Una ley contra las clases humildes de Costa Abajo II
Tal como lo prometiéramos a Uds., presentamos el final de la carta abierta que Monseñor Carlos María Ariz enviara a la señora presidenta Mireya Moscoso en torno al rechazo de la Ley 44 del 31 de agosto de 1999 de parte del equipo misionero de la Costa Abajo por los males que ocasionaría a miles de hombres, mujeres y niños que viven en ese sector del país. Entre las razones para este rechazo anotamos: Razones del método: La metodología usada para esta Ley de la República nos parece, al menos precipitada. Apenas se debatió en la Asamblea, no hubo diálogo con las personas afectadas, no salió a discusión pública en los distintos medios de comunicación y se aprobó a prisa y corriendo, el último día de la Asamblea Legislativa anterior.
Tenemos serias dudas de que en su aprobación se contara con estudios imparciales, especialmente, antropológicos y sociales.
Razones de acaparamiento: No compartimos que el Canal necesite más de mil kilómetros cuadrados de tierra para su mejoramiento futuro. ¿No existirán otras opciones que impliquen menos sacrificios de vidas humanas y menos atentados a la naturaleza, aunque dejen muchos dividendos? Nuestras sospechas sobre los lagos que se están proyectando no son tanto las aguas del Canal, cuanto los negociados hidroeléctricos y otros que se están fraguando. ¿No es el ingreso más neto de la Autoridad del Canal la producción de energía eléctrica?
Razones históricas: La ley acapara en la provincia de Colón, más de dos mil kilómetros cuadrados de tierra, casi la mitad de lo que es la Costa Abajo. Sin embargo, las autoridades del Canal, en su historia, no hicieron en esta región, un metro de tierra asfaltada, ni un Centro de Salud y han devuelto una selva contaminada de bombas sin explotar. Ahora se proyecta un puente sobre el Canal, pero no por la Costa Abajo, y las carreteras de acceso a los proyectos son por Panamá y Coclé. La historia pasada no invita a ser optimista.
Como Equipos Misioneros y Evangelizadores, aunque nos oponemos a la ley sí queremos la vida y el desarrollo integral de Costa Abajo. Abrigamos la esperanza de un futuro nuevo para miles de campesinos, sin la Ley 44. A ellos dedicamos nuestras vidas y con ellos estamos dispuestos a cooperar. Dios primero.
Muy estimada, señora Presidenta, conociendo su sensibilidad social y su adopción de grandes compromisos a favor de nuestro pueblo marginado, me es grato acudir a Su Excelencia, plenamente confiado, de que aceptará las decisiones oportunas a favor de las familias campesinas que van a ser, duramente golpeadas por el proyecto de modernización del Canal, si no resuelven sus planteamientos e inquietudes que han hecho esos campesinos y campesinas evangelizadoras.
Ojalá que el proyecto de modernización del Canal no conlleve la desolación a muchos hermanos campesinos, sino que todos los panameños nos veamos enriquecidos con una profunda satisfacción y un permanente bienestar social.
Hago propicia la ocasión para reiterar a la señora Presidenta nuestro testimonio de consideración y respeto.
Atentamente, Carlos María Ariz,
Obispo de Colón y Kuna Yala.
Tenemos serias dudas de que en su aprobación se contara con estudios imparciales, especialmente, antropológicos y sociales.
Razones de acaparamiento: No compartimos que el Canal necesite más de mil kilómetros cuadrados de tierra para su mejoramiento futuro. ¿No existirán otras opciones que impliquen menos sacrificios de vidas humanas y menos atentados a la naturaleza, aunque dejen muchos dividendos? Nuestras sospechas sobre los lagos que se están proyectando no son tanto las aguas del Canal, cuanto los negociados hidroeléctricos y otros que se están fraguando. ¿No es el ingreso más neto de la Autoridad del Canal la producción de energía eléctrica?
Razones históricas: La ley acapara en la provincia de Colón, más de dos mil kilómetros cuadrados de tierra, casi la mitad de lo que es la Costa Abajo. Sin embargo, las autoridades del Canal, en su historia, no hicieron en esta región, un metro de tierra asfaltada, ni un Centro de Salud y han devuelto una selva contaminada de bombas sin explotar. Ahora se proyecta un puente sobre el Canal, pero no por la Costa Abajo, y las carreteras de acceso a los proyectos son por Panamá y Coclé. La historia pasada no invita a ser optimista.
Como Equipos Misioneros y Evangelizadores, aunque nos oponemos a la ley sí queremos la vida y el desarrollo integral de Costa Abajo. Abrigamos la esperanza de un futuro nuevo para miles de campesinos, sin la Ley 44. A ellos dedicamos nuestras vidas y con ellos estamos dispuestos a cooperar. Dios primero.
Muy estimada, señora Presidenta, conociendo su sensibilidad social y su adopción de grandes compromisos a favor de nuestro pueblo marginado, me es grato acudir a Su Excelencia, plenamente confiado, de que aceptará las decisiones oportunas a favor de las familias campesinas que van a ser, duramente golpeadas por el proyecto de modernización del Canal, si no resuelven sus planteamientos e inquietudes que han hecho esos campesinos y campesinas evangelizadoras.
Ojalá que el proyecto de modernización del Canal no conlleve la desolación a muchos hermanos campesinos, sino que todos los panameños nos veamos enriquecidos con una profunda satisfacción y un permanente bienestar social.
Hago propicia la ocasión para reiterar a la señora Presidenta nuestro testimonio de consideración y respeto.
Atentamente, Carlos María Ariz,
Obispo de Colón y Kuna Yala.