¿Una OPEP para los políticos?
Sabemos que la ONU no ha sido amiga de Estados Unidos (EU) en años recientes. Por el contrario, ha dificultado la guerra contra el terrorismo, apoya a tiranos dándoles asientos en la Comisión de Derechos Humanos y su presupuesto es manirroto y fraudulento, a pesar que EU paga por el grueso de las cuentas. Por último, la ONU se ha convertido en la plataforma de la retórica antiamericana, de parte de gobiernos que reciben ayuda económica estadounidense.
Pero la situación está por empeorar. Bajo el liderazgo de Francia y Brasil, la ONU ahora quiere imponer impuestos globales.
En una reciente cumbre de la ONU, políticos de más de 100 países apoyaron un impuesto global de $50 mil millones para financiar más ayuda extranjera y esos burócratas tienen muchos esquemas para asaltar a los contribuyentes alrededor del mundo.
Uno de los planes favoritos es un impuesto sobre las transacciones financieras, lo cual afectaría especialmente a EU que tiene el sistema financiero más grande.
Los estadounidenses no van a querer pagar un impuesto a la ONU cada vez que utilicen un cajero electrónico, pero eso sería apenas la punta del iceberg. Los cleptómanos de la ONU también quieren un impuesto sobre el uso de la energía, por lo que si usted utiliza su tarjeta de crédito para comprar gasolina estaría pagando dos impuestos. Y si utiliza la Internet para quejarse a su congresista pagaría otro impuesto, según los planes de la ONU.
Se trata de ideas infames, pero peor aún es la propuesta del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de crear una Organización Mundial Impositiva. Esta nueva y poderosa súper burocracia estaría facultada para imponer impuestos en todo el mundo.
Pero hay buenas noticias. El presidente Bush se opone a la creación de una nueva burocracia impositiva supranacional y no tiene ningunas intenciones de permitir que la ONU imponga impuestos a ciudadanos estadounidenses.
En una reciente cumbre de la ONU, la secretaria de Agricultura, Ann Veneman, rechazó de frente la noción de impuestos globales por ser eminentemente antidemocráticos. También dijo que "más ayuda internacional no es el remedio" sino que "el crecimiento económico es la solución a largo plazo contra el hambre y la pobreza".
Esa lógica no la entienden líderes como el presidente de Francia, Jacques Chirac, uno de los abanderados de los impuestos globales. Pero, ¿por qué vamos los estadounidenses a aceptar una infame política impositiva para complacer a Francia? El gobierno francés no se ha ganado nuestra amistad y Chirac, inclusive, amenazó a EU en la cumbre de la ONU diciendo que "sin importar cuán poderoso es EU, no podrá emerger victorioso oponiéndose a una idea apoyada por 100 países y que probablemente será respaldada por 150 países, creando una situación política nueva".
Bush correctamente ignora tales amenazas, pero las amenazas de la ONU no pueden ser ignoradas. La ONU ya tiene una miniburocracia conocida como Grupo Ad Hoc de Expertos sobre Cooperación Internacional en Cuestiones de Tributación, pretende convertirla en una comisión como segundo paso hacia un Organismo Internacional de Impuestos. Ese grupo recientemente publicó un informe para ayudar a gobiernos extranjeros a imponer impuestos sobre ganancias obtenidas en EU. Es una idea absurda porque EU atrae puestos de trabajo e inversiones de todo el mundo debido al peso relativamente bajo de nuestros impuestos. Eso molesta a gobiernos extranjeros que nos acusan de "competencia dañina en impuestos". Esos Estados benefactores están buscando el apoyo de otra burocracia izquierdista internacional, la OCDE basada en París, para acosar a las naciones con bajos impuestos.
A los países no competitivos, como Francia, se les debe permitir continuar con sus horribles sistemas de impuestos, pero no podemos permitirles que nos arrastren a todos los demás.
Impuestos globales y un Organismo Internacional de Impuestos son intentos de minar nuestras ventajas creando un cartel impositivo -una OPEP de los políticos- que el presidente Bush tiene toda la razón en rechazar.
(*) Académico de economía política de Heritage Foundation. www.aipenet.com
Pero la situación está por empeorar. Bajo el liderazgo de Francia y Brasil, la ONU ahora quiere imponer impuestos globales.
En una reciente cumbre de la ONU, políticos de más de 100 países apoyaron un impuesto global de $50 mil millones para financiar más ayuda extranjera y esos burócratas tienen muchos esquemas para asaltar a los contribuyentes alrededor del mundo.
Uno de los planes favoritos es un impuesto sobre las transacciones financieras, lo cual afectaría especialmente a EU que tiene el sistema financiero más grande.
Los estadounidenses no van a querer pagar un impuesto a la ONU cada vez que utilicen un cajero electrónico, pero eso sería apenas la punta del iceberg. Los cleptómanos de la ONU también quieren un impuesto sobre el uso de la energía, por lo que si usted utiliza su tarjeta de crédito para comprar gasolina estaría pagando dos impuestos. Y si utiliza la Internet para quejarse a su congresista pagaría otro impuesto, según los planes de la ONU.
Se trata de ideas infames, pero peor aún es la propuesta del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de crear una Organización Mundial Impositiva. Esta nueva y poderosa súper burocracia estaría facultada para imponer impuestos en todo el mundo.
Pero hay buenas noticias. El presidente Bush se opone a la creación de una nueva burocracia impositiva supranacional y no tiene ningunas intenciones de permitir que la ONU imponga impuestos a ciudadanos estadounidenses.
En una reciente cumbre de la ONU, la secretaria de Agricultura, Ann Veneman, rechazó de frente la noción de impuestos globales por ser eminentemente antidemocráticos. También dijo que "más ayuda internacional no es el remedio" sino que "el crecimiento económico es la solución a largo plazo contra el hambre y la pobreza".
Esa lógica no la entienden líderes como el presidente de Francia, Jacques Chirac, uno de los abanderados de los impuestos globales. Pero, ¿por qué vamos los estadounidenses a aceptar una infame política impositiva para complacer a Francia? El gobierno francés no se ha ganado nuestra amistad y Chirac, inclusive, amenazó a EU en la cumbre de la ONU diciendo que "sin importar cuán poderoso es EU, no podrá emerger victorioso oponiéndose a una idea apoyada por 100 países y que probablemente será respaldada por 150 países, creando una situación política nueva".
Bush correctamente ignora tales amenazas, pero las amenazas de la ONU no pueden ser ignoradas. La ONU ya tiene una miniburocracia conocida como Grupo Ad Hoc de Expertos sobre Cooperación Internacional en Cuestiones de Tributación, pretende convertirla en una comisión como segundo paso hacia un Organismo Internacional de Impuestos. Ese grupo recientemente publicó un informe para ayudar a gobiernos extranjeros a imponer impuestos sobre ganancias obtenidas en EU. Es una idea absurda porque EU atrae puestos de trabajo e inversiones de todo el mundo debido al peso relativamente bajo de nuestros impuestos. Eso molesta a gobiernos extranjeros que nos acusan de "competencia dañina en impuestos". Esos Estados benefactores están buscando el apoyo de otra burocracia izquierdista internacional, la OCDE basada en París, para acosar a las naciones con bajos impuestos.
A los países no competitivos, como Francia, se les debe permitir continuar con sus horribles sistemas de impuestos, pero no podemos permitirles que nos arrastren a todos los demás.
Impuestos globales y un Organismo Internacional de Impuestos son intentos de minar nuestras ventajas creando un cartel impositivo -una OPEP de los políticos- que el presidente Bush tiene toda la razón en rechazar.
(*) Académico de economía política de Heritage Foundation. www.aipenet.com