las autoridades policíacas han recibido instrucciones precisas para ejercer una vigilancia extrema con respecto a actos de antisemitismo. Desde el otoño 2000, el Ministro de Justicia envió al conjunto de los ministerios públicos generales una nota pidiéndoles velar para que, frente a este tipo de actos, la acción pública se comprometa a actuar con la mayor diligencia y severidad. Cada vez que se ha identificado a los culpables, los tribunales han pronunciado fuertes penas contra ellos.
En la gran mayoría de los casos, los autores de estos actos son de origen arabo-musulmán. Pero, importar a Francia conflictos que vienen del exterior, hablar de una oposición de comunidad o de religión a religión, sería un contrasentido. Los autores de estos actos son con frecuencia jóvenes en desherencia, provenientes de zonas desfavorizadas, mal integrados en su comunidad de origen, que no se implican de ninguna manera en una práctica religiosa, y en ocasiones expuestos ellos mismos a formas de xenofobia.
Con más de 700.000 personas, la comunidad judía francesa (la segunda comunidad judía de la diáspora en el mundo, después de la comunidad estadounidense) se encuentra bien integrada en la sociedad. Además manifiesta una gran diversidad de opiniones y esto incluye la apreciación sobre la política de Israel.
Las autoridades francesas mantienen un diálogo permanente con las instituciones internacionales de la comunidad judía.
El Presidente de la República francesa, en 1995, con motivo de las ceremonias que conmemoraban la redada del Vel"d"Hiv, acaecida el 16 y 17 de julio de 1942, afirmó la necesidad de "reconocer las faltas cometidas por el Estado" francés. El gobierno francés ha puesto en marcha un dispositivo, considerado ejemplar, de indemnización de los bienes judíos expoliados durante la Segunda Guerra Mundial. Asímismo, las escuelas transmiten a las jóvenes generaciones la memoria de la historia y de la Shoah.
Son numerosas las acciones internacionales de Francia en la lucha contra el antisemitismo (Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, Consejo de Europa, OSCE, Parlamento Europeo...).
Con motivo de la conferencia de Durban, las autoridades francesas manifestaron su asombro por las derivas antisemitas del "Foro de las ONG" . La reciente solicitud de supresión del libro de Primo Levi Si es un hombre, del programa de un liceo francés en Medio Oriente, tuvo que enfrentarse a una vigorosa protesta de los autoridades competentes francesas.
Francia ha condenado siempre los actos de terrorismo cualesquiera que sean sus orígenes, y en particular los atentados suicidas, de los cuales las poblaciones civiles son víctimas.
Las autoridades francesas nunca han pensado ni dicho que la situación en Palestina podía servir de excusa al terrorismo en Israel o a los actos antijudíos en cualquier otra parte del mundo.
Esto no impide que Francia siga defendiendo su punto de vista y su análisis de la situación en Palestina: Al respecto, se puede observar con satisfacción que la posición francesa en favor de un Estado palestino, que se remonta a febrero de 1982, es ahora compartida por Estados Unidos al más alto nivel.
*Aclaración del Servicio de Información de la Embajada de Francia al artículo "Amenaza con acento francés" de Germán Cavallero, publicado en esta sección el miercoles 10 de abril.

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