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Una ordenación territorial


Siendo Panamá un país donde la población rural expande su actividad agrícola y pecuaria con prácticas tradicionales, de tal forma que no se puede soportar más su crecimiento con métodos de uso de la tierra, que son altamente competitivos; reduciendo el área disponible para sus actividades, con sistemas de tala y quema que favorecen la erosión; disminuyen la fertilidad del suelo, disminuyen la capacidad de las cuencas, la calidad y disponibilidad de agua de ellas. Cuando el 77.6% del territorio nacional es ocupado por laderas de alto potencial erosivo, el 80,8% son tierras con severas limitaciones para las actividades agropecuarias, el 18,41% son tierras arables con limitaciones y necesidades de conversión progresiva para las prácticas agropecuarias de bajo impacto (agricultura orgánica y sistemas agroforestales o agrosilvopastoriles), sólo el 2,63% tiene potencial para fertirrigación, las áreas agrícolas bajo programas de irrigación sólo alcanzan el 9,38%, los recursos forestales sólo alcanzan un valor muy inferior al 40,4%, el 11,5% son bosques de producción y 51,9% bosques de protección, la expansión urbana no ha sido planificada.
Y la planeada ampliación de la cuenca canalera, exige un control más estricto sobre el uso de la tierra y la captación de más agua para las operaciones del mismo, en un área que se ha tomado de nuestro desarrollo. Hace imperioso la implementación de un Plan Nacional de Ordenación Territorial que favorezca la optimización de los recursos naturales incluyendo el recurso más importante del humano. Es importante tener claro que ordenación territorial es un conjunto de medidas, análisis, clasificaciones, inventarios, de los recursos de una determinada región, los cuales sirven de base para la gonoración de un conjunto de proyectos; los cuales visan desarrollar a la misma aprovechando y optimizando las capacidades de cada uno de los recursos que integran dicho territorio. Principalmente los recursos; suelo y agua, los cuales son la base para el desarrollo humano.
Si bien Panamá se dispone a iniciar un proceso de ordenación territorial en dos de sus provincias, Darién y Bocas del Toro, hace exactamente veinticinco años ya se daban los primeros intentos a escala provincial para alcanzar tal fin. Así fue el caso del Proyecto de Desarrollo Integrado de la Región Oriental de Panamá-Darién, el cual es sin lugar a duda, la más completa propuesta nacional presentada hasta el momento, sobre un proceso de ordenación territorial, que incluyó el análisis semi detallado de clasificación taxonómica y descripción de suelos, capacidad y potencialidad de uso de los suelos, diagnóstico de la cobertura vegetal), inventario forestal, caracterización del área (clima, fisiogeografía, geología, litología, vegetación y drenaje), monitoreo de los recursos hídricos, inventario de los recursos minerales, pesqueros y marino costeros, aspectos económicos, sociales (salud, empleo, educación, población y migración), los sectores productivos (agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y agroindustria), infraestructura (energía, telecomunicaciones, vialidad y almacenamiento( y la gestión ambiental, sin excluir los respectivos proyectos específicos, en cada una de las áreas antes mencionadas. Cualquier proyecto que no incluya estos aspectos, deja de ser un proceso de ordenación territorial. Este tipo de proyectos está caracterizado por ser de magnitud regional o nacional y de una complejidad tanto en su elaboración como en la ejecución. La metodología exige la interacción interdisciplinaria por la intervención de distintas áreas del saber. Instituciones de enseñanza superior como la Universidad Nacional de Tucumán en Argentina, la Universidad de La Habana en Cuba y la Universidad de Los Andes en Venezuela, disponen de maestrías en esta área, hecho que ha facilitado a tales países implementar sendos proyectos de ordenación territorial.
El país cuenta de forma muy limitada con los profesionales idóneos en esta área del conocimiento, siendo muy necesaria la formación de cuadros profesionales, para la estructuración, coordinación y desarrollo de un Plan de Ordenamiento Territorial Nacional. La magnitud, nivel de exigencia, el alto costo de estos proyectos y las deficiencias político-administrativas, han influenciado para que los intentos de ordenación territorial, no hayan fructificado y pasado a ser simples propuestas. Han existido otros procesos de ordenación, como el de la cuenca del río Bayano, del río Caldera, del río Chiriquí, del Canal de Panamá, al igual que en otras cuencas, estos procesos en al realidad son el manejo de cuencas hidrográficas o planes indicativos de uso de la tierra. Ya se encuentran elaborados: el Plan Indicativo de Ordenación Territorial del Darién y la Metodología para la Ejecución del Plan de Ordenación Territorial de Darién, los cuales pertenecen al Componente Ordenación Territorial del Programa de Desarrollo Sostenible de Darién, financiado por el Banco Mundial, mientras que la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial y Acción Ambiental para Bocas del Toro es uno de los objetivos del Programa Ambiental Nacional de ANAM, financiado por el del B.I.D. En un país de condiciones que limitan por naturaleza las actividades humanas, son positivas las perspectivas de la Ordenación Territorial de carácter nacional, que torne viable el desarrollo, aprovechando adecuada y simultáneamente el binomio que puede impulsar y sacar avante, el deseado crecimiento económico, los recursos naturales y los recursos humanos.

101 años de Panamá América

 
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