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Una nueva constitución


Algo he escuchado sobre las intenciones de algunos legisladores de producir cambios integrales a la Constitución Nacional para que sea aprobada en dos legislativas consecutivas. Nada más de mi agrado que ésta idea. Soy de la opinión de que, necesitamos una nueva Carta Magna, basada en modernización y actualización, de acuerdo al momento y las necesidades que vivimos.
Si recordamos que la Constitución vigente es de la época de los militares, de los años setenta, con el corte dictatorial que ellos le imprimieron, estamos seguros de que es necesario un cambio radical, cuando ya ni los militares existen como tales, aunque los que aún quedan crean que la dejaron en el 90 por buena. ¡NO! Luego de la liberación por los norteamericanos, en diciembre de 1989, al tomar posesión el Presidente Endara, debió juramentarse sobre la de 1946 y adoptarla temporalmente hasta que se elaborara otra nueva. Al no poder volver atrás, me siento frustrada y pienso que se perdió una oportunidad linda, ya que en ese momento se vivía un período irregular en Panamá y todo era permitido. Tenía el apoyo del 75 % de la población que hubiera aprobado lo que hubiera hecho para modernizar la república.
Era el momento de crear una verdadera república democrática, pero con bases fuertes en ese sentido y sin los vicios de los militares. Por desgracia, dejaron los rastros de ellos y aún tenemos que vivir con ese sufrimiento, porque existimos a medias: no somos ni militaristas ni democráticos del todo; vivimos de retazos en donde pensamos en libertad, pero actuamos en dictadura en muchos aspectos. Luego de 21 años, esa influencia era grande, por lo que era necesario eliminarla de tajo y desde el principio.
Nuestros políticos de 1989 no tuvieron la visión de estadistas que debieron tener después de tantos meses de "espera y preparación" entre las elecciones y la liberación. Hubieran modificado y modernizado los sindicatos y cambiado poco a poco la mentalidad de sus dirigentes. Era indispensable eliminar la corrupción institucionalizada y enderezar el poder judicial que no da seguridad y que goza de los vicios de antaño. En fin, es llover sobre mojado, pero me desahogo diciendo en esta columna mis preocupaciones.
Más tarde quisieron emparchar la Constitución y llamaron a un referéndum para aprobar o no 54 artículos de ella, que desde luego, fueron rechazados por el pueblo, ya que hubiera sido una modificación espantosa y quedábamos peor. Necesitamos un cambio integral que nos coloque en el consenso de los países democráticos modernos y de avanzada. No sé hasta cuando continuaremos con el lastre de los militares.
No pensemos más en una Constituyente, porque no es constitucional. Si la Carta que nos gobierna tiene sus artículos que indican la forma de hacer una nueva propuesta, pues acatemos esas indicaciones y hagamos rápido lo que será lento. Entre más pronto empecemos será mejor. Si es necesario nombrar ad-honoren un grupo representativo de personas de todos los estratos y grupos para que, en un tiempo perentorio y estipulado elaboren un borrador que sirva de base para su discusión y consultas, se hace. Si esa es la única forma de cambio, ni modo; así será.
Creo que el gobierno de la Presidenta Moscoso tendría un punto positivo a su favor. Los panameños queremos un cambio, queremos parecer gente como otros países. Se necesita modificar profundamente tantas cosas como la descentralización de los municipios, el presidencialismo, el excesivo poder de los partidos políticos y otros puntos, que son abiertamente dictatoriales. ¡Ay, ay, ay! Si yo tuviera en mis manos lo que pienso, lo haría ya.

101 años de Panamá América

 
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