Una decisión equivocada
L a orden dictada por el magistrado Eduardo Valdés Escoffery que prohibió la transmisión de ciertas cuñas televisivas con mensajes acerca de los candidatos a la presidencia de la República es una decisión equivocada.
Pero más allá del tamaño del error de criterio cometido, lo que preocupa es la amenaza que representa para la libertad de expresión en momentos en que se discute con intensidad sobre la falta de compromiso con la democracia que subyace en la propuesta gubernamental en materia de seguridad ciudadana. Es como si de repente, a distintos órganos del Estado, y por muy distintas razones, comenzara a vérseles el cobre autoritario por debajo de una agrietada capa de escuálido barniz democrático.
El magistrado Valdés no tiene derecho a imponerle al país sus consideraciones subjetivas acerca de lo que es bueno y moral para la política, y su decisión de prohibir la transmisión de ciertos mensajes que no representan violación alguna a las leyes del país no puede recibir otros calificativos que no sean "lamentable y desacertada".
Afortunadamente, no se trata de una decisión de fondo que haya sido emitida por la entidad colegiada. Según lo han confirmado un número plural de voces provenientes de la sociedad organizada, la ciudadanía espera que el entuerto sea corregido pronto cuando sea el Tribunal Electoral en pleno el que pronuncie una decisión de fondo. Aun están a tiempo para limpiar esta mancha sobre el torneo electoral del 2009. ¡Señores Magistrados, actúen oportunamente!