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Una actitud responsable



Desoyendo la directriz de una dirigencia bisoña y de escasa visión de futuro, con todo el peso moral de ser fundadores y haberse echado al hombro el partido en los momentos más aciagos de la lucha contra la dictadura, un grupo de distinguidas figuras del partido MOLIRENA acaba de hacer público un vibrante pronunciamiento a favor de la ampliación del Canal .
"A mi qué rayos me importa Martíncito Torrijos o el PRD, al que adversaré hasta el día que muera, pero yo sí voy a estar a favor del país", dijo el ex vicepresidente de la República Billy Ford. Otros de sus compañeros hicieron igual, incluyendo al constitucionalista Mario Galindo, al ingeniero Guillermo Quijano, al ex Contralor Rubén Darío Carles, al ex ministro y ex diputado Jorge Rubén Rosas, el prominente abogado Carlos Lucas López, con sus colegas Mario Boyd y Gilberto Sucre, entre otros. En fin, las más acrisoladas mentes del colectivo al que tanta falta han hecho, en medio de tanta pequeñez y bochorno por el prolongado pugilato interno por el control del colectivo.
Esa es la postura sensata, pensar en el país y dejar la política para cuando le toque el turno, no ahora, tratándose del Canal de todos. Demasiada sangre y sacrificio costó que lo tengamos hoy en manos panameñas. Nadie razonable puede negar su voto a la ampliación, cuando a simple vista se advierte la cola de buques esperando turno.
Además, por lo único que estaremos votando el 22 de octubre es si el Canal se amplía o no. La forma de hacerlo es otra cosa, de eso ni siquiera hay planos. Se harán cuando tomemos la decisión de ampliarlo. Los pilotos mismos hicieron hace unas semanas unas sugerencias técnicas que serán incorporadas en su momento, mientras que unos vecinos de Costa Abajo, le agregaron la construcción de un puente o túnel.
En fin, una vez que se apruebe la ampliación, podremos abocarnos a otra discusión nacional, para enriquecer la forma como será ejecutada la obra y vincular el proyecto a una estrategia nacional de desarrollo o a algunas obras concretas. En estos aspectos, todo queda abierto a discusión, incluso nuestra idea de apretar los números para hacerla de verdad auto financiable, de manera que no haya necesidad de pedir un solo centavo de deuda. De ese modo, una vez ampliado, lo usarán los barcos que quieran y, en el peor de los casos, se agilizará el servicio a la clientela actual, justificando el aumento del peaje con el que se pagará el ensanche.

101 años de Panamá América

 
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