Una nueva terminal de transporte en Panamá
La ciudad de Panamá tiene una población de más de 704,000 habitantes, pero es el centro motor de la economía, en consecuencia, las actividades que se desarrollan aquí son la base para el crecimiento del resto del país. De allí, que el hecho de que cada día la ciudad de Panamá, sea más competitiva y con más y mejores servicios repercute significativamente en el desarrollo de la nación. Por lo tanto, la inauguración del terminal de transporte, era una necesidad sentida por los ciudadanos y ayudará a mejorar nuestra imagen de una ciudad moderna para el siglo XXI.
La ciudad de Panamá como centro motor de la economía concentra más del 60% del PIB y es además la base de todas las transacciones comerciales, sociales, educativas y políticas del país. Por eso, el volumen de movimiento de pasajeros hacia el resto del país. La dispersión de las diferentes terminales para la entrada y salida de pasajeros en todo el perímetro de la ciudad, no sólo es un obstáculo para la circulación, sino que conlleva altos costos de movilización de los usuarios. Desde hace muchos años, las ciudades modernas tienen su terminal de transporte, que son el centro de distribución y movimiento de población. La ciudad de Panamá por las disputas de las diferentes rutas y la desorganización de transporte público no había podido disponer de una terminal efectiva.
En la República de Panamá, en la década de los ochentas, se construyeron las terminales de David, Santiago y Chitré, con grandes éxitos y una coordinación eficiente con los transportistas. Estas terminales son el centro de distribución y movimiento de pasajeros en estas ciudades. Es decir, ya tenemos experiencia en el país con el manejo de estas terminales. El caso de la ciudad de Panamá es único, la falta de espacio y la incapacidad de ver una visión más amplia del servicio de transporte, limitó durante años este proceso.
El hecho de que se hayan unido transportistas y empresarios para el desarrollo de la Terminal de Transporte, es sin duda una avance importante. Pero lo más importante ahora es ser capaces de transferir todas las terminales dispersas por la ciudad a la Terminal Central. Es decir, aprovechar en forma objetiva y productiva la Terminal, para mejorar las condiciones viales de la ciudad y ampliar en forma efectiva el servicio a los ciudadanos.
Esta feliz idea, nos debe llenar de orgullo y de satisfacción a los usuarios y a los ciudadanos de la ciudad, porque sin dudas es un cambio positivo, es una manera de ser una ciudad más competitiva y moderna.
Ayer cuando fui a la terminal, respiré un aire de modernidad, organización y de una nueva cultura para la compra de los boletos y en la entrada y salidas a los autobuses. En fin, debo manifestar que hay un cambio de actitud en la población que usa los servicios del transporte y en los propios transportistas. Por eso, felicito la idea y estoy seguro que este ejemplo de inversión, mejora la calidad de servicios a los ciudadanos y se debe repetir con otras terminales de las rutas intraurbano en San Miguelito, área Este y Oeste de la ciudad.
Quedan pendiente rezagos de la cultura del juega vivo de los panameños. El éxito de la Terminal depende de la capacidad de la Autoridad del Transporte Terrestre, de ejercer su mando y garantizar que todas las rutas hacia el interior tengan su entrada y salida en la Terminal Central. Si no aplicamos la ley, el caos será gigantesco y la Terminal quedará siendo un elefante blanco.
Una de las cosas que me llamó la atención de mi visita fue la cantidad de comercios y cadenas de restaurantes localizadas en la Terminal. Es signo de que los comerciantes están conscientes que en la terminal habrá una movilización impactante todos los 365 días del año. Pero lo que no está acorde con la realidad económica actual, son los precios de las comidas en los restaurantes y me sorprendió que cuando fui a la única panadería del Terminal, estaba abarrotada y la gente pedía unas michas de pan y una bebida. En cambio hay más de tres casas de empeño. La conclusión es que la economía sigue desacelerada y que no hay circulante en la calle. Por lo tanto, los restaurantes de la Terminal tendrán en los próximos días que ajustar sus precios. Recuerden comerciantes que los que utilizan este servicio en la terminal son personas de limitados recursos.
El ejemplo de unidad, organización y coordinación entre transportistas, empresarios, gobiernos nacional y municipio, es sin duda un ejemplo que debemos imitar, el desarrollo es tarea de todos, sólo es posible si conjugamos el verbo emprender. Felicito a los promotores de la idea y espero que todos cooperemos en convertir este espacio, en un centro de servicios para una Gran Ciudad.
La ciudad de Panamá como centro motor de la economía concentra más del 60% del PIB y es además la base de todas las transacciones comerciales, sociales, educativas y políticas del país. Por eso, el volumen de movimiento de pasajeros hacia el resto del país. La dispersión de las diferentes terminales para la entrada y salida de pasajeros en todo el perímetro de la ciudad, no sólo es un obstáculo para la circulación, sino que conlleva altos costos de movilización de los usuarios. Desde hace muchos años, las ciudades modernas tienen su terminal de transporte, que son el centro de distribución y movimiento de población. La ciudad de Panamá por las disputas de las diferentes rutas y la desorganización de transporte público no había podido disponer de una terminal efectiva.
En la República de Panamá, en la década de los ochentas, se construyeron las terminales de David, Santiago y Chitré, con grandes éxitos y una coordinación eficiente con los transportistas. Estas terminales son el centro de distribución y movimiento de pasajeros en estas ciudades. Es decir, ya tenemos experiencia en el país con el manejo de estas terminales. El caso de la ciudad de Panamá es único, la falta de espacio y la incapacidad de ver una visión más amplia del servicio de transporte, limitó durante años este proceso.
El hecho de que se hayan unido transportistas y empresarios para el desarrollo de la Terminal de Transporte, es sin duda una avance importante. Pero lo más importante ahora es ser capaces de transferir todas las terminales dispersas por la ciudad a la Terminal Central. Es decir, aprovechar en forma objetiva y productiva la Terminal, para mejorar las condiciones viales de la ciudad y ampliar en forma efectiva el servicio a los ciudadanos.
Esta feliz idea, nos debe llenar de orgullo y de satisfacción a los usuarios y a los ciudadanos de la ciudad, porque sin dudas es un cambio positivo, es una manera de ser una ciudad más competitiva y moderna.
Ayer cuando fui a la terminal, respiré un aire de modernidad, organización y de una nueva cultura para la compra de los boletos y en la entrada y salidas a los autobuses. En fin, debo manifestar que hay un cambio de actitud en la población que usa los servicios del transporte y en los propios transportistas. Por eso, felicito la idea y estoy seguro que este ejemplo de inversión, mejora la calidad de servicios a los ciudadanos y se debe repetir con otras terminales de las rutas intraurbano en San Miguelito, área Este y Oeste de la ciudad.
Quedan pendiente rezagos de la cultura del juega vivo de los panameños. El éxito de la Terminal depende de la capacidad de la Autoridad del Transporte Terrestre, de ejercer su mando y garantizar que todas las rutas hacia el interior tengan su entrada y salida en la Terminal Central. Si no aplicamos la ley, el caos será gigantesco y la Terminal quedará siendo un elefante blanco.
Una de las cosas que me llamó la atención de mi visita fue la cantidad de comercios y cadenas de restaurantes localizadas en la Terminal. Es signo de que los comerciantes están conscientes que en la terminal habrá una movilización impactante todos los 365 días del año. Pero lo que no está acorde con la realidad económica actual, son los precios de las comidas en los restaurantes y me sorprendió que cuando fui a la única panadería del Terminal, estaba abarrotada y la gente pedía unas michas de pan y una bebida. En cambio hay más de tres casas de empeño. La conclusión es que la economía sigue desacelerada y que no hay circulante en la calle. Por lo tanto, los restaurantes de la Terminal tendrán en los próximos días que ajustar sus precios. Recuerden comerciantes que los que utilizan este servicio en la terminal son personas de limitados recursos.
El ejemplo de unidad, organización y coordinación entre transportistas, empresarios, gobiernos nacional y municipio, es sin duda un ejemplo que debemos imitar, el desarrollo es tarea de todos, sólo es posible si conjugamos el verbo emprender. Felicito a los promotores de la idea y espero que todos cooperemos en convertir este espacio, en un centro de servicios para una Gran Ciudad.