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Una encuesta paradójica




Educador

El pasado lunes 18 del corriente, se publicó una encuesta de opinión con resultados paradójicos. Por un lado, la mayoría de los encuestados consideran que el gobierno está manejando mal la economía del país, que la gestión de Mireya Moscoso ha sido incapaz de combatir la corrupción y que el desempleo, la principal preocupación del panameño, sigue creciendo. Esta evaluación negativa de la gestión gubernamental convive en la misma encuesta con un aumento en la popularidad de Moscoso y de su equipo. Algo así como que, entre peor trabajas, más te quiero.
Cuando se dan este tipo de contradicciones, surgen las hipótesis que tratan de explicar cómo pueden mezclarse el agua y el aceite. Algunos piensan que esta es otra argucia del tío Bobby, quien no ha perdido su influencia en el diario que publicó la encuesta. Según ellos, el tío Bobby ha intervenido para lograr que los resultados sean favorables a su asesorada, a través de preguntas inducentes a obtener las respuestas previstas. Es la hipótesis de la mano peluda.
Otros opinan que en Panamá la popularidad es simplemente el resultado de la exposición a los medios de comunicación y no guarda relación con el desempeño de los gobernantes. Se puede ser incapaz y popular a la vez. Terrible interpretación, pienso, porque si este es nuestro caso, las esperanzas de resolver los ingentes problemas nacionales se disipan ante la cruda realidad de una esquizofrenia colectiva.
Otros dicen que nuestro pueblo no entiende su responsabilidad de exigirle al gobernante acciones que se encaminen a la solución de nuestros problemas. Es la hipótesis de la inmadurez política del ciudadano, quien ignora que debe reclamar de sus gobernantes un buen desempeño y en vez los premia con su aceptación y les perdona su incapacidad. Hay otros que sugieren que la dicotomía de esta encuesta es producto de la conducta plácida y conciliadora de la oposición. Aseguran que la oposición política es tan cariñosa, condescendiente y cooperadora que no está cumpliendo con su papel de criticar y corregir. Esta postura ha sido expresada por facciones dentro del PRD que están en desacuerdo con su dirigencia actual, la cual perciben como cómplice de la administración de Moscoso, y, ¿por qué no? No descartemos la posibilidad de que el ambiente navideño haya hecho más dulce el carácter de todos, elevando la calificación de los gobernantes en forma similar a la época en que los educadores incrementábamos las notas de los estudiantes con la famosa "apreciación".
Interpretaciones hay muchas y probablemente nunca acabaremos de entender estos resultados contradictorios. Pero hay un elemento preocupante en esta encuesta y es que Mireya Moscoso y su equipo, adormecidos por el éter de la supuesta popularidad en ella reflejada, ignoren el estado deplorable del país y se resistan a actuar para evitar la debacle. Si los resultados de esta encuesta no han sido amañados, lo que no deja de ser una posibilidad, entonces nuestra propia condescendencia será la principal culpable de la inminente caída en el abismo que tenemos enfrente y que nuestros dirigentes han preferido ignorar.

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