Una condecoración bien otorgada
Las condecoraciones pueden ser actos puntuales de reconocimiento, por un gesto o una obra, por algún tipo de referencia o aporte, pero son observadas con una gran satisfacción cuando se trata de aplaudir una trayectoria que se conoce, que se ha visto y que en ocasiones se ha compartido.
Fernán Molinos Delawsky fue condecorado el martes último por el presidente Martín Torrijos con la Orden Vasco Núñez de Balboa. Una acción que amén de justa, es bien recibida por quienes conocemos su trayectoria y sus desvelos, no solo como profesional sino como panameño, por quienes laboramos, en algún momento, bajo su dirección o tenemos el privilegio de su amistad.
Y no se trata de ninguna equivocación cuando lo señalo como panameño. Conozco a Fernán desde 1975 cuando llegó desde Perú, y los empeños y el profesionalismo desplegado desde entonces. Ha compartido en ese período, desde muy adentro, las intimidades de la historia de Panamá. No como un extranjero, sino como un panameño, protagónico y consecuente, oportuno y tenaz, al término de conocer esa historia reciente mejor que muchos nacionales.
Ha trabajado por la unidad del gremio periodístico, por el reconocimiento no solo a los artesanos de la pluma, sino a aquellos que han arriesgado su fe y sus recursos para que el país tenga una plataforma de expresión donde concurra lo mejor de su pensamiento.
Caballero a carta cabal, Fernán Molinos es hoy Gerente de Comunicaciones de la Autoridad del Canal, una posición desde donde vuelve a contribuir de manera efectiva con una de las tareas más decisivas que le ha tocado a Panamá en los inicios del siglo XXI.
No hay un medio que en los últimos 30 años no haya conocido de su talento y su creatividad. Desde la televisión, en los primeros años de Canal Cinco; en la radio, en diarios, revistas y en la colaboración sostenida con importantes escritos y personalidades.
En hora buena llegó la condecoración presidencial, que tiene el mérito del reconocimiento que le hace el Jefe de Estado, pero que por lo mismo conlleva también el agradecimiento y el aplauso por su trabajo de hormiga, que amén del silencio con que se realiza, al final se expresa con la contundencia de las realizaciones positivas e importantes.
Por eso es de justicia la condecoración otorgada a este periodista incansable, que decidió sembrar y cosechar en Panamá. Que ha cumplido con el viejo axioma bolivariano que dejó en claro que no importa dónde se nace ni dónde se muere, sino por qué se lucha. Salud Fernán, nuestra alegría por ti.
Fernán Molinos Delawsky fue condecorado el martes último por el presidente Martín Torrijos con la Orden Vasco Núñez de Balboa. Una acción que amén de justa, es bien recibida por quienes conocemos su trayectoria y sus desvelos, no solo como profesional sino como panameño, por quienes laboramos, en algún momento, bajo su dirección o tenemos el privilegio de su amistad.
Y no se trata de ninguna equivocación cuando lo señalo como panameño. Conozco a Fernán desde 1975 cuando llegó desde Perú, y los empeños y el profesionalismo desplegado desde entonces. Ha compartido en ese período, desde muy adentro, las intimidades de la historia de Panamá. No como un extranjero, sino como un panameño, protagónico y consecuente, oportuno y tenaz, al término de conocer esa historia reciente mejor que muchos nacionales.
Ha trabajado por la unidad del gremio periodístico, por el reconocimiento no solo a los artesanos de la pluma, sino a aquellos que han arriesgado su fe y sus recursos para que el país tenga una plataforma de expresión donde concurra lo mejor de su pensamiento.
Caballero a carta cabal, Fernán Molinos es hoy Gerente de Comunicaciones de la Autoridad del Canal, una posición desde donde vuelve a contribuir de manera efectiva con una de las tareas más decisivas que le ha tocado a Panamá en los inicios del siglo XXI.
No hay un medio que en los últimos 30 años no haya conocido de su talento y su creatividad. Desde la televisión, en los primeros años de Canal Cinco; en la radio, en diarios, revistas y en la colaboración sostenida con importantes escritos y personalidades.
En hora buena llegó la condecoración presidencial, que tiene el mérito del reconocimiento que le hace el Jefe de Estado, pero que por lo mismo conlleva también el agradecimiento y el aplauso por su trabajo de hormiga, que amén del silencio con que se realiza, al final se expresa con la contundencia de las realizaciones positivas e importantes.
Por eso es de justicia la condecoración otorgada a este periodista incansable, que decidió sembrar y cosechar en Panamá. Que ha cumplido con el viejo axioma bolivariano que dejó en claro que no importa dónde se nace ni dónde se muere, sino por qué se lucha. Salud Fernán, nuestra alegría por ti.