Una parada después del semáforo
Así como la ATT fue sometida a la crítica despiadada por la inoperancia de los llamados semáforos inteligentes, igualmente habrá que reconocer hoy que, aunque de manera paulatina, el sistema ha ido poco a poco mostrando resultados. No todo lo que se quisiera, pero mejor si se compara con lo que existía antes. Como señalaron algunos entendidos en la materia, era cuestión de tiempo, y los conductores han ido asimilando la nueva situación. Pero hay algunos yerros que no contribuyen a que la obra sea mejor. En algunos casos, de poco sirve el semáforo, si justo después de donde está instalado existe una parada de buses. Y los “diablos rojos” recogen pasajeros mientras que los conductores obstruidos arman, desesperados, el zafarrancho con sus claxones. Igualmente se da el caso de semáforos que encienden su luz roja, detienen el tráfico y sobre la línea de seguridad deben transitar los peatones. Pero cuando se disponen a hacerlo se encuentran autos que vienen por su mano izquierda, doblando desde la vía que en ese instante tiene el derecho al paso. Los ejemplos están en la avenida Cuba, en el semáforo cercano al Banco General, en la vía Santa Elena y en la Vía Cincuentenario, justo en la esquina donde está la estación de gasolina. Prestarle atención a esto no resta méritos a la ATTT.