default

Una carta a mi Dios


HOY TE escribo Señor, porque tengo el corazón adolorido al ver cómo nuestros hermanos de Asia fueron azotados y castigados por la fuerza de la naturaleza, y porque considero que no hay razón suficiente para que miles y miles de seres humanos sean víctimas de una tragedia como ésta.
Hoy te escrito Señor, porque ante el poder y el pesar de tanto dolor y sufrimiento, me doy cuenta que nuestras vidas dependen, no de nosotros mismos, sino de decisiones naturales, que nacen de un momento a otro y tu Misericordioso, a veces no tienes nada que ver.
Pero más que nada, esas mismas decisiones se encuentran determinadas o predestinadas por las acciones del hombre, sí, de ese hombre que tiene poder, que quiere ir a tono con el modernismo y con la tecnología del mundo entero, sin importarle las consecuencias que de ellas se deriven.
Hoy mi corazón adolorido sufre al pensar y analizar todos los cambios que se han dado en el mundo y las cosas buenas y malas que conllevan los mismos, pero también cuando almas inocentes mueren con este tipo de situaciones.
Pero hoy Señor te pido y te suplico por la humanidad. Te suplico que perdones todos nuestros pecados.
Te suplico que no dejes que hechos como los ocurridos recientemente, traigan más dolor y sufrimiento, porque sé que tú también sufres y sientes, porque hay mucha perdición y maldad en el mundo y tú sufres por ello.
Te pido perdón Señor por mí y por todos aquellos que, de manera consciente e inconsciente cometemos errores garrafales, que muchas veces lastiman tu noble corazón.
Te pido por último, que si merecemos un castigo grande, pero excluye Señor mío de este castigo, a los inocentes niños, a los millones de ancianos que lucharon a lo largo de toda su vida contra todo y aquellas mujeres que llevan dentro de su ser, una nueva vida que llega y tiene derecho a una oportunidad, ya que representa una semilla de amor convertida en fruto de esperanza para la humanidad.
Te lo pido, Señor.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América