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Una medalla de oro para Mireya


En estos tiempos de olimpíadas, la maratón de la corrupción ya tiene su ganadora y su oro olímpico: la sorprendente Mireya Moscoso. A cinco días de finalizar su gobierno, la presidenta deslumbra al mundo con su decisión de indultar a cuatro terroristas de origen cubano, Posada Carriles, Gaspar Jiménez, Guillermo Novo y Pedro Remón. Estos señores, acusados de fraguar un crimen contra el presidente de Cuba, Fidel Castro en la Universidad de Panamá, hoy quedan libres para que sus mentes enfermas sigan planeando más crímenes y desgracias a nuestros pueblos.
Desde el momento en que el gobierno cubano alertó sobre las maquinaciones que se estaban dando para darle el indulto a esos terroristas y la intención de romper relaciones con nuestro país, si se daba tal hecho, afloraron diversas reacciones de los diferentes grupos que influyen en la opinión pública nacional.
El centro de esas discusiones se establece en la conveniencia o no de romper relaciones diplomáticas con Cuba. La mayoría de los argumentos se basa en que esta ruptura puede perjudicar el intercambio comercial con la Isla y se verán perjudicados muchos empresarios panameños. O sea, la esencia del indulto se deja a un lado y sólo se examina su aspecto utilitarista. La moral, la ética y los principios, se apartan hacia un rincón de la realidad.
Cuando los cubanos denuncian que se estaba tramando el indulto a los terroristas, muchos personeros del gobierno calificaron ese anuncio como un mero bochinche. Tal reacción insulta la inteligencia colectiva de este país, pues está claro, que un país como Cuba no va a jugar al bochinche en una situación tan delicada como lo son las relaciones diplomáticas con los diferentes países. El tiempo y los hechos le han dado la razón a los cubanos. Por más que la presidenta se empeñe en vender la idea de que ella no había pensado en el indulto y que tomó la decisión después de "la amenaza del gobierno cubano" de romper relaciones; no creemos que tales decisiones las tome una mandataria guiada sólo por la reacción compulsiva de llevar la contraria. El indulto estaba programado y, conociendo el historial corrupto que ha caracterizado a este gobierno, no es de extrañar que fuertes grupos económicos de cubanos-norteamericanos radicados en Miami le hayan ofrecido unas "buenas razones" a la mandataria para que concediera el indulto a esos terroristas, dejándole un problema más al nuevo gobierno de Martín Torrijos.
El tiempo revelará las verdaderas razones de estos indultos a terroristas, pero de lo que estamos seguros es que no se han dado por motivos altruistas o humanistas. Oscuros intereses se han tejido y al final de la carrera, llegando a la meta de este gobierno, no hay duda de quién va a lucir la medalla de oro de la corrupción.
angeltv21@hotmail.com

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