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Una luz menos


Se apagó una luz de la humanidad, murió José Saramago a los 87 años de edad. En 1998 la Academia Sueca le confirió el Premio Nobel de literatura por su obra Ensayo sobre la ceguera. Como muchos intelectuales europeos que vivieron la censura y persecución de las dictaduras de derecha, como la de Salazar en Portugal, o la de Franco en España, Saramago fue un hombre de izquierdas y en su momento se identificó con la llamada Revolución de los claveles de 1974, que estableció las bases del Estado liberal de derecho. Saramago fue un hombre de polémicas por su visión crítica del papel que juega la religión en el mundo actual. Su novela El Evangelio según Jesucristo, fue oficialmente vetada por el gobierno portugués en 1991, por supuestamente ofender a los católicos. Su última novela, Caín, publicada el año pasado, vuelve sobre los temas religiosos, entretejiendo esta vez una serie de dudas y reflexiones sobre historias del Viejo Testamento, espina dorsal de varias religiones. También hizo una crítica de la política con sus novelas Ensayo sobre la lucidez y La balsa de piedra. Saramago dijo en una entrevista reciente que no escribía para agradar ni tampoco para ser desagradable, sino para motivar a la gente a pensar. La forma crítica con la que abordó distintas cuestiones centrales a la herencia del pensamiento occidental no estaba destinada a rechazar o destruir algo en particular, sino a acercar la llama encendida de la razón a los rincones tenebrosos de la cultura contemporánea.

101 años de Panamá América

 
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