Una colcha de retazos
En buena hora se anuncia las intenciones gubernamentales para reformar las normas que rigen la política migratoria del país. Sin conocer muchos detalles, reconozco que es extraordinaria oportunidad para proyectar una innovadora legislación dirigida al servicio de migración general, que derogue la colcha de retazos que es la actual.
Es bueno excluir a los abogados del trámite privativo de las visas si el interesado prefiere hacerlo por sí mismo o a través de una tercera persona; se trata de una simple diligencia administrativa como cualquier otra, como lo es solicitar y obtener visa para Estados Unidos, cédula de identidad o licencia de conducir.
Es malo elevar injustificadamente los costos de esos procesos administrativos, y los exorbitantes depósitos de garantía con argumentos ridículos. Es bueno propiciar la inmigración, se debe dar oportunidad a todo cuanto extranjero quiera venir a desarrollar algo edificante para el país, pasar una temporada o quedarse y dejar divisas. Es malo complicar los trámites exigiendo requisitos sin necesidad real porque de ellos surge la siniestra corrupción. Y extraordinariamente bueno erradicar los factores que generen esos vicios.
La experiencia me dicta que la mejor fórmula para el manejo de esta materia debe principiar por dividir responsabilidades. La política migratoria y el otorgamiento de visas la debe dirigir y ejecutar directamente el Ministerio de Relaciones Exteriores por intermedio de un departamento especializado y competente, con la ayuda de sus consulados y secciones consulares de Misiones Diplomáticas, en la categoría que la ley autorice, bien fuera diplomática, consular, oficial, de turismo, de trabajo, de residente, etcétera.
El control migratorio de extranjeros y su estadía en el país es otra cosa. Esta tarea la debe asumir un organismo oficial, no autónomo, bajo el distintivo de departamento de Migración o de Extranjería asignado a un organismo superior que bien sería la Policía Nacional o el Ministerio de Gobierno. La labor de esta dependencia sería la de control (policivo), clasificación y tramitación (administrativo) en los puertos de llegada terrestres, aéreos, marítimos y fluviales si los hubiera, y fronteras adentro. De la misma forma, conocerían del trámite general de residencia, las extensiones y cambios de las visas de turismo, trabajo, estudios o de inversionista, exceptuándose lógicamente las diplomáticas, consulares y oficiales que es materia Relaciones Exteriores. Así también se encargarían de la reseña obvia de extranjeros, de la expedición del documento de identificación del residente en cualesquiera de las categorías autorizadas por la ley y otorgada al ciudadano elegible.