Una estrategia errónea
Ante la polémica intra partidaria que se ha dado en los últimos días, deseamos dejar sentada nuestra posición ante la membresía del partido y ante la ciudadanía. La situación ha irritado tanto a la alta dirigencia de mi partido que, en su desesperación, no han encontrado otra solución que elaborar la estrategia de acusarme de querer destruir a mi partido. Estrategia que tiene como único objetivo aislarme de la membresía del partido al cual tanto he dado y que tantas distinciones me ha dado.
Tenía la infundada esperanza de que el escenario del Directorio Nacional iba a servir para iniciar un plan de corrección de la errónea estrategia utilizada para manejar al partido, ya que la actual nos ha colocado en la situación más crítica que ha vivido el partido después del período inmediatamente posterior a la invasión de 1989. La membresía y la ciudadanía son testigos de lo sucedido en ese encuentro y cómo se empañó el objetivo del mismo.
Todos conocemos el estado en que quedó nuestro partido en 1989 y que fuimos muy pocos los que creíamos en un resurgimiento del proceso iniciado por Omar Torrijos. En ese entonces éramos pocos los que decíamos que no era necesario cambiarle el nombre al partido ni renegar del "11" en nuestra bandera y mucho menos del uniforme militar de Omar. Fuimos muchos los que comprendimos que la obra de ese hombre era superior al egoísmo político de sus adversarios y a la cobardía política de quienes decían ser sus seguidores y proclamaban por los cambios que acabamos de mencionar. También fuimos muchos los que comprendimos que teníamos un compromiso con Omar y no desmayamos hasta conseguir ese gran sueño de él, que era el de restablecer la plena soberanía en nuestro país.
En 1999 cuando decidimos voluntariamente separarnos de la dirección del partido, lo hicimos porque deseábamos darle la oportunidad a otros dirigentes y que éstos demostraran sus capacidades. En ese entonces dejamos un partido con 363,000 miembros inscritos que aunque había perdido las elecciones presidenciales había demostrado su poder al ganar en todos los otros eventos electorales de ese año. Por eso lo dejamos con 34 legisladores, 28 alcaldes y más de 250 representantes de corregimiento. Lo más importante fue que dejamos un partido con una imagen moral diferente ante los ojos de la ciudadanía al punto, que nuestro mayor adversario político, se atrevió a plantearnos en julio del 1999 una alianza legislativa.
Nadie puede negar que el partido ha sufrido una merma en la apreciación de la ciudadanía. Esta merma definitivamente tiene su origen en el descontento que existe entre nuestros legisladores y que tuvo su mayor expresión en enero de este año. Esto era totalmente previsible. Este descontento trajo como consecuencia un relajamiento de la disciplina partidaria la cual ya venía desde el ejemplo que se dio durante las elecciones de 1999 en San Miguelito, cuando no se acató la estrategia del partido y perdimos 2 legisladores y la alcaldía. Por último, se perdió la autoridad cuando los legisladores actuales toman conciencia de que los más altos dirigentes del CEN han colocado sus intereses personales por delante de la colectividad. Por todo esto se desencadenan los acontecimientos ya conocidos por toda la membresía.
Un partido de oposición que no practique esa opción, es como el músculo que no se utiliza, se atrofia. Y cuando un colectivo de principios bien definidos hace concesiones fundamentales, se desprestigia y esto ha sucedido con principios del partido en materia de política internacional. Estas posiciones nos hace pensar que dentro de la dirigencia existe la concepción de que "al poder como sea, no importa el costo".
Todo lo anteriormente mencionado constituyen las verdaderas causas del porqué nuestro partido ha caído estrepitosamente en las encuestas nacionales. Señores de la dirigencia no se engañen ni menoscaben la capacidad política de nuestros copartidarios. Querer venderle a nuestra membresía que el deterioro es por causa de mis declaraciones es no querer ver la realidad o justificar una actitud derrotista, consciente en algunos y conveniente en otros.
La situación se torna más peligrosa para nosotros, cuando nuestro Secretario General y quienes lo rodean no han entendido que nuestro partido se hizo grande y poderoso por su apertura democrática integral y la tolerancia de sus dirigentes que supimos convivir con los tiempos modernos sin renunciar a nuestras metas.
Se me dice públicamente que critique dentro del partido. No jueguen con la inteligencia de nuestro partido, es por todos conocidos que en la intimidad, al igual que en las elecciones de 1999, y desde entonces, no somos bienvenidos por la dirigencia en ninguno de los actos del partido y cuando hacemos un esfuerzo de unidad, como fue nuestra asistencia a la cena de la Unidad de Santiago y en el congreso de agosto, somos ofendidos políticamente. Es por todos conocido que a San Miguelito, Chitré, Las Tablas, Santiago, Arraiján se llamó y se amenazó para que mis amigos no asistieran a reuniones programadas conmigo. En Arraiján se llegó hasta decir que nadie podía reunirse conmigo sin autorización de la alta dirigencia.
Según mis detractores la traición consiste en haber pedido que se hagan rectificaciones de estrategias que nos llevan por mal camino. Porque para ellos en su mundo irreal les conviene, postulan que se atenta contra la imagen del partido cuando se solicita que nuestro candidato del 2004 sea producto de un debate y una contienda electoral abierta para que ésta dé fortaleza a esa candidatura. Para ellos es acto de destrucción del partido el decir que una candidatura está cavando su propia sepultura cuando es producto de la imposición, del hostigamiento y la persecución. Espero que no me digan que estoy equivocado y que en el partido hay ambiente de coexistencia y tolerancia, decir eso, sería otra burla.
Yo no puedo ser como otros, que entre ellos, dicen que Martín gana dentro del partido pero que fuera de él pierde. He llegado a la conclusión que esas personas son fatalistas por diferentes motivos. Unos por un sentimiento de agradecimiento a Omar, otros porque le temen a un debate interno aunque Martín Torrijos sea el ganador, éstos hablan de divisiones que se pueden generar y los más peligrosos, los que quieren que el partido pierda en el 2004. En ninguno de estos grupos me encontrarán a mí.
Yo pienso que cualquier candidato que salga de una confrontación electoral interna tendrá una gran fortaleza electoral, eso ya lo demostramos en 1994 y en 1999.
222Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Si mi pecado es pensar entonces soy condenado, seguiré pecando, porque quiero que mi partido gane las elecciones del 2004. - Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Con un candidato preparado, con experiencia, torrijista, valiente y que sea producto de una contienda abierta, de cara a la ciudadanía, sin temor, sin escondrijos políticos, afrontando los problemas nacionales por valor, con pericia e inteligencia. Atacando la incapacidad, la corrupción, la indolencia de este desgobierno y su insensibilidad ante el orgullo nacional y con un plan de gobierno coherente como sabemos hacerlo los del PRD ¡claro que Dios mediante, ganaremos las elecciones!
Tenía la infundada esperanza de que el escenario del Directorio Nacional iba a servir para iniciar un plan de corrección de la errónea estrategia utilizada para manejar al partido, ya que la actual nos ha colocado en la situación más crítica que ha vivido el partido después del período inmediatamente posterior a la invasión de 1989. La membresía y la ciudadanía son testigos de lo sucedido en ese encuentro y cómo se empañó el objetivo del mismo.
Todos conocemos el estado en que quedó nuestro partido en 1989 y que fuimos muy pocos los que creíamos en un resurgimiento del proceso iniciado por Omar Torrijos. En ese entonces éramos pocos los que decíamos que no era necesario cambiarle el nombre al partido ni renegar del "11" en nuestra bandera y mucho menos del uniforme militar de Omar. Fuimos muchos los que comprendimos que la obra de ese hombre era superior al egoísmo político de sus adversarios y a la cobardía política de quienes decían ser sus seguidores y proclamaban por los cambios que acabamos de mencionar. También fuimos muchos los que comprendimos que teníamos un compromiso con Omar y no desmayamos hasta conseguir ese gran sueño de él, que era el de restablecer la plena soberanía en nuestro país.
En 1999 cuando decidimos voluntariamente separarnos de la dirección del partido, lo hicimos porque deseábamos darle la oportunidad a otros dirigentes y que éstos demostraran sus capacidades. En ese entonces dejamos un partido con 363,000 miembros inscritos que aunque había perdido las elecciones presidenciales había demostrado su poder al ganar en todos los otros eventos electorales de ese año. Por eso lo dejamos con 34 legisladores, 28 alcaldes y más de 250 representantes de corregimiento. Lo más importante fue que dejamos un partido con una imagen moral diferente ante los ojos de la ciudadanía al punto, que nuestro mayor adversario político, se atrevió a plantearnos en julio del 1999 una alianza legislativa.
Nadie puede negar que el partido ha sufrido una merma en la apreciación de la ciudadanía. Esta merma definitivamente tiene su origen en el descontento que existe entre nuestros legisladores y que tuvo su mayor expresión en enero de este año. Esto era totalmente previsible. Este descontento trajo como consecuencia un relajamiento de la disciplina partidaria la cual ya venía desde el ejemplo que se dio durante las elecciones de 1999 en San Miguelito, cuando no se acató la estrategia del partido y perdimos 2 legisladores y la alcaldía. Por último, se perdió la autoridad cuando los legisladores actuales toman conciencia de que los más altos dirigentes del CEN han colocado sus intereses personales por delante de la colectividad. Por todo esto se desencadenan los acontecimientos ya conocidos por toda la membresía.
Un partido de oposición que no practique esa opción, es como el músculo que no se utiliza, se atrofia. Y cuando un colectivo de principios bien definidos hace concesiones fundamentales, se desprestigia y esto ha sucedido con principios del partido en materia de política internacional. Estas posiciones nos hace pensar que dentro de la dirigencia existe la concepción de que "al poder como sea, no importa el costo".
Todo lo anteriormente mencionado constituyen las verdaderas causas del porqué nuestro partido ha caído estrepitosamente en las encuestas nacionales. Señores de la dirigencia no se engañen ni menoscaben la capacidad política de nuestros copartidarios. Querer venderle a nuestra membresía que el deterioro es por causa de mis declaraciones es no querer ver la realidad o justificar una actitud derrotista, consciente en algunos y conveniente en otros.
La situación se torna más peligrosa para nosotros, cuando nuestro Secretario General y quienes lo rodean no han entendido que nuestro partido se hizo grande y poderoso por su apertura democrática integral y la tolerancia de sus dirigentes que supimos convivir con los tiempos modernos sin renunciar a nuestras metas.
Se me dice públicamente que critique dentro del partido. No jueguen con la inteligencia de nuestro partido, es por todos conocidos que en la intimidad, al igual que en las elecciones de 1999, y desde entonces, no somos bienvenidos por la dirigencia en ninguno de los actos del partido y cuando hacemos un esfuerzo de unidad, como fue nuestra asistencia a la cena de la Unidad de Santiago y en el congreso de agosto, somos ofendidos políticamente. Es por todos conocido que a San Miguelito, Chitré, Las Tablas, Santiago, Arraiján se llamó y se amenazó para que mis amigos no asistieran a reuniones programadas conmigo. En Arraiján se llegó hasta decir que nadie podía reunirse conmigo sin autorización de la alta dirigencia.
Según mis detractores la traición consiste en haber pedido que se hagan rectificaciones de estrategias que nos llevan por mal camino. Porque para ellos en su mundo irreal les conviene, postulan que se atenta contra la imagen del partido cuando se solicita que nuestro candidato del 2004 sea producto de un debate y una contienda electoral abierta para que ésta dé fortaleza a esa candidatura. Para ellos es acto de destrucción del partido el decir que una candidatura está cavando su propia sepultura cuando es producto de la imposición, del hostigamiento y la persecución. Espero que no me digan que estoy equivocado y que en el partido hay ambiente de coexistencia y tolerancia, decir eso, sería otra burla.
Yo no puedo ser como otros, que entre ellos, dicen que Martín gana dentro del partido pero que fuera de él pierde. He llegado a la conclusión que esas personas son fatalistas por diferentes motivos. Unos por un sentimiento de agradecimiento a Omar, otros porque le temen a un debate interno aunque Martín Torrijos sea el ganador, éstos hablan de divisiones que se pueden generar y los más peligrosos, los que quieren que el partido pierda en el 2004. En ninguno de estos grupos me encontrarán a mí.
Yo pienso que cualquier candidato que salga de una confrontación electoral interna tendrá una gran fortaleza electoral, eso ya lo demostramos en 1994 y en 1999.
222Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Si mi pecado es pensar entonces soy condenado, seguiré pecando, porque quiero que mi partido gane las elecciones del 2004. - Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Con un candidato preparado, con experiencia, torrijista, valiente y que sea producto de una contienda abierta, de cara a la ciudadanía, sin temor, sin escondrijos políticos, afrontando los problemas nacionales por valor, con pericia e inteligencia. Atacando la incapacidad, la corrupción, la indolencia de este desgobierno y su insensibilidad ante el orgullo nacional y con un plan de gobierno coherente como sabemos hacerlo los del PRD ¡claro que Dios mediante, ganaremos las elecciones!