Una agenda social que cumple
Dentro del marco de la campaña electoral, la nómina Unión por Panamá presentó el documento "Nuestro Compromiso por el Cambio" donde, a pesar de que se tocaban muchos temas, se le daba énfasis al desarrollo sostenible de las personas que menos tenían y que buscaban, de una forma ordenada y adecuada, llevar a las áreas más apartadas del país, la ayuda que el régimen anterior del Sr. Pérez Balladares les había negado, al enmarcar ese gobierno en uno de tipo netamente neoliberal dirigido hacia el exterior con una política complaciente a los organismos internacionales y a los sectores más pudientes del país.
Si bien ese compromiso por el cambio conllevaba muchas cosas adicionales, debemos resaltar que el hecho de no contar con una mayoría parlamentaria que permitiera el normal desenvolvimiento del Ejecutivo, ha obstaculizado la visión y misión que pretende realizar la actual administración de la señora Moscoso y por tal se ha hecho imposible, muchas veces, llevar la solución o adoptar las políticas necesarias para poder reactivar todos los sectores de la sociedad, pues al no contar con los mecanismos de crear leyes que permitan mayor movilidad, nos hemos concentrado en las áreas en donde la cuestionada Asamblea Legislativa no tenga tanta injerencia entorpecedora y chantajista, como es la agenda social.
No es por justificar los posibles retrasos que hayamos podido tener en materia económica o de empleo sino por el contrario, queremos resaltar la función primordial que ha tenido la actual administración, al darle un vistazo a los sectores más necesitados de nuestra geografía nacional, los cuales han sido olvidados por las administraciones anteriores, que se dedicaron a gobernar para pocos, olvidando a los muchos que son también panameños y tienen igual derecho a recibir como lo hacen las clases altas.
Mireya, con su andar por el interior del país, tan criticado por sus detractores, busca con esa actitud decirle a la gente del campo, a los pobres de mi patria, que no están solos, que se están buscando las mejores soluciones que nos puedan beneficiar a todos; pero eso es criticado por los sectores tradicionales del poder, que pretenden que el gobierno de Mireya, sea aquel que se encuartela en las oficinas refrigeradas y que sólo atiende inversionistas extranjeros, asistiendo a banquetes y a invitaciones hipócritas que le hacen muchos empresarios en busca de favores, pero lo que no entienden estas personas es que la Presidenta no olvida su compromiso con el pueblo, y con el cual sabe que está en deuda y por esas razones, por lo menos los visita y así sea la más mínima de las respuestas, ella va y se las lleva para dar la cara y decirles " estamos trabajando por ustedes y queremos ayudarlos a salir adelante".
Las encuestas, para aquellos que creen ciegamente en ellas y más cuando desmeritan la figura de la señora Moscoso, han reflejado el alto grado de aceptación de la agenda social de la Presidenta, pero allí nadie dice nada, sólo buscan la parte crítica y destructiva, sabiendo que el reconocer las virtudes y los aciertos de nuestros oponentes es más plausible que el criticar por el simple hecho de criticar, que al final demuestra el poco interés de nuestros adversarios por encontrar los caminos de solución a los múltiples problemas que tiene el país, por el cual supuestamente nos preocupamos todos. La agenda social de la Presidenta ha llegado a lugares y áreas completamente olvidadas y alejadas de las ciudades, lográndose realizar programas de desarrollo sostenibles como los de Darién, Bocas del Toro, las múltiples granjas de producción, que buscan que las personas puedan desarrollar sus propias actividades; así como por medio de la Autoridad de la Pequeña y Mediana Empresa, los caminos de penetración el agro y qué decir del IFARHU, con el cual se han ejecutado programas de becas que de verdad lleguen a las áreas de extrema pobreza, buscando el desarrollo de nuestros estudiantes del interior del país y de los corregimientos más pobres.
"Honrar honra", así se leía un lema y por tal se hace necesario, que así como se ataca cruelmente la figura de la señora Presidente, resaltando siempre lo negativo; debemos ser lo suficientemente caballerosos y reconocer las acciones que se realizan por aquellos que poco tienen, pues debemos ser conscientes de que no todo puede ser para nosotros, los que ya tenemos un pan asegurado o un techo donde cobijarnos; sino que también debe ir dirigido a esos sectores marginados de esta nación, pues el país es pro mundi y beneficio, con lo cual se hace necesario reclamar ese reconocimiento y ese aplauso que nuestros detractores nos niegan cuando hacemos las cosas bien, pues el silencio sepulcral en estos casos es su peor cómplice, ya que refleja el dolor interno por saber que estamos caminando por el camino que Doña Mireya siempre vio en su andar por todo el país y que nos llevará, con soluciones, saltando escollos y brincando charcos, lograr un Panamá mejor para todos, donde la esperanza se convierta en realidad y donde los que de verdad queremos este país y no buscamos nuestro beneficio particular en detrimento de los demás, nos impongamos. Así veo las cosas y así las cuento.
Agregó que reciben, mediante programas, atención de la más alta calidad para su desarrollo físico, emocional, educacional, ético, moral y espiritual. Explicó que los niños reciben atención escolar hasta sexto grado en la escuela multigrados que funciona en el hogar y en el que laboran tres docentes. Al finalizar la educación primaria, son enviados a un primer ciclo del área. Añadió que el Hogar sólo funciona con los aportes que hace la empresa privada porque no recibe ningún subsidio del Estado.
La institución cuenta con una cocinera, las "tías" (que son las que cuidan a los niños), una administradora y el director. En tanto, los servicios de asistencia técnica, como pediatría, psicología y otros, los recibe a través de un personal de la Universidad de Panamá que asiste cada semana.
La Junta Directiva está conformada en su mayoría por profesionales y personas independientes, quienes sin devengar un salario realizan una labor social. Sin embargo, esta organización tiene proyecciones de seguir creciendo y construir otra sede en Volcán, Chiriquí, donde le donaron un terreno, y en Balboa, donde la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), también le traspasó unos edificios.
Estos logros benefician a esos mismos niños que viven en ese hogar desde su fundación, hace cuatro años, porque no tienen familiares que deseen cobijarlos en sus hogares y tampoco pueden volver con sus padres biológicos porque éstos constituyen un peligro para su desarrollo físico y emocional.
Así, mientras crecen, pueden aprender oficios, en las nuevas sedes, tal como proyecta el Hogar Piedad y la Fundación Pro Vida. Los niños no deben permanecer tanto tiempo en el hogar, pero a falta de uno propio, esta iniciativa parece ser, por ahora, la más viable.
Si bien ese compromiso por el cambio conllevaba muchas cosas adicionales, debemos resaltar que el hecho de no contar con una mayoría parlamentaria que permitiera el normal desenvolvimiento del Ejecutivo, ha obstaculizado la visión y misión que pretende realizar la actual administración de la señora Moscoso y por tal se ha hecho imposible, muchas veces, llevar la solución o adoptar las políticas necesarias para poder reactivar todos los sectores de la sociedad, pues al no contar con los mecanismos de crear leyes que permitan mayor movilidad, nos hemos concentrado en las áreas en donde la cuestionada Asamblea Legislativa no tenga tanta injerencia entorpecedora y chantajista, como es la agenda social.
No es por justificar los posibles retrasos que hayamos podido tener en materia económica o de empleo sino por el contrario, queremos resaltar la función primordial que ha tenido la actual administración, al darle un vistazo a los sectores más necesitados de nuestra geografía nacional, los cuales han sido olvidados por las administraciones anteriores, que se dedicaron a gobernar para pocos, olvidando a los muchos que son también panameños y tienen igual derecho a recibir como lo hacen las clases altas.
Mireya, con su andar por el interior del país, tan criticado por sus detractores, busca con esa actitud decirle a la gente del campo, a los pobres de mi patria, que no están solos, que se están buscando las mejores soluciones que nos puedan beneficiar a todos; pero eso es criticado por los sectores tradicionales del poder, que pretenden que el gobierno de Mireya, sea aquel que se encuartela en las oficinas refrigeradas y que sólo atiende inversionistas extranjeros, asistiendo a banquetes y a invitaciones hipócritas que le hacen muchos empresarios en busca de favores, pero lo que no entienden estas personas es que la Presidenta no olvida su compromiso con el pueblo, y con el cual sabe que está en deuda y por esas razones, por lo menos los visita y así sea la más mínima de las respuestas, ella va y se las lleva para dar la cara y decirles " estamos trabajando por ustedes y queremos ayudarlos a salir adelante".
Las encuestas, para aquellos que creen ciegamente en ellas y más cuando desmeritan la figura de la señora Moscoso, han reflejado el alto grado de aceptación de la agenda social de la Presidenta, pero allí nadie dice nada, sólo buscan la parte crítica y destructiva, sabiendo que el reconocer las virtudes y los aciertos de nuestros oponentes es más plausible que el criticar por el simple hecho de criticar, que al final demuestra el poco interés de nuestros adversarios por encontrar los caminos de solución a los múltiples problemas que tiene el país, por el cual supuestamente nos preocupamos todos. La agenda social de la Presidenta ha llegado a lugares y áreas completamente olvidadas y alejadas de las ciudades, lográndose realizar programas de desarrollo sostenibles como los de Darién, Bocas del Toro, las múltiples granjas de producción, que buscan que las personas puedan desarrollar sus propias actividades; así como por medio de la Autoridad de la Pequeña y Mediana Empresa, los caminos de penetración el agro y qué decir del IFARHU, con el cual se han ejecutado programas de becas que de verdad lleguen a las áreas de extrema pobreza, buscando el desarrollo de nuestros estudiantes del interior del país y de los corregimientos más pobres.
"Honrar honra", así se leía un lema y por tal se hace necesario, que así como se ataca cruelmente la figura de la señora Presidente, resaltando siempre lo negativo; debemos ser lo suficientemente caballerosos y reconocer las acciones que se realizan por aquellos que poco tienen, pues debemos ser conscientes de que no todo puede ser para nosotros, los que ya tenemos un pan asegurado o un techo donde cobijarnos; sino que también debe ir dirigido a esos sectores marginados de esta nación, pues el país es pro mundi y beneficio, con lo cual se hace necesario reclamar ese reconocimiento y ese aplauso que nuestros detractores nos niegan cuando hacemos las cosas bien, pues el silencio sepulcral en estos casos es su peor cómplice, ya que refleja el dolor interno por saber que estamos caminando por el camino que Doña Mireya siempre vio en su andar por todo el país y que nos llevará, con soluciones, saltando escollos y brincando charcos, lograr un Panamá mejor para todos, donde la esperanza se convierta en realidad y donde los que de verdad queremos este país y no buscamos nuestro beneficio particular en detrimento de los demás, nos impongamos. Así veo las cosas y así las cuento.
Agregó que reciben, mediante programas, atención de la más alta calidad para su desarrollo físico, emocional, educacional, ético, moral y espiritual. Explicó que los niños reciben atención escolar hasta sexto grado en la escuela multigrados que funciona en el hogar y en el que laboran tres docentes. Al finalizar la educación primaria, son enviados a un primer ciclo del área. Añadió que el Hogar sólo funciona con los aportes que hace la empresa privada porque no recibe ningún subsidio del Estado.
La institución cuenta con una cocinera, las "tías" (que son las que cuidan a los niños), una administradora y el director. En tanto, los servicios de asistencia técnica, como pediatría, psicología y otros, los recibe a través de un personal de la Universidad de Panamá que asiste cada semana.
La Junta Directiva está conformada en su mayoría por profesionales y personas independientes, quienes sin devengar un salario realizan una labor social. Sin embargo, esta organización tiene proyecciones de seguir creciendo y construir otra sede en Volcán, Chiriquí, donde le donaron un terreno, y en Balboa, donde la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), también le traspasó unos edificios.
Estos logros benefician a esos mismos niños que viven en ese hogar desde su fundación, hace cuatro años, porque no tienen familiares que deseen cobijarlos en sus hogares y tampoco pueden volver con sus padres biológicos porque éstos constituyen un peligro para su desarrollo físico y emocional.
Así, mientras crecen, pueden aprender oficios, en las nuevas sedes, tal como proyecta el Hogar Piedad y la Fundación Pro Vida. Los niños no deben permanecer tanto tiempo en el hogar, pero a falta de uno propio, esta iniciativa parece ser, por ahora, la más viable.