Una oportunidad histórica
El librito, o mejor dicho, el libreto de la actual administración, nos pareció escrito tan sólo hasta el tercer año de gobierno. Promueva una importante y trascendente reforma constitucional, desarrolle una reforma tributaria que resuelve el agudo déficit fiscal y que genere una base contributiva lo suficientemente generosa como para financiar sus programas sociales de gobierno; sanee financieramente la principal institución de seguridad social del país; y después, plantee en referéndum la más importante inversión pública de su país, desde la construcción del Canal de Panamá, hace poco menos de un siglo.
En el camino, genere confianza pública y ciudadana, con medidas de transparencia, como adecuando la legislación en esta materia, publicando cómo se gasta todo en la Internet, permitiendo el acceso de todos los ciudadanos a todas las etapas de los procesos de venta y licitaciones públicas, teniendo mejor criterio en la designación de funcionarios, y haciendo participar a la sociedad civil en los criterios para seleccionar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
En muchas áreas, los cambios no solamente son cuantitativos, sino también cualitativos: en el área económica, en la generación de empleos, en el sector energético, en el sector turismo, en el desarrollo institucional de la protección al ambiente, en la construcción de puentes, caminos, carreteras y autopistas, en la generación, distribución, facturación y cobro por el servicio de dotación de agua potable y en la construcción de viviendas para los más necesitados.
En otras áreas, si algo hemos avanzado, lo recorrido no se compadece ni con la cuantía de la inversión, ni con el esfuerzo realizado, ni con los resultados esperados por la población. v.gr. transporte, educación, salud y seguridad.
¿Qué tenemos como alternativas políticas dentro de pocos meses? El balance de casi todo estuvo bien, y de que podríamos aguantar más de lo mismo. No creo. Dos alternativas opositoras; para mí, una bien intencionada, pero que todavía no se repone del duro golpe del resultado electoral del 2004. Y realmente, la mejor de las tres, una candidatura centrista, que en el mejor estilo mexicano de Fox, rompe con el bipartidismo y plantea soluciones innovadoras para problemas viejos y problemas nuevos.